lunes, 14 de marzo de 2016

A golpe de encuestas, caminando hacia nuevas elecciones




Las encuestas, dicen los que afirman saber de estas cosas, se inventaron para averiguar lo que opinaba la gente sobre cualquier cuestión. Ya fuera la aceptación de un nuevo sabor de helado, la reacción del estado de Ohio al bloqueo de Cuba, la opinión de los seguidores madridistas sobre el trabajo de Rafa Benítez o las intenciones de los votantes sobre determinada opción política. 

En el escenario temporal que vivimos, se da por supuesto que cuando se habla de encuestas éstas se refieren a la intención de voto o asunto relacionado con el follón que nos ha creado, como si no tuviéramos ya suficientes, la tan deseada muerte del “bipartidismo”, fenómeno que por lo que decían los que aspiraban a participar del reparto de los  beneficios que se derivan de las elecciones - que son muchos, apetecibles y diversos - era el responsable de todos los males que acuciaban a la sociedad española.

Hay organizaciones políticas que llevan en plena campaña electoral desde que se inició la pasada legislatura hasta hoy mismo. Durante ese tiempo poco o nada ha importado a la oposición parlamentaria al completo y a los que no estando representados en el Parlamento aspiraban a ello, los problemas reales de la sociedad española. Todo o casi todo lo que se nos ha ha dicho, buscaba simplemente mejorar las aspiraciones partidistas de los líderes que como objetivo principal, pretendían y pretenden derrocar al Partido Popular y nada o casi nada se ha hecho desde esa oposición para ofrecer soluciones reales que pudieran mejorar la situación de España y sus ciudadanos.

Decía San Agustín que nadie puede equivocarse siempre, por lo que la cerrada negativa de aprobar cualquier cosa que haya promovido el PP durante estos casi cuatro años, dice muy poco de la categoría política y ética de los que han hecho del no, su único argumento político. Flaco favor nos han hecho a todos ejerciendo el sectarismo más feroz y convirtiendo una y otra vez el hemiciclo en un triste mitin, que lo único que pretendía era conseguir el mal del contrario antes que cuidar del interés general de los españoles.

Alguno dirá que lo hecho, hecho está y tendrá razón, pero el problema radica en que las organizaciones políticas y  sus líderes siguen instalados en la misma tesitura. Es muy cierto que se pasan el día hablando de pactos, sea el reformista, el de progreso, el del cambio, el constitucionalista, el de “a la valenciana” o el de los grandes ferrocarriles europeos, todo mentira. La verdad es que para nuestra desgracia, las reuniones, las declaraciones, los documentos firmados o sin firmar, las propuestas,  no tienen la finalidad de concitar el acuerdo suficiente para construir un  gobierno que sirva a un programa útil; por el contrario toda la farfolla con la que nos abruman, no es otra cosa que campaña electoral y ya sabemos todos que como decía D. Enrique Tierno Galván – del PSOE naturalmente - “las promesas electorales están para no cumplirse”, así que el que se engañe será porque estará encantado con que le mientan.

Las encuestas publicadas, que debieran ser instrumentos para informar a los ciudadanos, se han convertido en herramientas utilizadas por y para la propaganda electoral; no sirven más que para confundir a la opinión pública y tienen sus consecuencias. 

La última que conocemos, nos dice que de llegarse a unas nuevas elecciones volvería a ganar el PP, la prensa contraria subraya que con menos tanto por ciento que en las generales y la afín señala que mejora su situación si se la compara con el resultado obtenido en las encuestas del mes de febrero, el PSOE no mejoraría sus resultados y Podemos pierde puntos por sus problemas internos ¿Y Ciudadanos? pues los naranjitos pasarían al tercer puesto derrotando en su particular contienda a los de Podemos y son los únicos, bendito sea el Señor, que suben en esta encuesta.

Resulta curioso que la reacción inmediata de los de Rivera, independientemente del comentario obligado sobre el resultado de la encuesta, sea la filtración que dice que C,s no cree posible el pacto con el PP y entiende que inevitablemente habrá que ir a las elecciones en el mes de junio, naturalmente por culpa del bloqueo de los peperos que son los más malos de este mundo. 

Por otro lado y a cuenta de los resultados habidos en los sondeos llega otro rumor desde el PSOE – eso dicen al menos -  que afirma que al equipo de Pedro Sánchez no le hace ninguna gracia la posible defenestración de Rajoy, pese a que sea uno de sus argumentos recurrentes;  se dice –vaya uno a saber quién- que si los del PP se cargaran a Mariano, correrían el riesgo que al Comité Federal del  PSOE se le ocurriera que, sin Rajoy en el escenario, sería bueno que llegara la hora de la tan deseada decapitación de Sánchez.

Poco eco mediático ha tenido otra noticia demoscópica que afirmaba que haciendo una proyección en escaños de los resultados obtenidos por C,s y PP, un pacto entre esos dos partidos estaría al borde de la mayoría absoluta, pero supongo que tiene la misma validez que la caída en intención de voto de Podemos y sus consecuencias en las políticas de pactos.

En definitiva, todo lo que nos dicen, todo lo que leemos, oímos en la radio o vemos en la tele tiene una intención electoralista, estamos en plena campaña electoral, en el fondo nadie cree en la posibilidad de un pacto . Viendo como están las cosas y lo que dicen las puñeteras encuestas no se entiende que los estudios no muestren cambios importantes en la intención de voto en uno u otro sentido. 

Porque lo que sería de traca es que tras ir a otras elecciones en junio y con 160 millones menos de euros en las arcas que llenamos los ciudadanos, tuviéramos que volver a empezar con el cuento de los pactos.

Es cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pero si así ocurriera, los votantes íbamos a quedar a la altura del betún.

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