jueves, 1 de septiembre de 2016

Un discurso irrelevante de un político prescindible.

Habrá a quien moleste que califique de prescindible  a Pedro Sánchez, pero francamente no se me ocurre un adjetivo que a él le guste usar y que mejor lo describa, a no ser que utilizara el de irrelevante, pero como  ya lo había usado para calificar a su discurso, no lo podía utilizar. 

Es más, creo que mejor nos iría a todos si Pedro Sánchez fuera obligatoriamente prescindible, porque visto lo visto, para el  líder socialista no parece que exista otra misión en esta vida que bloquear los caminos o dinamitar los puentes que pudieran llevarnos a un acuerdo que permita la existencia de un gobierno, eficaz, riguroso y fiable.

Hay quien lo define como un hombre de ideas fijas, diría yo que es un hombre de idea fija, lo ha demostrado a lo largo de estos últimos meses, “No, es no” y pare usted de contar. A eso sumen que alguien en Ferraz ha decidido que al PSOE le conviene ir a unas terceras elecciones, porque los augures demoscópicos han visto en las  vísceras de las sardinas que le servían en espeto a Sánchez en Mojácar, que los socialistas podían mejorar los últimos resultados electorales y están con la noticia  que mingitan y no echan gota.

Lo de presentarse a otras elecciones en las que igual consiguen un par de diputados más, les resulta  y es comprensible una novedosa epifanía. Añadan a esta buena nueva, el odio personal que siente Pedro Sánchez por la figura de Rajoy y los problemas que con el PSOE mantiene a cuenta de la secretaría general el líder socialista y estaba claro que iba a ser que no, aunque en plena Investidura, ascendiera de los infiernos el espíritu de  Pablo Iglesias –  el fundador del PSOE, no confundir con el de la coleta- que tras pedir permiso a la Presidenta del Congreso, se dirigiera a la bancada socialista pidiéndoles que se abstuvieran de una puñetera vez.

No voy a repasar el discurso de Sánchez, que no era otra cosa que una suerte de refrito del que le endosó Rajoy a él. Las vacaciones lo han tenido muy entretenido y no se ha molestado o no es capaz de presentar un discurso que merezca tal nombre. Desde luego ha demostrado el poco interés que tiene en este asunto, un discurso previsible - esta vez con toda la carga peyorativa que se le pueda poner al término - plano, incoherente y contradictorio. Pero sobre todo un discurso alejado años luz de la realidad, de los problemas de España y los españoles y sobre todo alejado de sus soluciones.

Lo de hoy en el Congreso ha sido un espectáculo único. Ha habido momentos indescriptibles, escuchar al portavoz de ERC acusar a los populares de falsificar la verdad de la historia es algo difícil de ver. Que los independentistas catalanes que  han reinventado la historia como les ha dado la gana - de tal manera que en Cataluña mucha gente cree que la Guerra de Sucesión, entre Borbones y Austrias por ver quien se hacía con el trono de España, en realidad era la Guerra de Secesión, en la que los barceloneses defendían la independencia de Cataluña - acusen de falsificar la Historia a los del PP, es algo impagable; no se escuchan todos los días barbaridades semejantes.

Pero, debe ser que el independentismo bebe de un canon común, porque la representante de En Mareas – yo tampoco la voy a llamar por su nombre y apellido - se atrevió a afirmar que si Rajoy sigue gobernando "Bruselas ya tiene preparado un nuevo calendario de recortes para los próximos dos años". Como si no supiéramos todos que los recortes vendrían y de inmediato si por desgracia gobernaran ellos. Y para demostrar que en cuestión de manipulación semántica la izquierda va sobrada, calificó las medidas que defienden la unidad de España como “reformas recentralizadoras”.

En ese nivel, pero con más tablas, estuvo Pablo Iglesias, que se limitó a soltar un mitin y además darle un repaso a Albert Rivera de los que hacen época. Ustedes y yo sabemos que este debate se supone tiene por finalidad que el candidato explique lo que piensa hacer si la Cámara le da su confianza y que tras su discurso los demás anuncien y expliquen su intención de voto. Pero no es lo que hemos visto, el PSOE, UP, los nacionalistas, en definitiva todos, salvo PP y C,s, se han dedicado a hablar para sus respectivas parroquias electorales y ese es un problema muy grave, porque tal actitud desnaturaliza el acto parlamentario que se está llevando a cabo.

Dice Sánchez que España necesita un gobierno, pero un buen gobierno. Y como lo necesita, él bloquea cualquier posibilidad, todo un ejemplo de coherencia. Tiene un problema difícil por no decir imposible, de soslayar.  Mariano Rajoy dijo ayer que no había otra alternativa razonable a su gobierno y eso no es un chantaje, eso es decir una verdad  como la copa de un pino. 

No creo que Sánchez pretenda que los españoles se traguen que un ejecutivo compuesto por todas las fuerzas políticas que están en contra de Rajoy, incluyendo a los secesionistas, iba a resultar un mejor gobierno que el que ofrece el Partido Popular, al que le avalan las cifras, sobre todo las de crecimiento de nuestra economía y las de  la creación de empleo.

Como de costumbre y para nuestra desgracia, asistimos a un debate en el que se defendían intereses partidistas, ignorando al interés general de los españoles. Espero que cuando vayamos a unas terceras elecciones los votantes recuerden lo que han vivido. 

Y sobre todo llegado el momento de depositar su papeleta en la urna, tengan bien presente quién ha estado por conformar una mayoría  que permitiera un gobierno viable y quién ha dinamitado cualquier propuesta que nos evitara, lo que parece finalmente va a suceder. 

Por ahora en la primera votación 170 síes y 180 "No, es no". En Ferraz nervios por la posibilidad de un posible "tamayazo" en la segunda votación. Veremos.

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