jueves, 21 de marzo de 2013

La increíble propuesta del Banco de España

El Banco de España
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, decía la letra de una canción. No la recuerdo muy bien y no tenía ningún mérito especial salvo el de  dejarme su maldito estribillo clavado en mi memoria. En ese sentido debo reconocer que uno a veces piensa que ya está de vuelta de casi todo, pero la cotidianidad se encarga de demostrarme que eso no es así. 

No hay experiencia que valga ante las ocurrencias de algunas instituciones, que ya que no son capaces de darnos alegrías, han decidido sorprendernos y así deben pensar que nos tienen si no contentos, al menos  entretenidos. 

Lleva mucho tiempo sorprendiéndome el afán con el que nuestros representantes electos y lo más selecto y progre de la clase docente, se dedican a trufar los programas educativos de una serie de conocimientos, que no digo yo que no sean útiles para los alumnos, pero que desde luego les distraen de su tarea principal, que no es otra que la de  adquirir los conocimientos suficientes en materias tales como lengua, matemáticas, historia, filosofía, física y su inseparable compañera,  la química, etc. Ya saben aquellas asignaturas que deben formar intelectualmente al alumno.

Aprender sobre lo importante que es el desayuno en nuestras vidas, resultará muy significativo para la correcta nutrición de los alumnos; debo reconocer que la educación vial supone un conocimiento muy necesario y ya qué decir de la urgente necesidad de aprender a reciclar nuestras basuras, etc., etc. Pero cuando veo esas campañas que ocupan tanto tiempo lectivo, siempre me pregunto cuánto les queda a los docentes y a los dicentes para desarrollar las materias fundamentales del programa educativo, que resulta insuficiente viendo los horrorosos resultados que obtienen nuestros estudiantes en pruebas en las que comparan sus supuestas habilidades en lectura, comprensión de textos, resolución de problemas matemáticos elementales, etc.,  con la del resto de los estudiantes del mundo.

Pues ahora el Banco de España, que no sé bien que pito toca en esto de la Educación, propone una cuestión sorprendente. Rezaba así el titular de la noticia que comento: “El BdE pide al Gobierno que se estudie en los institutos cómo protegerse ante la banca”. No me dirán ustedes que la cosa no tiene su guasa.

Habrá quien acepte con naturalidad la noticia e incluso habrá mucho ciudadano a los que les parezca bien e incluso muy bien. Porque como se dice que de los conocimientos financieros que se van a impartir se obtendrán sinergias muy importantes para el conocimiento de las matemáticas y la gente está tan acostumbrada a tragar con lo que le echen, sobre todo si se habla de educación, pues todo el mundo contento y entusiasmado, aun cuando algunos no sepan exactamente qué es eso de la sinergias.

A partir de este momento histórico, Joselito ¡sí hombre el hijo pequeño del boticario! el muchachote ese tan alto de las rastas, sabrá defenderse de los bancos y habrá adquirido unos conocimientos financieros que hará que comprenda mucho mejor al mercado y los productos financieros  que la banca pone a disposición del ciudadano. Nuestros jóvenes, dice la propuesta, recibirán formación que “abordará temas y tareas prácticas sobre la seguridad financiera, el consumo inteligente, el ahorro, el presupuesto personal, el dinero en efectivo, las cuentas bancarias, las tarjetas, la protección de datos personales y relaciones bancarias". 

El hecho de que Joselito y la mayoría de sus compañeros, lean con muchísimas dificultades, sean incapaces de resolver un problema aritmético elemental, hagan uso de un ortografía deplorable y  en general no sepan siquiera donde tienen su mano derecha, va a dar lo mismo, porque ahora, gracias al Banco de España y las autoridades del Ministerio de Educación, a él y a sus compañeros se les va a ofrecer el conocimiento sobre “ las herramientas imprescindibles para desempeñarse en sus finanzas personales y en sus relaciones con los bancos y los conceptos básicos de inversión” entre eso y lo de las sinergias, vamos que nos matamos.

Pero a mí, miembro de una generación a la que se nos enseñaba en 2º  de Bachillerato (sí, con mayúscula) el cálculo del interés simple y el del compuesto y hasta ahí llegaba el asunto, me parece, dicho sea con el máximo respeto, que el lugar para aprender conocimientos financieros no está en nuestros institutos, que bastante tienen con llevar a cabo su tarea sin cargas adicionales, aunque esa es la parte menor del problema que aquí expongo.

A mí lo que me horroriza es que el Banco de España se refugie en los planes educativos del ministro Wert para que los ciudadanos aprendamos a defendernos de la rapacidad de los bancos, porque uno en su modestia se hace una pregunta ¿No es el Banco de España el que debe velar por esas cuestiones? Pues si es así y lo es, de la propuesta se deduce - aunque uno sea una víctima de la LOGSE - que no han debido hacer muy bien su trabajo, cuando productos financieros de nuestra banca han servido para dejar sin ahorros a un montón de ciudadanos y la acción del Banco de España si ha brillado, lo ha hecho por su ausencia. 

Estas cuestiones no tienen su solución en los planes de estudio de la Enseñanza Media, sino en la aplicación estricta de las normas y en el ejercicio del control sobre esas entidades bancarias que han vendido sus productos con una libertad y falta de control espantosas.

Eso es lo grave, el Banco de España no hace bien su labor, pero en lugar de rectificar y aplicarse a su trabajo, se encomienda a Educación para que alivie las consecuencias de su falta de eficacia en la labor de vigilancia que le corresponde.

Si aceptamos que es el Ministerio de Educación el que debe evitar las consecuencias de los abusos bancarios, yo propongo que a partir de la fecha, se hable con el Nuncio o con el Papa de Roma - que es nuevo y todavía no se habrá  maleado - para que las órdenes religiosas de clausura que en España se dedican a la vida contemplativa y a la oración, por una módica subvención, dediquen su tiempo a orar por la defensa de España y sus ciudadanos y así nos ahorramos una millonada en soldados, barcos y aviones.

¿Qué eso no puede ser?, pues les digo a ustedes una cosa, yo como católico creo en la eficacia de la oración, por lo tanto estoy convencido que sería más eficaz la medida que propongo que la del Banco de España.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…

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