sábado, 4 de febrero de 2012

A mí que me registren

Así da explicaciones ZP


Lleva el ínclito Zapatero un tiempo dedicado a despedirse aprovechando  cualquier ocasión que le resultara medio propicia a tal fin. Desde aquel mitin – homenaje en León, transmutado por la falta de entusiasmo participativo de la militancia, en una suerte de última cena, que ya en plena campaña electoral sabían los militantes socialistas que las urnas les iban a dar un repaso monumental y en consecuencia no estaban por la adoración al individuo que los había colocado en semejante tesitura, sin olvidar el inane discurso en la Federal del partido, cuando el PSOE organizó la confusa ceremonia en que se ha convertido lo de las primarias socialistas y que preparó este congreso que hoy celebran, todo eso sin contar con las innumerables despedidas parciales que ha ido efectuando en declaraciones a lo medios, actos que nada tenían que ver con su despedida, etcétera, etcétera.

Ayer en el Congreso que lo despide como Secretario General de los socialistas, aprovechó la ocasión para mostrar urbi et orbi y con singular impudicia, de qué materia están hechos los sueños... zapateriles. Mandaba la ocasión y la circunstancia, discreción, llevar a cabo una faena de aliño para proceder a un trámite, que tal como están las cosas y tras la rotunda derrota electoral, aconsejaba que pasara con mesura y de puntillas por el capítulo de méritos propios para extenderse, en todo caso, en el de agradecimientos y buenos deseos.

Pues ni siquiera en el último momento fue capaz, no diré yo para la autocrítica, pero sí al menos para la prudencia y la discreción y metido en harina hizo exhibición de sus más que discutibles méritos y explicó con claridad meridiana y suprema mendacidad quiénes eran los culpables de su fracaso personal, que en eso allá él y sus circunstancias, aunque debiera ser más prudente en sus explicaciones porque en ese fracaso lo hemos acompañado forzosamente todos nosotros, que aquí y ahora nos quedamos viendo, lo que se nos viene encima, mientras el amigo José Luis, feliz, contento y satisfecho -  quizás fuera mejor decir, aliviado y cómodo - se va a contar nubes y ya de paso los muchísimos euros que él mismo se encargo  en el año 2005 le quedaran para su retiro. Que para eso, para las perritas del inmerecido retiro, para eso si tuvo vista y previsión.

Los asistentes al acto en directo y nosotros a través de los medios tuvimos ocasión de escuchar un discurso zapateril en estado puro, eso sí tuvo la “gallardía” de reconocer por vez primera que no percibió a tiempo el asuntillo ese de la crisis, pero inmediatamente señaló que esa era tarea prácticamente imposible y se lamentó incontinente, que se le exigiera “anticipar” una recesión que “muy pocos pudieron” prever. Pasado que hubo por el tiempo dedicado al análisis y la autocrítica, que supongo yo que por lo de los recortes, duró lo que dura un suspiro, pasó a lo que le interesaba, a explicar a todos sus méritos y sobre todo, quiénes fueron y son los culpables de su fracaso.

Y allá que fue D. José Luis, ex ZP, y explicó a su audiencia, que lo observaba asombrado entre audibles murmullos, que la responsabilidad de la crisis que fue incapaz de prever y de manejar – que de eso no dijo nada - se debía a la mala praxis de los de Wall Street y, no podía fallar, a la “relajación” que a su juicio se apoderó de España a mediados de los años 90, es decir, con José María Aznar en la Presidencia del gobierno de España. Tras los protagonistas, todo por su orden, sacó a pasear a los secundarios y explicó lo de las subprime, los neocons, Papandreu y su gobierno y aunque no dijo aquello de  “Timeo Danaos et dona ferentes” - no me fío de los griegos aunque traigan regalos - cargó contra el gobierno griego y su quiebra, culpándolos de los problemas que le obligaron a los recortes que en el 2010 tuvo que llevar a cabo.
Y en una exhibición suprema de coherencia aceptó que, además de todas estas cuestiones exógenas, inevitables, pero decisivas que contribuyeron al desastre económico de su gobierno, reconoció una debilidad en la propia economía española, que explicó  se debía al “exceso de endeudamiento privado, fruto de lo que suponía el euro (sic). Debilidades derivadas de una economía que debía haber ganado productividad, en lugar de haberse relajado en los años 90  y hacer del sector inmobiliario el motor de nuestro crecimiento”, así de paso volvió a sacar de paseo a José María Aznar, que eso en un acto socialista siempre da buen resultado y es ocasión de mucho lucimiento y calurosos aplausos.

Tras el enorme ejercicio de análisis y autocrítica procedió con fruición y detalle a explicar los enormes éxitos que España alcanzó gracias a su acción de gobierno: el matrimonio homosexual, la legislación, que en contra de cualquier sentido, determina que hombres y mujeres somos distintos ante la ley, la educación para la ciudadanía, el fin de ETA, etc., etc.

Bueno, nada nuevo bajo el sol, ya sabemos que los socialistas jamás tienen la culpa de nada, es doctrina generalmente admitida por la progresía de este país, que la izquierda española todo lo hace bien, por tanto si algo sale mal, lo que resulta frecuente, la culpa es siempre de los demás, en este caso y gracias al trabajo de análisis de Zapatero ya sabemos que la culpa de lo que nos sucede es de Wall Street, Aznar, las subprime, la crisis griega, el endeudamiento privado y la UE.

Claro que en cualquier otro lugar, en el que se atreviera a hacer este discurso y más en Andalucía con un paro atroz, un déficit autonómico disparado, un fracaso escolar sonrojante, le hubieran tirado piedras, pero el cenáculo socialista, impasible, le aplaudió. Naturalmente hubo signos de que no todos mostraban la mostrenca complacencia de la mayoría, así Felipe González, que en mitad de la ovación dedicada a los insostenibles méritos de Zapatero, hizo ostensiblemente mutis por el foro. Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras.

Un aciago porvenir le espera al PSOE que como su ex líder, ha demostrado desde el 20 N, su incapacidad para el análisis y la autocrítica, ahí están los candidatos propuestos para demostrarlo, perdedores con pasado, propuestos para manejar el futuro del PSOE, mal asunto.

Pero no me quiero desviar del asunto principal, tras largos días de meditación, y no sé yo si de ayuno, Zapatero después de un ejercicio de profunda  introspección, tras analizar cuidadosamente sus casi ocho años de gobierno ha llegado a una conclusión: ¿Qué tengo que ver yo con lo sucedido? ¡a mí que me registren!

Maravilloso, espectacular…

2 comentarios:

  1. Muy logrados sus escritos Señor Rives, aunque algo pesados, muchas palabras para decir muy poco. Da la impresión de estar escribiendo un libro.

    Fuego.

    ResponderEliminar
  2. Le agradezco el comentario, más la segunda parte que la primera, es bueno saber que opinan los lectores. Lo tendré en cuenta. Muchas gracias.

    ResponderEliminar