sábado, 24 de septiembre de 2016

Mientras Rajoy mueve ficha, peligro de fractura en el PSOE

No puede sorprender a nadie, hace ya tiempo que lo del PSOE  pinta muy mal. Ya no se puede ocultar la existencia de una auténtica guerra civil entre Pedro Sánchez, los suyos y el grupo de los barones rebeldes, supuestamente acaudillados por Susana Díaz, que difícilmente se cerrará sin que rueden algunas cabezas. El asunto está en adivinar a quién pertenecerán las cabezas que vayan a rodar y si al final este lío morrocotudo no acaba en una escisión del PSOE, para gozo y alborozo de los de Iglesias.

Los barones dicen esperarán a ver cómo respira el PNV tras las elecciones del domingo y si los vascos no estuvieran por la labor de apoyar la investidura de Rajoy, pretenden ganarle por la mano a su secretario general y montar una gestora encargada de organizar el 39º Congreso Federal del PSOE, que sería el organo encargado de nombrar al nuevo candidato socialista a unas terceras elecciones y organizaría la elección del nuevo secretario general sin pasar por las horcas caudinas de las primarias. 

Pero pudiera ser que llegaran tarde, porque desde el bando de Pedro Sánchez ya se ha filtrado la noticia de que pretenden convocar un Congreso Federal exprés, así que a lo peor la maniobra de los barones queda nada más que en las intenciones.

Por otra parte habrá que recordar que el lunes Sánchez reúne a la  comisión permanente de la ejecutiva federal del PSOE, en ese órgano, cuyos miembros son todos de la personal confianza del secretario general, pudiera ser que se anunciara la celebración de la consulta a la militancia, antes de que los barones puedan reaccionar con la organización de esa gestora. 

Quien tome la iniciativa, será el que tenga las mayores posibilidades de concretar sus intenciones, pero habrá que ver quiénes son los primeros que se  atreven a desenterrar el hacha de guerra de manera pública e iniciar esa guerra fratricida, aunque viendo como  están las cosas, yo apostaría sin temor a equivocarme por los del “equipo del secretario general” a los que los problemas de conciencia y la responsabilidad ante su partido y el resto de los españoles, les importan un soberano pimiento.

Esto es una auténtica guerra civil desatada en el seno del PSOE, originada por la personal ambición de un secretario general que defiende su poltrona y está decidido a pagar el precio que haga falta por mantenerse en ella. No es un problema ideológico o político, es un problema personal de una pandilla que no tienen oficio ni beneficio y que no pueden abandonar el poder porque se verían en la calle con una mano delante y otra detrás. Así de simple, así de siniestro. Lo digo yo, pero lo dice también El País que acusa a Sánchez de olvidar los intereses de España para centrarse en "su pura supervivencia como líder socialista".

Mientras tanto en Génova, viendo la que se está organizando, Mariano Rajoy advierte para que nadie se llame a engaño, que no irá a otra investidura en octubre si no la tiene asegurada. No va a sufrir el desgaste de otro fracaso parlamentario, de seguir mandando en el PSOE Pedro Sánchez el bloqueo lo tiene asegurado, se encargó el propio Sánchez de explicarlo, “No es no, para Rajoy y… para cualquier otro candidato que proponga el Partido Popular. Por lo tanto si el PSOE no le “impone” la abstención a Sánchez, habrá que ir a otras elecciones.

Así que esto sólo puede terminar de dos maneras, con un gobierno presidido por Sánchez, con Podemos, ERC, CC, CDC, Bildu, PNV, etc., etc., si por fin se impone a los barones y mediante la consulta a la militancia rompe las líneas rojas que le impuso el Comité Federal, lo que seguro ocasionaría un daño muy grave al PSOE e infinito a España y los españoles o vamos a unas terceras elecciones.

Teniendo presente quién es Pedro Sánchez, desgraciadamente creo que tiene muchas más posibilidades la primera posibilidad  que la segunda. A los Sánchez, Luena, Hernando y López no les va a temblar el pulso para llevar a delante ese denostado gobierno Frankenstein (el invento es de Rubalcaba) Pedro Sánchez será presidente y ya después podrá decir, parafraseando a Luis XV, “Après moi le déluge”, porque eso es lo que se nos va a venir encima, un diluvio de inconsistencia con los podemitas tomando al asalto el poder desde el interior de La Moncloa.

Malas noticias para empezar el fin de semana, si así es el sábado, miedo da pensar en el lunes.

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