viernes, 9 de diciembre de 2011

En Europa cantamos ya otra canción

Congreso del PPE, Rajoy sonríe. Zarkozy menos.


La cumbre europea se está desarrollando con los problemas… previstos. Por Bruselas anda el Reino Unido que ha decidido hacer la guerra por su cuenta, una situación nada extraña; es sobradamente conocido el espíritu individualista de los británicos, además del problema que tienen con el “continente”. No se han considerado jamás parte de la Europa que se está intentando formar, ni de la otra, nunca. La vista de los british, desde siempre, ha estado y esta puesta, bastante más al oeste, se consideran distintos del resto de los europeos y se sienten mucho más próximos a los USA, que le vamos a hacer. A lo de Europa les obliga lo de la proximidad geográfica, los mercados, etc., pero nada más.

Pero si la música es la que se esperaba, parece que la letra está cambiando. Sorprendentemente las reuniones mantenidas por Rajoy en el Congreso del PP Europeo, han dado sus primeros frutos. No estamos mejor, lo de la varita mágica vamos a dejarlo para los salientes, pero lo que sí está claro es que la actitud de España va a ser muy diferente de la que hemos observado estos últimos ocho años. Por fin, alguien se ha acordado que somos la cuarta potencia económica de Europa y que, estaremos mal como casi todo el mundo, pero nuestra voz debe escucharse alta y clara en el concierto europeo.

Ya la reunión bilateral entre Rajoy y el presidente polaco en Marsella, decía mucho de la vuelta a la política que llevó a cabo Aznar en la UE, que tan buenos resultados obtuvo; política que cambió el inefable Zapatero que nos hizo volver al “corazón de la vieja Europa”, con las consecuencias que todos hemos podido percibir y sufrir. La sumisión más abyecta a lo decidido  por los del eje franco-alemán que, naturalmente han ido siempre a lo suyo y a los que les venía muy bien la sumisa actitud de ZP.

Bueno a lo que íbamos, los británicos se han negado a apoyar la propuesta franco-alemana, si no se le eximía de una serie de normas sobre servicios financieros, al no conseguir ser la excepción de siempre, le han puesto la proa al acuerdo que de contar con 27 países, se queda en 23. Los 17 de la eurozona, más los que se han apuntado a las propuestas. La negativa del Reino Unido abre la puerta a la posibilidad de una Europa de dos velocidades o para ser más preciso de una Europa a dos velocidades.

Ayer en Bruselas se acordó que se impondrán sanciones automáticas para los países de la zona euro que incumplan sus metas de déficit y para evitar esas sanciones deberán votar en contra de ellas el 75% de los estados miembros. Se aprobó también que la nueva norma sobre el equilibrio presupuestario, sea incluida en las respectivas constituciones. En ese asunto nosotros vamos por delante, este trámite ya lo tenemos asumido. Discusiones muy importantes sobre el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEE), pero al final Alemania se impuso y consiguió que su tope esté en los 500.000 millones de euros y que no pueda operar como un banco, es decir que no pueda comprar deuda soberana.

Y ¿qué es lo que ha cambiado?, pues el papel de España en este asunto. Fuentes del PP, declaraban que en cuanto Rajoy tome posesión, España pasará a tener opinión propia en la UE. “España contará y pesará en todas las decisiones, se opondrá a lo que estime perjudicial para sus intereses o el conjunto de la Unión; cuando algo le parezca mal lo dirá y cuando se le ocurra alguna solución la defenderá”.

Rajoy ya le ha indicado a Zapatero que España debe exigir tener derecho a veto en la UE, se ha acabado la complaciente aceptación de lo que se disponga por parte de Francia y Alemania. Hablaba antes de la reunión llevada a cabo entre Rajoy y el Presidente polaco, esta reunión y la llevada a cabo con el Secretario del Tesoro americano, señalan bien a las claras que España vuelve a la política anterior a la era Zapatero: Buenas relaciones con los países importantes europeos de segundo nivel, Italia y Polonia, podrían ser el ejemplo y la recuperación de la “conexión atlántica” con los USA.

Rajoy lo ha dicho alto y claro “España no va a caer”,  ha subrayado la experiencia que el PP tiene en cuestiones semejantes y recordó en Marsella lo que sucedió tras Felipe González. Entonces el Partido Popular recogió una España que no cumplía ninguna de las exigencias para entrar en el euro, pero la administración Aznar consiguió el “milagro”; por tanto se acoge a esa experiencia y pide confianza en su gestión.

Rajoy ya ha explicado claramente a Sarkozy y a Merkel, que él está dispuesto a asumir la pesada carga de protagonizar al milímetro los recortes necesarios para la reducción del déficit a las cifras exigidas por la UE, se compromete a la austeridad presupuestaria, pero a cambio pide que Europa facilite a España la financiación que le permita poner en marcha las medidas tendentes a solucionar el pavoroso problema del paro en nuestro país. Muestra su conformidad con las reformas propuestas pero reclama que se tomen las medidas que le permitan hacer frente a la actual situación. Para ello hay que tomar decisiones que incumben, por ejemplo, a la actuación del BCE.

Así que cantamos una canción, con la música que “impone” el eje franco-alemán pero la letra es nuestra. Hay cambios de actitud muy importantes y esos cambios se podrán sostener en el seno de la UE gracias al reconocimiento de la aptitud del nuevo gobierno. Para este cambio ha resultado fundamental el crédito del Partido Popular, que ya, con Aznar al frente, logró lo que parecía imposible.

Rajoy ha buscado el apoyo de los países medios, recibido el muy importante nihil obstat de los Estados Unidos y se prepara para salir del follón en el que nos ha metido la crisis, claro está, pero también la incuria del gobierno Zapatero, que por una vez -  la última - va a Bruselas con la lección aprendida. Por ahí anda la gente de IU, diciendo que un recorte presupuestario no se puede presentar como una buena noticia, no sé yo si el portavoz de turno se llamará Pero Grullo, pero vamos, para este viaje no hacen falta alforjas.

Mi pregunta es ¿dónde estaban los que ahora protestan por los recortes, cuando se producían los errores y el derroche que nos han llevado a la presente situación? ¿dónde estaban?, insisto en lo que dije hace unos días, el que no quiera ayudar, al menos que no estorbe.

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