lunes, 5 de diciembre de 2011

La cosa no está para cenas

Las cosas no están para cenas, pero tienen solución


Eso es lo que parece dijo Mariano Rajoy en Pontevedra, cuando en una recentísima visita le explicaban que le habían organizado una cena. Desgraciadamente el comentario del próximo presidente del gobierno de España, define muy bien cómo está la situación. Pero estas cosas de la economía, no sé lo que le parecerán a ustedes, pero a mí, en muchísimas ocasiones me parecen un arcano, difícil de manejar y más difícil todavía de comprender.

Está claro que nos jugamos el porvenir de la nación y de sus ciudadanos a cuenta de la economía, llevamos mucho tiempo manejando conceptos que, en ocasiones, resultan un tanto indigestos para el común de los mortales, el déficit, la deuda soberana, la prima de riesgo, los puntos básicos con los que se valora la prima esa del diablo, el IBEX, las bolsas, los mercados, el rescate, la intervención y un largo etcétera de conceptos que manejan los que entienden la cuestión y que hacen bien poco para que los entendamos.

Así que me van a permitir que hoy intente aclarar cuál es nuestra situación real, que conste que es una reflexión que hago, no en voz alta, sino por escrito, pero para consumo interno. Así que, de antemano me excuso, con aquellos de mis lectores, que saben de esto de la Economía. Ésta es una reflexión cuya única finalidad es aclarar mis ideas sobre la cuestión. ¿Qué a ustedes les interesa?, pues miel sobre hojuelas, acompáñenme a lo largo de estas líneas, a ver si al final del post, comprendemos mejor cuál es la situación a la que se enfrenta la nación y consecuentemente su nuevo gobierno.

La noticias no son buenas, ya sabemos todos que el gobierno saliente nos deja una situación francamente mala, pero éstas son situaciones dinámicas, cambiantes y por lo tanto merece la pena saber cómo estamos hoy, pero también a qué nos tendremos que enfrentar en los próximos meses. Se ha llevado a cabo una reunión “informal” a la que asistían los economistas que forman parte de los servicios de estudios económicos de los bancos españoles y los del propio Banco de España, y se han reunido para hablar de las expectativas de nuestra economía.

Los datos son malos, pero malos a rabiar, de los datos que manejan los expertos y de las “simulaciones” se deduce que la economía española puede caer en 2012 nada menos que un 1%, y esa caída haría que la cifra del desempleo crezca todavía más, pudiera ser que paro alcanzara el 24% de la población activa. Mala noticia, de hecho es un dato atrozmente malo; a nadie se le escapa que el primer objetivo del gobierno será el de conseguir  frenar esa hemorragia, para con posterioridad conseguir alcanzar las condiciones necesarias para que creemos empleo.

Así que las cifras para este trimestre que se presentan desde el gobierno socialista como una cuestión coyuntural que desaparecerá el próximo año sin más problemas, en realidad son la antesala de una recesión que podría llevarnos a experimentar una pérdida estimada entre un 2 y un 3% del PIB. Un panorama desolador, nos movemos en un escenario muy difícil, aunque entremos en recesión habrá que aplicar los recortes del déficit, impuestos por Europa y aceptados por el presente gobierno, hay que recortar 30.000 millones de euros pero a la vez hay que impulsar  la economía, hacer que fluya el crédito, facilitar la contratación y conseguir frenar el desempleo, para con posterioridad llegar a la creación de puestos de trabajo.

Manejar todas estas variables, va a resultar muy difícil para Rajoy, bueno para Rajoy y para cualquiera. ¿Pero por qué nos sucede esto? Pues hay una serie de cuestiones que realmente pesan como una losa sobre las expectativas económicas de nuestro país. De acuerdo a lo que nos explican los que teóricamente saben sobre este asunto, aunque un día hablaremos sobre los economistas, digo que de acuerdo a lo que expresan los expertos en la materia, existen cuatro causas que frenan considerablemente nuestras expectativas y que nos van a exigir un esfuerzo, sino supremo, si muy importante y extremadamente duro.

Una de las causas  es la falta  de consumo privado, las economías de los ciudadanos están exhaustas a cuenta del mal  comportamiento del empleo y los salarios. Ante esta situación, no se gasta porque no hay y quién tiene  guarda su dinero ante una situación que inquieta. Ésta es una causa interna; la que le sigue, tiene por escenario el ámbito de lo internacional, pero afecta muy gravemente a nuestras exportaciones; se está produciendo una desaceleración muy importante del comercio mundial.

Desde el comienzo de esta crisis la falta del crédito ha sido una de las causas que ha llevado a nuestra economía hasta donde está, pues para el próximo año se prevé que se produzca una contracción mayor del crédito a familias y empresas, derivada de las exigencias europeas sobre la recapitalización de nuestra banca. Sumen a eso el efecto del recorte de  los 30.000 millones de euros del ajuste fiscal que hay que llevar a cabo sí o sí, lo que va a ocasionar una caída muy importante de la inversión pública y ya tienen ustedes el escenario completo.

Estamos mal, tirando a peor, ese es el resumen. ¿Entonces hay que ir preparando el suicidio colectivo?, pues creo que no. Vamos a pasarlo muy mal, la situación va a obligar a los ciudadanos a llevar a cabo un sacrificio muy importante y exigirá del gobierno entrante una decisión, un rigor y un pulso impecable para meter este desbarajuste en vereda.

Creo que una de las prioridades del gobierno de Rajoy, debe residir en explicar clara, responsable y minuciosamente cuál es nuestra situación. Los ciudadanos después de ocho años de mentiras y falsedades deben saber a lo que se enfrentan. Para que nadie pueda hacer demagogia, la transparencia es fundamental y tras conocer lo que sucede, los ciudadanos deben exigir de todos su colaboración. Ha llegado el momento en que sindicatos, organizaciones empresariales, gobierno y oposición se pongan a tirar del carro y acepten por sentido de la responsabilidad (iba a decir por patriotismo, pero total para qué) las decisiones del gobierno que ha sido elegido en las urnas para llevar a cabo esta tarea.

La receta es sobradamente conocida. Si nos comportamos responsablemente, España tendrá acceso a una línea de crédito muy importante que aliviará nuestra situación y nos permitirá financiar parte de nuestras necesidades. A cambio, los servicios de inspección del FMI y de la UE, nos mirarán con lupa y exigirán las reformas que estimen necesarias.

Esto es así, las reclamaciones al de León, que el maestro armero nada ha tenido que ver. El gobierno de Zapatero nos deja, donde y como nos deja. Ya está, no merece la pena hablar más de este asunto. Lo suyo sería que el PSOE guardara un riguroso silencio y mostrara una actitud de colaboración con las medidas que haya que tomar, al fin y a la postre son los padres de la actual situación. Pero si deciden ir por el camino de la demagogia y el pataleo, allá ellos y su conciencia; si el gobierno entrante lleva a cabo una política de comunicación clara, comprensible y transparente, va a contar con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos que ya saben por experiencia,  que cuando el PSOE arruina el país, es el PP el que debe sacarnos a flote.

Así que la cosa está muy mal, puede empeorar, de hecho es lo que se espera, pero hay solución y sobre todo habrá un nuevo gobierno al que hay que dejar trabajar. Bueno pues la reflexión me ha servido para aclarar mis ideas, espero que a ustedes les haya servido para algo.

La cosa no está para cenas, pero tampoco es que esté como para suicidios colectivos.

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