miércoles, 11 de mayo de 2011

Una reflexión electoral ¡la mía por supuesto!


Llevamos unos cuantos días de campaña electoral y como era previsible, el panorama resulta sino desolador, sí decepcionante y que conste que lo de decepcionante lo escribo para que no me acusen de radical. Los mismos de siempre vuelven a prometer lo mismo que han prometido desde siempre y han incumplido, siempre, de manera sistemática.

Parece que no haya el menor rubor en prometer lo que se ha incumplido una y otra vez de manera contumaz, si ello les sirve para jugar con las necesidades de los ciudadanos y su esperanza, mientras se gastan una millonada – de la que nadie conoce su origen - en una campaña que no ofrece ninguna novedad en la que pueda depositar su esperanza el votante.

Da igual si hablo de Fuerteventura, donde tengo la suerte de vivir, o me refiero a la campaña que se lleva a cabo en la Península, en ambas nos ofrecen un conjunto de mensajes contradictorios, basados más en la descalificación del adversario que en la honesta intención de explicar con transparencia que es lo que se puede ofrecer a los votantes para paliar, ya que no remediar, las necesidades de los ciudadanos.

En muchos casos los eslóganes de la campaña, parecen una mala broma, todos están centrados en no se sabe bien qué, trabajan para nosotros o nos prometen un cambio que anuncian posible, y lo cierto es que, lo que necesita de manera imperativa y urgente este mundo de la política, es una renovación radical de ideas y de protagonistas, porque el asunto ya no da para más.

Da vergüenza ajena ver como partidos y políticos que llevan un montón de años gobernando, desempolvan viejos programas y vuelven a prometer lo que no tienen la menor intención de cumplir, aunque hay que decir que todavía hay esperanza. Lo que se escucha en la calle y los mítines medio vacíos o medio llenos, según se vea, atestiguan el hartazgo de los hasta más fieles.

Los aspirantes a poltrona, o los servidores públicos como, en el colmo del cinismo, les gusta que les llamen, parten de una idea: En campaña pueden decir lo que quieran y después olvidarse del asunto, ya que nadie les va a pasar cuentas. Desgraciadamente puede que haya algo de cierto en ello, pues hasta la fecha así ha sucedido. Han prometido durante años lo que les ha parecido y han vuelto a pedir el voto a los ciudadanos, con las mismas impúdicas mentiras que en la anterior legislatura y aquí no ha pasado nada.

Creo que están consiguiendo que la gente no vaya a votar, mal asunto, lo mejor sería hacer lo que hicieron en Cataluña, no porque yo sea catalán, sino porque los ciudadanos de mi tierra que estaban hasta el cogote de los que gobernaban, acudieron a las urnas en mayor número del previsto y votaron castigando a los partidos en el poder.

De eso se trata, usted va a votar y si no le ha gustado lo que ha hecho el partido político de turno en su ayuntamiento, cabildo o comunidad, pues aunque usted sea más socialista que Pablo Iglesias, o más aznarista que la Botella o más nacionalista que Martí, si no le ha gustado lo que han hecho durante estos cuatro años, los “suyos”, los que usted votó, vaya a votar, pero vote a otros, a ser posible elija si los encuentra, entre los que no lleven engañando a los ciudadanos, desde que el mundo es mundo y la urna un negocio fabuloso para… algunos.

Que el PP en Fuerteventura, perdonen que me refiera a un territorio electoral que conozco muy bien, intente vender honestidad, después de los “errores” de facturación, me parece que justificaría el hecho de que no le votaran siquiera los componentes de sus listas, o que CC acuse al PSC-PSOE de no haber hecho nada en Pájara, mientras que los socialistas acusan del mismo pecado a CC en el Cabildo, me parece que siendo cierto, pues poco, bien poco se ha hecho en Pájara en estos últimos cuatro años y nada en el Cabildo, justificaría también que los ciudadanos tomaran conciencia que no se puede pedir el voto acusando a los demás del pecado que comete uno mismo.

Y si hablamos a nivel nacional, el panorama es de nosocomio, el PSOE comprensiblemente está empeñado en la tarea de salvar los muebles centrando la campaña en lo local, pero luego uno lee cosas como que en un mitin en Santander, José Luis Rodríguez Zapatero ha acusado de "mentir como bellacos" a quienes sostienen que se están produciendo recortes en el Estado del Bienestar con motivo de la crisis y claro te tienes que ir a ponerte una tila en vena, al objeto de reponerte.

Así que realmente no se que hacer, el cuerpo me pide no votar, es el castigo ciudadano más utilizado para mostrar nuestro descontento con esta casta política que no conoce la vergüenza, pero si no voto y los de siempre consiguen que sus paniaguados, comisarios políticos y pesebreros varios vayan a votar, resulta que si no voto no sólo no los castigo sino que además los premio con mi abstención que les favorece.

No voy a dar consejos, en primer lugar porque no soy quién para darlos y en segundo lugar porque lo del voto pertenece al fuero interno de las personas, por mucho que pueda sorprender la presente opinión a los políticos y ese ámbito amigos míos, es sagrado. O así lo creo yo.



























2 comentarios:

  1. ¿y no podríamos votar a Esperanza Aguirre para el Cabildo, por ejemplo?

    Yo conste que le daría mi voto, aunque sólo se comprometiera a venir por aquí cada seis meses.
    Seguro que sería mas rentable que tener a los que tenemos de modo permanente.

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  2. Habrá que consultarlo en Génova 13, aunque yo también apoyaría esa posibilidad.

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