viernes, 12 de febrero de 2016

Felipe González: Ni blanco, ni negro sino todo lo contrario



Esto de los pactos para la investidura está obligando a muchos  políticos profesionales, dicho lo de profesional en el sentido más peyorativo que la palabra pueda tener, a retratarse, aunque en ocasiones lo hagan en contra de su voluntad. Que entre la clase política de uno y otro bando hay muchos que disienten con las acciones de los partidos a los que pertenecen y a veces les toca decir justo lo contrario de lo que piensan.  

De ese fenómeno parece que no se libra nadie por alto que sea su puesto en el escalafón, de hecho ahora le ha tocado a Felipe González, que en unas declaraciones, no diré que sorprendentes, porque personalmente nada o casi nada de lo que hagan o digan los del PSOE puede sorprenderme, se ha visto obligado a demostrar su habilidad para el funambulismo político para largar en ese momento lo que le convino decir sobre los dichosos pactos, eso sí lo hizo en modo gurú todopoderoso que condesciende a hablar con los tristes seres humanos, ¡qué siempre ha habido clases! Y aprovechando la fraternal hospitalidad de Canal Sur impartió una lección magistral de como se puede decir digo, cuando hace tres días decía Diego, sin despeinarse y sin que nadie ose siquiera pestañear.

Por eso decía ayer mismo, que no me fiaba un pelo sobre la postura que se supone sostiene el Comité Federal del PSOE, hablaba yo de falta de coherencia y sobra de oportunismo y sin saberlo estaba definiendo la actitud de Felipe González, al que no le tembló el pulso para tras defender en una entrevista en El País, que el PSOE debía optar por la abstención y dar paso a un Gobierno de PP y Ciudadanos antes de ir a nuevas elecciones, afirmar apenas unos días después, que el gobierno debiera ser del PSOE y Ciudadanos con la abstención del PP, que no es nada parecido ni de lejos a su alegato anterior.

Lo de Felipe es para poner colorado a cualquiera, pero ayuda a entender esa costumbre que tiene el PSOE de afirmar una cosa y defender la contraria y pretender tener la razón en las dos tesituras, porque eso y no otra cosa es lo que hizo  Felipe cuando, tras definir  a los de Podemos como una copia del régimen chavista venezolano, aseguró que PSOE y Podemos deben ponerse de acuerdo en su programa de gobierno. 

Que por muy progresista que sea uno habrá que reconocer que la afirmación chirría gravemente; Felipe González dice que no pretende demonizar a los de Podemos pero los define con precisión cuando habla de copia del régimen de Venezuela y lo hacía todavía mejor cuando afirmaba, hace unos días en El País, que Podemos era un partido que pretendía “liquidar el marco democrático de convivencia y, de paso, a los socialistas” y sin embargo hoy por hoy - mañana vaya uno a saber lo que opinará - sostiene que el candidato socialista debe acordar su programa con los bolivarianos de Podemos.

Cuando lo defino como “gurú todopoderoso que generosamente se digna a hablarnos”, alguno podrá pensar que me dejo llevar por mi enemiga hacia el personaje. No es así, sobran los motivos, como decía la canción; basta observar lo que dijo en Canal Sur sobre la corrupción. Sostuvo Felipe que nada tiene que ver la corrupción del PSOE, cuando él era el Secretario General, con la de Rajoy y punto pelota. Pero no quedó satisfecho y aprovechó la oportunidad para defender la inocencia de su viejo y corrupto amigo Jordi Pujol y ya para cerrar la monstruosidad que suponen sus afirmaciones, señaló  que “Todos los andaluces saben que ni Chaves ni Griñán se han enriquecido nunca de la política”. Convendrán conmigo que no habla un político, habla un ser que está por encima de cualquier circunstancia y hace y dice lo que le da la gana, por mucho que sus afirmaciones no hagan otra cosa que contradecir a la realidad, al sentido común y a lo que él mismo decía apenas hace quince días.

Lo de que todos andaluces saben que ni Chaves ni Griñán se han enriquecido, es una afirmación sin ningún fundamento que expresa más un deseo que una realidad. En primer lugar a los que hay que convencer es a los magistrados del Tribunal Supremo y no a los ciudadanos andaluces y en segundo lugar Dª Mercedes Alaya es andaluza y no parece muy convencida de esa inocencia que pregona el que fuera presuntamente la X de los GAL, cuestión no menor, que conviene no olvidar.

Por tanto recomiendo a los que han puesto su fe en la coherencia de un partido nacional y supuestamente constitucionalista como se entiende que es el PSOE, que no las tengan todas consigo. Insisto en que llegado el momento tirarán por la calle de en medio y apoyarán lo que mejor sea… para ellos y su partido y al resto de los españoles y al interés general de la nación que los vayan peinando.

Si para muestra bien vale un  botón, ahí tienen a Felipe González, defendiendo exactamente lo contrario a lo que afirmaba el pasado 28 de enero, sosteniendo una cosa y la contraria con los bolivarianos y negando la corrupción socialista en Andalucía – 1000 imputados y 6.000 millones de euros le contemplan – que viene a ser lo mismo que negar que el sol sale cada día por el este.


Así que si hasta Felipe González se ve obligado a contemporizar de una manera tan atroz, pueden ustedes imaginar lo que es Ferraz y lo que puede suceder en ese entorno en el que la verdad no existe como tal.

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