miércoles, 7 de septiembre de 2016

Pedro Sánchez se acerca de los independentistas vascos


Cuando hablo de los partidos españoles constitucionalistas, como casi todo el mundo, incluyo automáticamente entre ellos al PSOE; pero francamente cada vez tengo más dudas. A primera vista parece que los socialistas estén a favor de la unidad de España, pero si uno se pone a pensar que hace y dice el PSOE en Cataluña, País Vasco y Baleares, lo razonable es poner en duda tal afirmación.

El PSOE es capaz de cualquier cosa con tal de ganar unos votos, afirman muy serios que hay que reformar la Constitución para que el Estatuto de Cataluña tenga cabida en ella; cuando lo lógico sería que el estatuto de los catalanes se reformara para que tuviera cabida en la Carta Magna de todos los españoles, pero eso a ellos les da lo mismo mientras les favorezca electoralmente y proponen cuestiones que van contra la lógica y sobre todo contra la dignidad de la Constitución.

Dicen apostar por el federalismo, un federalismo sui generis, porque de hecho no se proponen federar una serie de estados soberanos que son los únicos que tendrían capacidad para decidir si se federan o no. Aquí, en todo caso lo que se federaría serían unas CC.AA que no tienen la capacidad por sí mismas para hacerlo. 

El federalismo en principio persigue conseguir que todos los miembros de la federación tengan los mismos derechos y obligaciones; el federalismo socialista defiende lo contrario, pretende reformar el Estado para que algunos de los miembros de esa federación – catalanes, vascos, gallegos - tengan más y mejores derechos que el resto de los españoles.

Y en eso están, por ganar cuatro votos mal contados en el País Vasco ya han lanzado su oferta al PNV, los socialistas asumen en su programa electoral “estudiar” la incorporación del concepto de “nación” en el Estatuto de Guernica en una próxima reforma de ese texto legal. Lo de conseguir para su CA el reconocimiento como nación es el primer paso que de siempre han pretendido los independentistas, si el concepto se incorpora al Estatuto de Guernica con la ayuda socialista, sería utilizado por los soberanistas vascos, para aproximarse más cómodamente al “derecho a la autodeterminación”.

Todos recordaremos aquella afirmación de que “Aceptaré todo lo que se apruebe en el Parlamento de Cataluña” que se sacó de la manga ZP y las amargas consecuencias que tuvo para el impulso soberanista catalán. Ahora Sánchez a través del PSE ofrece aprobar una decisión que dará armas al secesionismo vasco y lo hace para mimetizar su mensaje con PNV, EH Bildu y Podemos que acuden a las urnas con la consulta  sobre la independencia como reclamo.

Pedro Sánchez se apoya en sus barones más favorables a los procesos de independencia, ante el cobarde silencio del resto de la organización socialista, que volvió a demostrar su amilanamiento en la pasada reunión de la permanente de la Ejecutiva socialista, en la que todos permanecieron en silencio, mientras Sánchez imponía su postura. No se convoca el Comité Federal, porque no le da la gana a Sánchez y los que pretendían discutir en el seno de ese órgano la solución al bloqueo, se callaron y tragaron con la infantil propuesta de una ronda de consultas con todas las fuerzas políticas, que es la solución que se supone ofrece el PSOE al bloqueo que ha creado su secretario general con el “No, es no”.

Pedro Sánchez hizo un discurso trufado de contradicciones, que nadie de los presentes se atrevió a significar. Dijo Sánchez que iniciaría una ronda sin “líneas rojas”, para sin solución de continuidad advertir que no pactaría con el PP; afirmó no tener intención de liderar una alternativa de gobierno y así evitar el control del Comité Federal, para a renglón seguido advertir que “sólo” daría ese paso si tuviera garantizado el éxito. Negó tener conocimiento de la actitud de las distintas fuerzas políticas, de lo que cabe deducir que se pasaría el debate de investidura durmiendo y cuando un iluso se atrevió a preguntar cuál iba a ser su oferta al resto de las fuerzas políticas, Pedro Sánchez contestó que “el cambio”, aunque no explicara qué diablos quería decir con eso.

Está claro que la ronda de contactos que está protagonizando, no tiene otra finalidad que la de evitar el debate interno sobre el bloqueo institucional, en cristiano, el bloqueo que él lleva protagonizando en exclusiva, contra la voluntad de dirigentes socialistas y el 64% de los votantes del PSOE, para ganar el tiempo que le permita pelear en mejores condiciones por mantenerse amarrado a la Secretaría General del PSOE.

Habrá quien diga que yo es que tengo muy mala baba, bueno para muestra creo que bien vale un botón. La “cordial” conversación que ha mantenido con Mariano Rajoy, creo que ha durado nueve minutos, en ella Pedro Sánchez le ha reiterado al popular el voto en contra de su reelección ahora y después del 25-S y le ha confirmado que abrirá de forma inmediata un diálogo con el resto de fuerzas políticas para buscar una salida al bloqueo actual.

Probablemente sepa que va de cabeza a unas terceras elecciones, en las que igual ya no sería el candidato del PSOE, pero confía en ganar tiempo con la ayuda que le prestará Albert Rivera, que tiene un miedo cerval a una nueva cita con las urnas y entre tanto sus terminales mediáticas pondrán de relieve  el inevitable escándalo sobre corrupción que algún juez pondrá en marcha con la puntualidad a la que nos tienen acostumbrados en cuanto se habla de elecciones en España.

Necesitan que estalle un escándalo como el comer, ahora que Soria ha dicho que él no va a ningún lado. 

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