lunes, 7 de marzo de 2016

El revuelto avispero de los pactos



Fracasada la investidura, sigue -al menos oficialmente- la búsqueda de acuerdos que permitan presentar a un candidato con ojos y cara. No creo que haya más rondas de contactos entre Felipe VI y los líderes políticos. El fracaso de Sánchez, también lo ha sido del Rey Felipe a quién  Dios guarde,  que al fin y al cabo fue el que encargó la tarea de organizar un gobierno a quien no tenía los apoyos necesarios, ni esperanza de tenerlos. Pero así son de amables los Borbones con la zurda, a la que profesan un amor tan extraño y desmesurado que algún día nos lo tendrán que explicar a los españoles, aunque sea con la ayuda de un psiquiatra de campanillas.

Desde mi modestísimo punto de vista los monarcas, el emérito lo demostró en sobrados momentos y el actual parece que sigue la misma trocha que le marcó su real padre, digo que los reyes de España sufren con el PSOE una suerte de “síndrome de Estocolmo” pero por adelantado. Todavía no han sufrido violencia alguna, pero empatizan o se esfuerzan porque así lo parezca  con los que suponen pueden o quieren echarlos del trono. Cuando se describió el fenómeno, los sujetos pasivos del síndrome habían sufrido ya que  los retuvieran como rehenes antes de sentir esa atracción fatal por sus captores, pero lo que son las cosas, aquí los Borbones prefieren ponerse el parche antes que la herida y así nos van las cosas en este país.

Decía que se acabaron esas reuniones, al menos en el formato oficial, cosa distinta será que la Casa Real organice intercambios de impresiones con quién mejor les parezca. Pero lo cierto es que lo de los pactos no parece que se vaya a resolver con facilidad, las intenciones de los distintos partidos no están nada claras. De hecho el problema de encontrar una mayoría suficiente para investir a un candidato que nos ahorre lo de las elecciones en junio, está más liado que el testamento de un loco.

Si uno lee la prensa se encuentra con todo un muestrario de vetos, a derecha e izquierda los partidos que se suponen están buscando una solución, esgrimen sus líneas rojas, con un entusiasmo que le arruga el ánimo hasta al más optimista. Esto de proclamar la necesidad de un pacto y la decidida voluntad conseguirlo exhibiendo las prohibiciones por delante, me parece una conducta que debiera recibir la general reprobación ciudadana; pero no empecemos a pedirle peras al olmo, que en estos tiempos invocar al sentido común, puede resultar hasta peligroso.

Ahí están los de Ciudadanos, que ya han dicho, otra cosa es que luego archiven lo dicho y hagan justamente lo contrario tal y como acostumbran, advirtiendo que con los de Podemos no se ajuntan y con los del PP menos, aunque digan los demoscópicos que uno de cada tres votantes naranjitos están encantados con el fracaso de la investidura de Sánchez. 

O por no cargar siempre contra los reformistas, podemos hablar de IU, que debo confesar una cosa, cada vez que escucho a Garzón, ese chico joven que nos va a solucionar a todos en un pis pas  lo que no es capaz de arreglar en su partido, digo cada vez que le escucho contundente exigiendo, poniendo condiciones o vetando, tengo que ir a las estadísticas para asegurarme de que realmente sólo cuenta con dos diputados, que no estaría de más que se lo recordará alguien del Comité Central o lo que sea que mande en el PCE. Pues ahí está el chico este, que incontinenti ya le ha advertido a Sánchez que no quieren ver a un naranjito a menos de quinientos metros de la mesa de negociaciones y que si quiere ir con ellos, los de IU no se sientan.

Los vetos – en plural por repetidos hasta la náusea – de Sánchez hacia los del Partido Popular, no hace falta comentarlos, que es ver una gaviota y Pedro Sánchez empieza a echar espuma por la boca, afortunadamente para su equipo  están en Madrid, dónde sólo pueden tropezarse con la de la canción de Caco Senante.

No creo que debamos engañarnos, el que tiene la solución a este asunto es el PSOE, consecuentemente la cosa está muy, pero que muy jostidiada y ustedes sabrán excusar la manera de señalar. Hoy  se reunen los que conforman la permanente de la Ejecutiva socialista, que seguramente harán el ejercicio de pasteleo partidista al que nos tienen acostumbrados y no arremeterán contra Sánchez, que ya ha perdido estrepitosamente unas elecciones y ha sido incapaz de conseguir una mayoría simple que le permitiera ser investido,  con la justificación del resultado de la mendaz consulta llevada a cabo a la militancia socialista.

En Podemos andan escocidos, porque resulta que el 50% de los que los han votado, están  indignados, que ustedes dirán que eso es lo normal, pero es que resulta que la mitad de los ignaros que dieron su voto a Iglesias, estaban por  apoyar la investidura de Sánchez, que ya ven si las cosas están embarulladas.


Me reitero, el único que puede poner orden en esto es el PSOE y digo PSOE y no Sánchez. Habrá que ver si el partido es capaz de resolver su problema interno e imponer su voluntad a la del candidato, para que permita la investidura de un candidato del PP, sea Rajoy u otro, y esperar en la oposición hasta el año que viene, para tener eso  tan importante que dicen los militares, tiempo y espacio para decidir, que en estos momentos  de las dos cosas andan muy justitos.

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