domingo, 12 de febrero de 2012

Las reacciones a la reforma laboral

Los jerarcas sindicalistas


La reforma laboral ha llegado y como es costumbre en este país las reacciones florecen a gran velocidad y ofrecen una variedad tal de conceptos que al ciudadano medio se le hace difícil tener opinión sobre el asunto. No sé quién dijo que el exceso de información genera desinformación, siempre he tenido dudas sobre el aserto, pero la Reforma Laboral y las reacciones que ha generado, me han convencido que efectivamente es cierto lo que sostiene la frasecita de marras.

Resulta curioso, si uno se ha entretenido en leer artículos sobre el tema y ha estudiado las casi infinitas reacciones o las opiniones de “expertos”, ver como los que están de acuerdo lo están, pero por distintos motivos y lo que a unos les parece un acierto, parcial pero importante, a otros les parece por el contrario un error. Lo mismo sucede en el otro lado de la cancha, los que se muestran contrarios al contenido del Decreto Ley que va a transformar nuestro mercado laboral, tampoco emiten una opinión uniforme.

Así que para consuelo de los que estamos un tanto inquietos, porque estando de acuerdo con la necesidad de la reforma y que incluso concedemos que las líneas maestras van por buen camino, sin embargo nos asaltan una serie de dudas y no entendemos demasiado determinados aspectos de la norma, o para los que por el contrario estando decididamente en contra con lo que ha decidido el Gobierno, tampoco tienen demasiado claras las cuestiones que les impulsan a oponerse aguerridamente a la Ley de Reforma Laboral, puedo tranquilizarles, porque da la impresión que realmente pocos tienen claro que es lo que tiene de bueno y de malo la santísima reforma.

E insisto en que eso se produce más allá de la esperada polarización entre los que apoyan al nuevo gobierno y los que están decididamente en contra. Se contradicen en sus argumentos los expertos que la apoyan y les sucede lo mismo a los que se oponen a la medida. Solamente se observa una excepción, la de los “convencidos” por encima de cualquier consideración, los que piensan apoyar al Gobierno suceda lo que suceda y los que piensan y actúan exactamente en sentido contrario y no están dispuestos a reconocer nada bueno en lo que puedan llevar a cabo Rajoy y sus ministros.

Pero en líneas generales se observa sino una aceptación cerrada sí una especie de resignación que marca la opinión pública. Parece que aquello de “los experimentos con gaseosa y en casa” ha permeado en la opinión pública, que está dispuesta a aceptar lo que algunos de sus representantes se niegan a ejecutar. Que no es otra cosa que hay que hacer de tripas corazón y empujar en el mismo sentido que el Gobierno, con la esperanza puesta en que no se equivoquen y si lo hacen, que no sea demasiado.

La reforma estaba tan cantada, se había comentado de manera tan abrumadora su maldad absoluta, se habían advertido tantos desastres y tormentos  a cuenta de su futura aplicación, que sus enemigos han conseguido con esa reiteración en lo negativo el efecto contrario. La publicación concreta de las medidas que se piensan adoptar, no ha tenido el efecto traumático que se supone tienen estas cuestiones en el ánimo de los ciudadanos.

Si hay una cosa en la que, excepción hecha de Rubalcaba, Toxo y Cándido, estamos de acuerdo todos los españoles, es que este gobierno está acometiendo las reformas necesarias y urgentes que necesitamos y mejor nos hubiera ido si estas cuestiones se hubieran abordado a lo largo de los últimos siete años. Estimo que la opinión pública en su mayoría percibe con claridad que el Gobierno está haciendo a la carrera, obligado por las circunstancias, lo que ya hace tiempo debía haberse hecho y que precisamente por no hacerlo se nos ha colocado en este estado de emergencia nacional.

Creo que prueba lo que sostengo, dos cuestiones. En primer lugar la encuesta para El País que ha hecho Demoscopia, que hoy se publica y que anuncia que el Gobierno cae en valoración aunque aumenta su diferencia  con el PSOE  que llega hasta los 23 puntos. Rajoy ha conseguido, pese a sufrir el desgaste natural que se corresponde con la adopción de medidas tan comprometidas y al exceso de improvisación del que le acusan algunos, aumentar su diferencia, gracias a la caída espectacular del PSOE y Rubalcaba.

Esta es una noticia que conviene analizar con calma y sin dejarse llevar por entusiasmos partidarios, ni odios viscerales. Espero que tanto el Gobierno como la oposición lo estarán haciendo, los ciudadanos vuelven a reiterar el mensaje: Hemos escogido al PP para que haga lo que entienda que se debe hacer y aunque no nos guste mucho de lo que está sucediendo, aquí estamos.

Así que en líneas generales salvo los que hablan con el guion escrito de antemano, casi todo el mundo tiene sus dudas, así que no sufran. Miren ustedes como estará de barata la duda en el mercado, que los jerarcas neo sindicalistas de UGT y CC.OO, tampoco es que se hayan calentado demasiado los cascos, estarán ocupados en comprar relojes de alta gama u organizar sus vacaciones de VIP, s cinco estrellas, pero su reacción ha sido a todas luces una faena de aliño.

Dicen los plutócratas sindicalistas que la reforma laboral les ha parecido “radical”, han convocado una protesta para el día 19 del presente mes; aunque hayan advertido urbi et orbi y especialmente a Rajoy que una huelga general no la convoca el presidente del Gobierno y aquí se acabó la presente historia, que tampoco esta la vida para esfuerzos extraordinarios.

Francamente esta reacción me hace pensar que se están lanzando globos sonda, parece que desde UGT y CC.OO no estén muy seguros de la reacción de los ciudadanos ante el anuncio de una huelga general, eso por una parte y por otra, quizás es que Rajoy en Bruselas con aquella “presunta pillada” de “la reforma me va a costar una huelga general”, les ha embotado el filo de la navaja.

Así que tenemos a la izquierda y los de UGT y CC.OO aferrándose al único argumento que han sabido esgrimir “la Reforma Laboral no  creará empleo”, lo que es cierto pero irrelevante, toda vez que  con esa reforma no se pretende crear empleo, para eso está entre otras, la reforma financiera, aunque los imagino estudiando atentamente las encuestas internas que les advierten que la gente no está por organizar un escenario a la griega, que es lo que a ellos les gustaría.

Una situación curiosa y delicada, la política de comunicación va a ser determinante en el desarrollo del nudo de la trama, de todo esto me satisfacen dos cuestiones, una, tener muchas dudas - la duda es buena - dos, ver como la mayoría de los ciudadanos que tampoco entenderán demasiado lo que sucede desde el punto técnico, están con el  Gobierno, el único que nos puede sacar de esto. A ver si la izquierda, UGT y CC.OO. se dan cuenta que es la única opción que nos queda.

Hay que empujar con todas nuestras fuerzas en una misma dirección y esa dirección la marca, por expreso deseo de la mayoría de los ciudadanos de este país, el gobierno de Rajoy. Que así sea.

2 comentarios:

  1. denunciado sin acritud que “los sindicatos protestan porque pierden influencia”. Y ha añadido con perversa ingenuidad: “Nadie entiende que hayan callado 7 años”. Todo el mundo sabe, y Cospedal la primera, que las centrales sindicales han permanecido tartamudas porque José Luis Rodríguez Zapatero las ha cubierto de prebendas. Se manejan números de escándalo: desde 1.000 millones de euros percibidos en subvenciones directas en los últimos tres años hasta una cifra varias veces multiplicada si se extraen las cantidades que los sindicatos han percibido de los llamados cursos de formación.


    Los grandes sindicatos de Nicolás Redondo y Marcelino Camacho tan útiles para los trabajadores y la democracia, se han convertido en un gran negocio y en agencias de colocación. Centenares de miles de personas, muchas de ellas familiares , amiguetes o paniaguados, viven de las centrales sindicales que despilfarran el dinero público sin tino ni tasa. Sí, sí se entiende muy bien por qué los sindicatos solo han hecho el paripé ante la catástrofe Zapatero que nos ha instalado en el entorno de los 6.000.000 de parados. Han callado porque el Gobierno canalizó hacia ellos un caudaloso torrente de ayudas, subvenciones, patrocinios y camelancias. Una buena parte del paro, por añadidura, se debe, como ha demostrado el profesor Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, a las desmesuradas exigencias sindicales que han zarandeado a muchos millares de empresas.



    Luis María ANSON
    de la Real Academia Español

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  2. COSPEDAL: “NADIE ENTIENDE QUE LOS SINDICATOS HAYAN CALLADO 7 AÑOS”

    María Dolores de Cospedal ha denunciado

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