miércoles, 27 de marzo de 2013

El paraíso de UGT y CC.OO. está en Andalucía

Estos dos ¿sabían o no sabían lo de los ERES?
Habrá quien tras leer el título haya pensado de manera automática que Andalucía es un paraíso no sólo para los sindicatos oficialistas de este país. Efectivamente hay que reconocer que esa parte de España, por sus especiales características, constituye un verdadero paraíso para cualquiera que la conozca medianamente bien.

No me refiero a ese tipo de paraíso cuando señalo que éste se encuentra en Andalucía  para UGT y CC.OO., cuyos dirigentes y cuadros han conseguido vivir como curas, pero de los de la Navarra de antes de la guerra civil, en esa autonomía. Nada menos que con trescientos noventa y cinco millones obsequió la Junta de Andalucía a UGT y CCOO durante la etapa de los ERE, es decir entre 2001 y 2010; trescientos treinta y ocho en subvenciones públicas a las que hay que sumar casi cincuenta y siete millones adjudicados directamente desde los presupuestos de la comunidad autónoma que  - lo que son las cosas de la vida - menos invierte en nuestro país en la educación de sus jóvenes.

¿Tan importante es la actuación de UGT y CC.OO en Andalucía que justifique esa extraordinaria cifra?, pues habrá que decir que no, es más podría decirse que la actuación reivindicativa de los sindicatos oficialistas curiosamente resulta muy rara en esa parte de nuestro territorio nacional. Quizás por ello, allí se puedan cerrar camas de hospitales pertenecientes a la sanidad pública sin que se escuche siquiera un suspiro sindicalista. 

Será precisamente porque “los sindicatos” andarán muy ocupados contando una y otra vez los trescientos noventa y cinco millones y naturalmente las treinta monedas de plata que los acompañan, lo que motiva  que no se organicen protestas, huelgas o manifestaciones para “salvar” a la sanidad pública, tal y como sucede en Madrid.

Cabe preguntarse si es por esa motivadora razón que los sindicatos UGT y CC.OO no han siquiera resollado mientras la Junta de Andalucía privatizaba la gestión de unos cuantos hospitales públicos y aquí, bueno por mejor decir, allí no ha pasado nada.

Está muy claro que a la Junta de Andalucía que lleva en manos socialistas año arriba, año abajo, desde el fin de la Reconquista, se le podrá criticar por muchas cosas, asuntos como que los andaluces sufran el paro más alto de la nación o que su cifra de fracaso escolar resulte espantosa. Alguno habrá que signifique que hay pocas camas públicas en su sanidad si se comparan con las existentes de la sanidad privada, o que los recortes en la sanidad y la educación públicas han sido muy importantes desde hace mucho tiempo.

Los más tiquismiquis criticarán, el nepotismo o el amiguismo que se produce en la administración pública andaluza y que supone una lacra evidente en el seno de la res pública andaluza. Podría, alguno más atrevido que la mayoría, señalar su extrañeza o curiosidad por el raro fenómeno que supone que ante una realidad como la que observan, “los sindicatos” nada tengan que decir y desde luego mucho menos que reivindicar.

Y desde luego es un fenómeno extraño, raro, raro, raro, que algún ciudadano poco avisado podría entender se debe a la especial idiosincrasia de los sindicalistas andaluces, que los lleva  por los caminos de la comprensión y colaboración, antes que por los de la protesta, la reivindicación, la huelga, procedimientos tan feos, incómodos y… sobre todo tan poco rentables. 

Pues todo eso que señalo y que extraña a tanto ciudadano de buena fe, se debe simplemente al arte que se da la Junta en la tarea de “engrasar”, no los ejes de las carretas que van al Rocío, sino el afán con el que se aplican en engrasar muy generosamente, con el dinero público que es de todos, las  voluntades de algunos. 

UGT y CC.OO. viven en directo un escándalo de proporciones mayúsculas en el que el dinero público dedicado a paliar las consecuencias del paro se ha desviado a manos que no eran las de los parados y los sindicatos permanecieron mudos y ojalá sólo fuera eso, porque ahora la Juez Alaya deja las cosas muy claras  cuando afirma en un auto que los sindicatos CCOO y UGT, cobraron comisiones del dinero dedicado a los parados  "aunque no hubiesen efectuado trabajo alguno", y prosigue la juez con su acusación afirmando que éstos justificaban el cobro de un porcentaje de cada póliza "de forma tan peregrina como la toma de datos, que poco interés podía tener para la consultora pues luego debía repetirse por su carácter parcial e incompleto" 

La Junta de Andalucía muy probablemente no tenga ni idea de cómo se administra honestamente el dinero público, pero de la utilización de ese dinero, que sale de nuestros bolsillos, para crear una red clientelar  puede dar un máster. Si se trata de engrasar voluntades, la sapiencia del PSOE andaluz llega a alturas inconmensurables, todos saben el inmenso chorro de dinero público dedicado a los medios de comunicación afines, que glorifican la actuación socialista y justifican lo injustificable cuando no hurtan la realidad a sus lectores, oyentes o espectadores, todo ello a cambio de un dinero muy importante recibido a través de generosas subvenciones.

Nadie puede ocultar ya, el enriquecimiento sorprendente de familiares de responsables políticos, que se ha producido haciendo negocios con la propia Junta, o la contratación en puestos de la administración de los “próximos” al PSOE, la corrupción habida en personas muy cercanas a los círculos del poder socialista, o lo bien  que viven los “amigos” del PSOE andaluz y sus familiares más cercanos.

Ahora nos topamos con el hecho de que presuntamente algunos desalmados que estaban en la Junta de Andalucía se han enriquecido ilícitamente manejando unos fondos públicos que tenían como destino paliar las terribles consecuencias del paro en Andalucía, pero lo que resulta aberrante es que la Juez que instruye ese cenagoso asunto pueda acusar de enriquecimiento ilícito, no a algún golfo que militara en los tantas veces citados sindicatos, que también, sino a CC.OO y UGT. como instituciones.

Han vivido muchos años en un paraíso mal habido que propiciaba el dinero de los parados, han dado la espalda a sus principios y obligaciones. Espero que las cañas se tornen lanzas y el paraíso se convierta en un infierno y que en él ardan eternamente, pero que antes pasen una buena temporada en el Penal de Puerto y si terminan allí, mucho ojito con los cursos de formación para los internos, que en cuatro días se quedan con ellos.

2 comentarios:

  1. casi 400 millones! que barbaridad! A la carcel del tiron los responsables! 20 000 mil millones en Suiza! Igualmente a la carcel!!! El que roba y es corrupto a la carcel incluso de la casa real! Todos yaaaaaa

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  2. Naturalmente amigo el que la hace que la pague, todos. Un abrazo y gracias por el comentario.

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