domingo, 1 de mayo de 2011

El “responsable” de lo de las facturas dice que no sabe de qué le hablan...

Sigue el culebrón de las facturas...
...O lo que es mucho peor, que sí sabe de muchas cosas que no interesaría a “nadie” que salieran a la luz. Como pueden ver, el asunto de las facturas de los gastos ocasionados por dirigentes del PP, que fueron pagadas a través del Patronato de Turismo - que dirige Águeda Montelongo - sigue instalado en la mendacidad y el disparate. 

Ahora resulta que Santiago Santana, el presunto responsable del entuerto, que en un ataque de valerosa honestidad, dirigía una nota a los medios de comunicación en la que afirmaba que podría ser el responsable de los “errores”, anda el hombre como alma en pena, explicando a cualquiera que le quiera oír, que del asunto de la nota no tiene ni idea. Que no la hizo, ni la firmó, ni la envió y que se enteró de su existencia cuando leyó la prensa. ¡Oiga en el mismo estilo que Felipe González con los asuntos del GAL o de la corrupción! De categoría, que diría un valenciano.

Lo dice, además del interesado, Guillermo Concepción que afirma, en un artículo que publica canariasahora.com que: “…Santiago (se refiere a Santiago Santana) no redactó, ni firmó, ni envió, ni conoció previamente el contenido de ese escrito que se le atribuye a él. Alguien del PP de Puerto del Rosario utilizó su cuenta de correo electrónico y suplantó su identidad. Lo puedo asegurar porque así me lo confirmó el propio Santiago”

Resulta muy grave lo que se denuncia, advierte Concepción que “alguien” del PP utilizó la cuenta de correo electrónico del interfecto para, haciéndose pasar por él, endosarle el muerto. ¿Increíble? Pues conociendo la personalidad de Aguedita y de alguno de sus ayudantes, tengo que decir, con todos los presuntamente, que exige la presunción de inocencia, que lo que cuenta Concepción me parece ajustado al paradigma ético de la presidenta popular y alguno de los suyos.

Claro que las declaraciones de Santiago Santana, atufan; en un asunto de esta clase, si lo que se pretende es dejar las cosas claras, se actúa de otra manera. Tenemos una nota sin firma, que dice lo que dice, el presunto autor niega la autoría, pero lo hace en los mentideros, conventillos y barras de bar. Si realmente es víctima de una maniobra así, lo primero es convocar una rueda de prensa y después de descargar la conciencia ante los medios, se va uno al juzgado de guardia a presentar la correspondiente e inevitable denuncia.

Estamos ante un asunto en el que todos pecan, Mario Cabrera que tenía conocimiento de estos dos casos y ha elegido el momento buscando conseguir ventaja electoral, de Aguedita para que vamos a hablar, presuntamente la pillan con el carrito del helado o descubren sus errores y caen el Gerente, los “nueve de la fama” y ahora Santiago Santana, todos deben caer, entre ellos el buen nombre de su partido y su credibilidad ética y electoral, antes que sufra su figura.

Les voy a contar una anécdota, ayer me decía un antiguo compañero del PP que si yo creía que Águeda se iba a pringar por 400 y pico euros. La pregunta tiene su aquél: lo de tasar la cuantía por la que se va o no a pringar alguien, desde mi punto de vista le hace un flaco favor a la honorabilidad del sujeto en cuestión; pero había gente delante y preferí no contestar.

Vamos al sucedido, in illo témpore, cuando Águeda era diputada en el Congreso, todos los jueves o viernes - no recuerdo cuál era el día que volvía de Madrid - aparecía en la antigua sede popular de la calle Sócrates, entraba como una tromba y sin saludar a nadie se instalaba en el despacho del presidente para  hablar por el teléfono fijo durante horas.

No vayan a creer que en esas charlas interminables se hablaba de mociones, votaciones, etc. No, se hablaba de asuntos puramente “sociales”, conversaciones de jiji, jaja, y si Lolita o Juanita o Pepito, cenas, fiestas, etc. Aprovechaba el teléfono que pagaba el partido para ahorrarse el pago de sus llamadas particulares. Creo que con la anécdota contesto a mi antiguo compañero del PP, que precisamente era de los que en aquellos tiempos se indignaba ante el abuso que suponían las horas de llamadas (en aquellos tiempos no existía lo de la tarifa plana) a costillas de los fondos del partido.

Podría decirse que existe un evidente paralelismo en las dos conductas, nuestro personaje no duda en utilizar medios ajenos en beneficio propio. Naturalmente que eso no define la inocencia o la presunta culpabilidad de Águeda Montelongo, pero ahí queda eso por si les sirve de orientación a ustedes y a mi ex compañero.

Lo que sí extraña es el clamoroso silencio de personas como Claudio Gutiérrez, Ramón Paniagua, Esteban Acosta, Fernando y Rosa Enseñat, Inma Pila, Adolfo Herrero, Héctor Mateo, Peña Armas y muchísimos militantes más, a los que creo que este asunto les resulta más que incómodo, insoportable. Creo qué deben exigir a su jefa de filas que dé, de una vez por todas, la explicación que exige Mario, que maneja los hilos del asunto y sus tiempos y está encantado con la resistencia de Águeda a dar esa explicación por escrito.

Y si el problema reside en que los responsables populares no saben hasta donde llega el conocimiento de Mario Cabrera sobre asuntos de “facturación creativa” y por tanto no se atreven a dar una explicación que quedaría desvirtuada, ante la aparición de nuevas filtraciones, que la obliguen a dimitir - en Génova estarían encantados con esa dimisión - antes de que se cargue el buen nombre de la organización y sus expectativas electorales en Fuerteventura, que ya no eran demasiado buenas, antes del presente jaleo.

Desde Génova creen que el momento para ajustar cuentas con Águeda será después de las elecciones, yo creo y conmigo muchos militantes populares, que ya es hora de exigir que cada palo aguante su vela.























1 comentario:

  1. Veo difícil conseguir transparencia en la gestión pública si ésta depende exclusivamente de la ética de los dirigentes... Hace falta presión social para que, poco a poco, a través de la participación ciudadana este tipo de episodios no se produzcan, pero por un simple motivo: Porque no se atreverían.
    Un saludo a todos desde Pájara

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