viernes, 22 de marzo de 2013

Buenas noticias, para disgusto de algunos

Luis de Guindos, ministro de Economía
Vivimos una situación muy grave, pero a la gravedad intrínseca de la situación hay que añadirle su especial dificultad. Los españoles sufrimos hoy, las consecuencias de una serie de disparates que nos colocaron de manera irremisible, atados de pies y manos, inermes, ante la UE. Hay gente que quiere ignorar y otros que realmente no se han enterado todavía  que la economía española entró en quiebra tiempo ha.

En el mes de mayo del 2010 “los mercados” cerraron el grifo a la deuda pública y privada de España. Concretamente en los días entre el 3 y 7 de ese mes los inversores llegaron a rechazar tipos de interés de hasta el 18%, la Bolsa perdió 14 puntos, presionada por los malos resultados obtenidos por la banca española y la prima de riesgo se disparó a límites hasta entonces desconocidos. La situación era tan grave que sólo la intervención de la UE y el FMI nos salvó de una situación de consecuencias incalculables.

Quede claro pues, quebramos como nación y el gobierno de España en manos socialistas, tuvo que aceptar las condiciones draconianas que la UE le impuso para poder salir del atolladero. De aquella situación y de los acuerdos que entonces se aceptaron, viene nuestra dependencia y la consiguiente aceptación de las condiciones que nos impone Bruselas, que nos han exigido los brutales recortes de gasto que todos en mayor o menor medida sufrimos.

Este gobierno tiene muy poco margen para decidir, esto que he descrito nos coloca en una situación cuya gravedad todos conocemos y a la que debemos hacer frente, lo que resulta muy complicado. Pero como vivimos en un mundo interrelacionado y hemos creado y disfrutado mientras duró, de una economía globalizada, habrá que convenir que la dificultad de la situación que nos es propia se agrava con las consecuencias que se derivan de las vicisitudes que sufren las economías de otros países de nuestro entorno.

A pesar de todos los pesares, hemos superado con buena nota las consecuencias de la situación en Italia y ahora parece que lo del “corralito” chipriota no nos va a afectar con la dureza que se advertía. De hecho ayer el Tesoro logró colocar 4.512 millones de euros en bonos con vencimientos en 2015, 2018 y 2023 con una rentabilidad menor que la que se concedió en la subasta de hace dos semanas.

Es una buena noticia, acompañada de otra también favorable, la puñetera prima de riesgo alcanzó los 350 puntos tras la subasta. No es que estas noticias sean determinantes, hay quien sigue esperando una especie de milagro que nos saque de esta situación en un pis pás y que lo haga además de manera indolora. Como decía el bueno de Rafael el Gallo “Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, así que por ahí no hay esperanza, por eso españoles de buena fe reciben mal este tipo de sucesos; nada les sirve salvo el milagro y ese no va a venir.

Puedo entender ese fenómeno, lo que no puedo aceptar es el papel de aquellos que prefieren que las buenas noticias no permeen en el ánimo de los españoles. Unos porque políticamente les va muy bien este clima derrotista y de crispación, me refiero concretamente al papelón que está protagonizando IU. Para Cayo Lara y su cohorte de comunistas revenidos, nada está bien y además se permiten dar lecciones de honestidad a todo el mundo, mientras gobiernan mano a mano con los autores del robo más grave y miserable que se ha vivido en estas tierras y eso que aquí en lo que hace referencia a latrocinios tenemos un máster.
 
Cómo puede Cayo Lara predicar lo que predica, mientras su organización no paga a Hacienda el dinero que dedujo de las nóminas de sus trabajadores, gobierna con una punta de corruptos y aparecen sus cargos pringados hasta las cejas en la corrupción, es un misterio. Pero a esa falta de sentido de la responsabilidad y coherencia hay que sumar la torcida interpretación que hacen de nuestra situación, por aquello del interés partidista.

Si hablamos del PSOE, más de lo mismo. A los socialistas el liderazgo de Rubalcaba los lleva al desastre, las tensiones internas están llegando a un  nivel muy peligroso y consecuentemente el toro socialista derrota por el pitón de la demagogia de manera clarísima y peligrosa. Ahora ha decidido defenderse en tablas y allí se ha aculado por ahora, esperando tiempos mejores.

Llevan desde  las elecciones intentando ganar el terreno que perdieron en las urnas con unas políticas deleznables. Ahí está Almunia, el paradigma de lo que explico, que desde Bruselas ha hecho todo el daño que ha podido a los españoles, con sus filtraciones interesadas, salidas de pie de banco, etc. Es tan público y notorio que la propia UE le ha dado el toque y el reproche ha sido convenientemente filtrado a la prensa internacional.

Seguro que ustedes habrán podido leer unas cuantas noticias y declaraciones de gentes anunciando que lo de Chipre nos llevaba irremisiblemente a la ruina o que el “corralito” español estaba ya preparado. Es una mala reacción, este país necesita del esfuerzo de todos, la izquierda sabe mejor que nadie, se ha pasado toda la vida predicándolo – que no se puede hacer una tortilla sin romper huevos, nadie está en poder de la varita mágica que  nos transporte a un mundo mejor y cuando digo nadie, digo nadie.

La subasta del Tesoro obtuvo un buen resultado a pesar de Chipre y de las advertencias de ruina española de los agoreros. Prueba que “los mercados” confían en España y su gobierno más que la zurda nacional, los catastrofistas, los profetas de la conspiración y muchos españoles de buena fe; eso habrá que corregirlo.

Como les decía, una buena noticia aunque parece disguste a algunos.

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