martes, 26 de marzo de 2013

A Griñán se le está poniendo cara de imputado

Tiene muy mala cara


Efectivamente a Griñán, Presidente de la Junta de Andalucía y también del PSOE, se le está poniendo una cara de imputado que tira para atrás. El asunto de los ERES lo tiene prácticamente acorralado, el cerco se estrecha y la vuelta de la juez Alaya a su juzgado tras una serie de bajas médicas, ha supuesto un cambio de ritmo tan brutal en la actividad judicial sobre ese caso, que naturalmente preocupa a todos aquellos que hayan tenido relación, próxima o lejana, directa o indirecta, puntual o continuada, sobre el desvío de dinero público que en lugar de servir a los parados, terminó enriqueciendo de manera ilícita a muchos.

El primero que se ha dado cuenta de este fenómeno ha sido el propio interesado que, como casi todos, por no decir todos los que se han encontrado en una situación parecida, ha reaccionado y lo ha hecho mal. Es un síntoma repetido hasta la saciedad, en cuanto el presunto imputado se huele que el juez de turno está próximo a su persona, comienzan a gallear, a presumir de inocencia y a sacar los pies del tiesto.

Es lo que ha hecho Griñán, que se ha apresurado a declarar a la prensa que “No hay ningún argumento legal para imputarme”, aunque se negara a hablar de la situación de dos ex consejeros de la Junta, Antonio Fernández y José Antonio Viera que se encuentran en muy mala posición. Ha pasado de la defensa genérica del conjunto del gobierno andaluz a señalar su inocencia y en tono desafiante;  mal síntoma, nos lo dice la experiencia.

Por otra parte está aquello tan utilizado en estos casos de  “Excusatio non petita, accusatio manifesta” y si son ustedes de los que prefieren el román paladino, pues cabría aplicar la vieja expresión de que “el que se pica ajos come”, es lo que tiene hablar más de la cuenta. En estos casos lo mejor es guardar un silencio absoluto y lo de presumir en público de inocencia no lleva a ningún lado y además perjudica las expectativas del protagonista. 

Griñán, que sabemos se encuentra entre la espada y la pared  y si no lo supiéramos, nos lo dicen sus declaraciones,  afirma muy serio que  "La responsabilidad política se tiene que asumir por los responsables, no vamos a buscar responsabilidades donde no las hay". Una afirmación peregrina que  resulta muy difícil de sostener. En primer lugar porque él fue consejero de Hacienda de la Junta en pleno “asunto” de los ERES y en segundo lugar porque los responsables a los que señala, deberán asumir la responsabilidad penal que corresponde – como todo el mundo sabe, menos Griñán - a los responsables de la comisión de delitos y la política deberá ser asumida por aquellos que sin haber tomado parte directa en la comisión de los delitos, hayan pecado de falta de diligencia en la obligación que tienen de controlar la acción de sus subordinados.

Por lo tanto por muy estupendo que se ponga Griñán, todo el mundo sabe que le corresponde asumir responsabilidades, sean éstas del tipo que sean que eso ya se verá, que se deriven del escándalo de los ERES. Otro síntoma del nerviosismo es su afán por ir a declarar a cualquier lugar de este mundo, excepción hecha de un juzgado. Se ha mostrado dispuesto a declarar en el parlamento andaluz, en el Congreso de los Diputados y no ha propuesto hacerlo ante la ONU o la Conferencia Episcopal porque no se le ha ocurrido. 

Lo más sencillo sería afirmar su disposición a declarar en el ámbito judicial y que solicitara hacerlo ante la autoridad judicial correspondiente, si tanto interés tiene en aclarar lo que sucedió con el dinero público desviado desde la consejería que él administraba.

Otra afirmación que demuestra sin ningún género de dudas  su inquietud es la obviedad que manifestó a la prensa, dijo que “una corrupción no puede tapar otras”, para a continuación afirmar incontinenti y en sentido contrario, que debería organizarse una comisión de investigación parlamentaria, en Madrid, que versara sobre el caso de los ERES y el de Bárcenas. ¿Tienen algo que ver los dos casos? no, rotundamente no, el interés por estudiar conjuntamente ambos casos responde simplemente al deseo de que una corrupción sí tape a “otra” y tiene como premisa más significativa el conocimiento que tiene Griñán de que el PP se negaría a llevarla  a cabo. El Presidente andaluz está jugando con cartas marcadas y eso lo señala muy negativamente.

Griñán está jugando a la desesperada su penúltima carta, necesita del apoyo de Ferraz para que lo defienda en Madrid. La opinión pública andaluza no le preocupa,  se ocupa de ella la red clientelar creada a tal efecto y el trabajo sumiso de los medios afectos a la causa, que tienen que agradecer las generosas subvenciones recibidas. Los sindicatos oficialistas, permanecerán silentes por la cuenta que les trae y los de IU se han limitado declarar que "se replantearán con serenidad y tranquilidad" lo que harán si cae alguien que esté en el gobierno andaluz, lo que traducido al cristiano significa, que si pueden se mantendrán en el gobierno aunque se cobrarán una buena libra de carne de Griñán por su apoyo extra. Por eso lo único que le preocupa es Madrid.

Ya sabemos que una mano lava la otra y que los dos se necesitan. Rubalcaba necesita de Griñán para sostener financieramente el chiringuito socialista y Griñán necesita del apoyo de la agit prop del PSOE para que le defienda. Así que no resulta extraño ese matrimonio de conveniencia, se garantizan mutuamente la supervivencia, cada uno en su ámbito y en esa coyunda está puesta la fe de Griñán, que se defenderá como gato panza arriba del acoso judicial que poco a poco le va obligando a recular y a  adoptar posturas que claramente le perjudican.

Las estrambóticas declaraciones de Griñán no resisten el análisis más superficial, buscan mostrar una imagen de firmeza que resulta insostenible, es por lo que necesita de la maquinaria socialista en Madrid. La prensa, radio y televisiones afines al zapaterismo se han puesto en marcha y los sesudos tertulianos sostendrán lo insostenible en tono solemne, mientras ponen el cazo correspondiente.

Entre tanto la juez Alaya, mientras su salud se lo permita, sigue el camino emprendido y se acerca paso a paso a la imputación de personajes aforados. Eso será cuando tenga la instrucción a punto de cerrar, porque sabe que en el mismo momento que impute a un  aforado el asunto pasaría a manos de otra instancia judicial y naturalmente prefiere dejarlo todo atado y bien atado. 

Por todo esto y algunas cosas más, aunque afecte una seguridad que no tiene, se le está poniendo a Griñán una cara de imputado que da miedo.


2 comentarios:

  1. La cara es el espejo del alma, la verdad solo tiene un camino GRIÑAN Y CIA.

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  2. Efectivamente así reza el viejo dicho, yo lo que digo siempre - no sé si es mío o lo leí en algún lado - es que a partir de los 40 años todos somos responsables d ela cara que tenemos. Gracias por tu comentario
    Saludos.

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