jueves, 15 de septiembre de 2016

Pedro Sánchez, más trampas que una película de chinos

A Rita Barberá se la tenían jurada desde hace mucho tiempo, pero que se les escapara viva en aquel asunto de los regalos y gastos injustificados, que el juez tuvo que archivar porque no había nada en él que justificara el reproche penal, fue algo que encendió todavía más el odio de los que buscaban denodadamente la manera de empapelar a la ex alcaldesa popular, bueno ahora mismo también ex popular  y ahora pretenden que las pague todas juntas. Este es un asunto que me recuerda mucho a aquello de los trajes de Camps, el tiempo que transcurrió hasta que consiguieron sentarlo en el banquillo de los acusados, total para nada, porque tuvo que ser absuelto.

Pero no quería hablar de esto, entiendo que el PSOE necesitaba algo que le permitiera apartar la atención mediática de la fractura que se está produciendo en el partido ante los ojos de la opinión pública. El ataque recibido por Fernández Vara, incomprensible por la torpeza exhibida; las respuestas, entre las que se cuenta la de Rubalcaba que acaba de estrenar su puesto en el Consejo Editorial de El País - oído al dato, que diría García - tenían preocupada a gran parte de la izquierda de este país, así que la crucifixión mediática y política de la Barberá,  con el brutal apóstrofe del nombramiento como  instructor de Conde Pumpido,  le ha venido a Sánchez y su gente como anillo al dedo.

A otros que los vino Dios a ver, fue a Ciudadanos, que por fin encontraron la manera de colarse en los medios de publicación, que desde que muchos poderosos le  retiraron su apoyo, habían estado reacios a dejar que lo naranjitos se lucieran. Lo de Barberá les ha supuesto un balón de oxígeno por el que estaban penando ya hacía una semana y bien que lo han aprovechado con sus declaraciones.

Pero tampoco quería hablar de esto, me preocupa como a mucha gente el nivel exhibido pero me preocupan mucho más las intenciones, malas naturalmente, de Pedro Sánchez que está preparando un plan B para evitar las líneas rojas de le impuso ese paupérrimo Comité Federal, que si ese es el máximo órgano de gobierno que tiene el PSOE entre congresos, que Dios los coja confesados porque la verdad es que con “eso”  y su Secretario General, van de riguroso cráneo.

Parece que a alguien se le ha ocurrido una brillante idea, que incomprensiblemente se han apresurado a filtrar. Dicen que han abandonado el “pacto a la portuguesa” por imposible y están negociando con Iglesias, al objeto que éste apoye con sus votos la investidura de Sánchez, sin ningún tipo de acuerdo previo público. Después de ser nombrado presidente ya cerrarían un pacto de gobierno que satisficiera a las dos partes.

Esa medida le permitiría sortear las dos líneas rojas que le impuso en su momento el Comité Federal, no apoyaría ni pactaría con Rajoy y no pactaría, al menos formalmente, con Podemos por lo que el “derecho a decidir” los referéndums secesionistas y todo lo demás no entrarían en el programa que se debatiría en su Investidura,  ya se sabe que hecha la ley... hecha la trampa.

Para eso necesitaría el apoyo de Ciudadanos, pero el equipo de Sánchez entiende que, al no existir pactos formales ni con Ciudadanos ni con UP, eso permitiría que los naranjitos votaran a favor de su investidura, sobre todo ahora que con el rollete Barberá, el pacto PP-C, s puede darse por olvidado. Y digo permitiría, porque en Ciudadanos sabrían perfectamente a qué conduciría este proyecto, pero teniendo una buena excusa, seguro que se volverían a “sacrificar” por el bien de España y los españoles.

¿Y los nacionalistas? Pues de rebajas, aunque está claro que la esa actitud nace de un acuerdo. Dice Homs refiriéndose al referéndum independentista “Yo he eliminado de mi vocabulario ese concepto, espero que también lo eliminen los demás”. Parece que Homs se conforma con que el PSOE se comprometa a la creación de una comisión en el Congreso para estudiar la consulta, ya ni siquiera exigen grupo propio, pero conociendo a Sánchez, a nadie se le oculta que si recibe su apoyo será a cambio de modificar ese compromiso tras la investidura. 

Al fin y al cabo eso fue lo que les prometió en aquella visita a Cataluña en la que comió "secretamente" con Junqueras de ERC, al que le faltó tiempo para explicar que les había pedido que le apoyaran sin pactos previos, pero que cuando fuera presidente del gobierno ya arreglarían las cosas.

Así que esa es la “solución” de Pedro Sánchez, “engañar” a su partido – el Comité Federal se llamaría andana, porque no se atreven a hacerle frente-  y mentir a todos los españoles proponiendo un falso programa para su Investidura, toda vez que existirá un acuerdo secreto para que sea convenientemente modificado en cuanto sea nombrado presidente. Si no puede ser presidente por las buenas,  lo será por la gatera del engaño y el contubernio.

No quería hablar de esto, pero si no lo pregunto, reviento. Si los socialistas tienen previsto en sus estatutos que sus cargos públicos deben dimitir en el mismo momento en el que se les abre juicio oral, ¿por qué piden la dimisión automática de los cargos públicos de sus adversarios cuando son simplemente “investigados”?

La doble vara de medir ya resulta estomagante.

1 comentario:

  1. Cualquier cosa que permita a Pedro ser presidente, aunque sea sólo por un día, aunque ésto ya se ha dicho aquí. Todo lo que le resuelva su horizonte económico personal

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