Marc Rodríguez vive en Las 90 Viviendas. ¿Por qué?, descubran el motivo

Calle Panamá. En la escalera 4 bis, vive Marc Rodríguez Blanco, mi protagonista

Como les prometí hoy voy a contarles cuál es el motivo que me aconsejó decidir que el protagonista de "Al madero no le gusta la ropa vieja", Marc Rodríguez, tuviera su domicilio en la barriada que se conoce en Puerto Rosario como las 90 Viviendas. Podría haber escogido cualquier otro lugar del casco urbano de la capital de Fuerteventura, pero siempre he tenido una buena relación con los vecinos de esa barriada, cuyas viviendas se entregaron a sus propietarios sobre el año 1970. En esas viviendas, en una escalera que no existe en la realidad, la 4 bis, tiene su domicilio al menos en mi relato, la madre de la pareja de Marc y por eso viven allí.

En esa barriada viví una experiencia que fue la que decidió mi elección definitiva. En las 90 Viviendas existía y existe una asociación de vecinos muy dinámica. Hace unos cuantos años  la propia Asociación con la ayuda de una serie de ciudadanos que no vivían en ellas pero mantenían unos lazos importantes con sus residentes, organizaba cursos, actos culturales y toda una serie de eventos que tenían por finalidad dinamizar la vida social de los vecinos de la barriada, gente trabajadora de no muchos posibles.

Uno de estos cooperadores, mi buen amigo Benito Reyes, me llamó para proponerme que diera una conferencia sobre novela negra. Por aquel entonces un servidor presentaba un programa de televisión de frecuencia semanal en el que hablaba de la lectura y los libros; de siempre me ha gustado muchísimo el género negro y naturalmente en el programa comentaba con cierta frecuencia obras de ese subgénero literario. Me apresuré a advertir a mi amigo que yo no tenía la categoría suficiente como para dar una conferencia, pero que si estaban dispuestos a soportarme, podría dar una charla sobre el tema.

Así se hizo y ante un auditorio amable y expectante hablé sobre la novela negra, pero realmente cuando se animó la cosa fue cuando abrí un turno de preguntas, las cuestiones empezaron a surgir con un ritmo inesperado de tal manera que no había manera de que pudiéramos dar por cerrado el evento. A cuenta de un comentario sobre la novela negra nórdica, subrayé la diferencia de culturas entre los suecos y nosotros, hablé de Camila Lackberg, una fantástica autora de genero negro,  destacada representante de la novela negra nórdica.

Comenté que curiosamente la autora siempre localizaba sus relatos en Fjällbacka, una pequeña población del sur de Suecia en el que la autora había nacido. En su pueblo estaban encantados pues recibían muchos visitantes que querían conocer el escenario de sus publicaciones. Puse un par de ejemplos más de ese fenómeno, el del inspector Wallander, creado por Henning Mankell, que había conseguido crear un turismo que acudía y todavía acude a Ystad, una pequeña población sueca muy cercana a Malmö, para conocer las calles en la que se desarrollan sus aventuras y también a Assa Larsson, autora sueca que utilizaba la ciudad en la que vivía, Kiruna, para desarrollar sus relatos.

Comentaba ese fenómeno y la aceptación que despertaba entre los vecinos de las localidades que se utilizaban como escenarios de muchas novelas negras y lo contraponía a la reacción, que suponía yo, se daría en Puerto Rosario si a alguien se le ocurriera escribir un relato sobre crímenes que acontecieran en la población. Suponía yo entonces y ahora espero haberme equivocado, que la reacción sería muy negativa, creo que afirmé que al autor “lo echarían del pueblo”.

Durante las más de dos horas que duró ese turno de preguntas, fui dando las respuestas que se me ocurrieron. Una amiga periodista me pregunto: — ¿Para cuándo una novela negra escrita por Miguel Rives? Me apresuré a contestarle que yo no era escritor, me limitaba a ser lector y por esa condición era por lo que estaba allí. Creí haber cerrado el tema, pero la pregunta de mi amiga Nuria, sembró una semilla en mi cerebro que tras muchos años germinó y consiguió - lo que son las cosas - que me decidiera escribir una novela negra.

Cuando estudiaba en qué lugar de Puerto del Rosario localizaría la vivienda del protagonista de "Al madero no le gusta la ropa vieja" recordé la charla sobre el género negro llevada a cabo precisamente en esa barriada y también la pregunta de Nuria González, y de inmediato decidí que allí vivirían Marc, Guacimara,  su pareja, y su suegra Ana Cabrera. Ahora ya saben ustedes el motivo por el que fijé el domicilio de Marc Rodríguez en la calle Panamá de las 90 Viviendas, 

MI decisión no pretende otra cosa que mostrar mi agradecimiento por aquella invitación y la generosidad con la que me recibieron sus vecinos, creo que la magnífica experiencia que viví allí, aquel día lo justifica.  Por eso hoy aclaro el motivo de la localización del domicilio de Marc, como un modestísimo homenaje a la barriada, a la Asociación  y a sus residentes.

Hasta el próximo viernes, mientras tanto reciban un fuerte abrazo.

Comentarios

  1. No veas como te entiendo Miguel; ese gusanillo que llevas dentro , jamas podras matarlo y hoy decides lo del libro y mañana sera otra cosa, pero esa necesidad tuya de comunicarte, esa, no la perderas jamas. Estamos de enhorabuena tus lectores, que por cierto, somos unos cuantos. Yo deseando leer ese libro , asi que no te demores que el tiempo es oro y yo no tengo tanto como creia. Un abrazo

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