sábado, 2 de febrero de 2013

A vueltas con los nacionalismos



Ayer se me ocurrió hacer un comentario en una red social sobre las izquierdas y el nacionalismo y hubo gente que se molestó. Me limité a decir  y perdón por la autocita, que “Cada vez que oigo a alguien que desde la izquierda se proclama nacionalista, tengo por seguro una cosa: O no es de izquierdas o no es nacionalista. Claro que también es posible que no sea ninguna de las dos”

Todos - bueno ellos seguro que no, está muy claro - sabemos cómo surgió el nacionalismo que comenzó a hacerse visible a finales del XVIII y cuya idea primigenia me parece que tiene mucho que ver con el nacimiento del concepto de Nación que puso en marcha la Revolución Francesa.

Posteriormente el movimiento intelectual, filosófico y artístico que conocemos como el Romanticismo, impulsó al nacionalismo, basándolo sobre todo en el concepto de la identidad cultural. Básicamente el nacionalismo lo que sostiene es que la Nación es la única base legítima para la existencia del Estado y que por tanto todas las naciones tienen derecho a formar su propio Estado.

No creo que nadie pueda discutir que en aquellos tiempos quiénes impulsaban este movimiento eran la burguesía europea y sus apéndices, es decir las clases dirigentes que en América declararon su independencia y crearon sus naciones.

Así que en su origen el nacionalismo es claramente un movimiento burgués. Los futuros “parias de la tierra” ni siquiera sabían que conformaban una clase y que en realidad no eran siervos, campesinos o ganaderos, sino otra cosa que luego daría en llamarse el proletariado.
Fue un movimiento burgués, como lo fueron los nacionalismos primeros en España. En pleno siglo XXI, el nacionalismo doméstico sigue apoyándose en el viejo y romántico nacionalismo cultural y por lo tanto sin ideología de izquierdas, derechas o centro.

Moleste a quien moleste, el nacionalismo del que disfrutan algunos y otros sufrimos no es una ideología, en todo caso es un sentimiento o una aspiración pero jamás una ideología política y mi afirmación lo sustenta el hecho incontrovertible de que aquí a la vista tenemos nacionalistas de derecha, demócratas cristianos, liberales, socialdemocrátas, marxistas y “progres” que es una categoría nebulosa difícil de encuadrar en la teoría política. Por tanto hay gente que tiene una ideología política y además, sin que tenga que ver con esa ideología, resulta que son nacionalistas, como podrían ser vegetarianos o filatélicos.

Sí el nacionalismo exigía la existencia de una nación, única base legítima para la existencia de un Estado, los nacionalistas de aquí, ya sean de Tarrasa, Córdoba, Irún, Torrelavega o Toto se hallan ante un problema muy importante. Ni los vascos, ni los canarios, ni los catalanes has sido jamás una nación y mucho menos un estado y ante ese problema los nacionalismos patrios entran en una dinámica en la que brilla por su importancia la falsificación de la Historia.

Porque el problema que sufren los nacionalismos patrios es que tienen que apoyarse en el mito o la manipulación histórica, eso sí aderezada de abundante victimismo, para justificar su existencia como nación y para adornar el paquete, lo adornan con las maneras de lo que se conoce como nacionalismo romántico o identitario. La lengua, el folclore, la gastronomía, las fiestas populares, las costumbres, las leyendas, forman una identidad cultural que, convenientemente explotada, subrayada y exagerada, pretenden justifique la existencia de una nación al objeto de reclamar su supuesto derecho a  la soberanía que convertiría esa inexistente nación histórica  en estado soberano.

Seguimos sin ver rastro de ideología política en estos aspectos, quizás fueran más honestos los nacionalistas si se apoyaran en lo que sostenía Gellner que afirmaba que “el nacionalismo no es el despertar de las naciones hacia su propia conciencia, el nacionalismo inventa naciones donde no las hay... Y si es así pues bueno, cada uno es muy libre de inventar lo que mejor le parezca, pero de ahí a que los demás lo aceptemos va un mundo.

Creo que el nacionalismo como tal no es una ideología política, en todo caso tiene que ver con los sentimientos o aspiraciones y estas cosas no generan derechos. Sí son movimientos organizados que conscientes de que la verdad histórica no les resulta favorable, no dudan en manipular la historia y que para crecer necesitan de esa manipulación y de la explotación del victimismo más falaz.

Ayer se enfadaron los de la izquierda, hoy serán los nacionalistas patrios. ¡Qué se le va a hacer!

2 comentarios:

  1. Tu ultimo párrafo antes de la coletilla final, deja demostrada la realidad y como bien dices, ahora sadrá "alguien" a colgar al pregonero.
    Un saludo desde Gran Canaria.

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  2. Muchas gracias Doramas y perdona el retraso. Saludos

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