miércoles, 3 de febrero de 2016

Urgente, ofrécese candidato sin experiencia




No creo que haya nadie en este país que no sepa que a Pedro Sánchez le huele la cabeza a pólvora. En la dirección del PSOE lo están esperando con la escopeta cargada y como no se presente con un pacto por escrito que satisfaga las condiciones que se le han impuesto, lo de volverse a presentar como candidato a otras elecciones sólo será posible si en la comunidad de vecinos en la que resida se produjera una vacante en la presidencia. Se la juega a cara y cruz y no tiene posibilidad alguna de ganar el congreso socialista del próximo mes de mayo si no es presidente del gobierno o al menos ha sido investido para ese cargo.

Es el único que tiene prisa por terminar con el “estado de bloqueo que sufre la democracia española” tal y como el propio Sánchez define la situación. Tanta prisa que a pesar de que SM el Rey no le ha encargado al menos por ahora, formar gobierno, el socialista impasible el ademán, ha decidido dar un paso al frente y se ha adelantado a la decisión de Felipe VI para anunciar lo que ya sabíamos todos. Pedro Sánchez está dispuesto a formar gobierno, pero ya mismo, que pintan bastos.

De hecho no sólo ha faltado al protocolo no esperando que el Rey le ofreciera la posibilidad, sino que además ya ha advertido que si después de esta segunda ronda de consultas  y tras la más que probable negativa de Rajoy, que es de esperar vuelva a más pedir tiempo, SM no le encargara de la formación de gobierno y se abriera un espacio temporal para la reflexión, Sánchez no esperaría al encargo real y comenzaría a buscar los acuerdos que necesita para ser investido.

Habla muy serio de “disposición plena” pero lo cierto es que no tiene amarrado pacto alguno, es decir, por mucho que gallee, por mucho que imposte el discurso, cuenta solamente con los noventa votos del PSOE y eso si las cosas van por la vía normal, porque si llegara al enfrentamiento con sus organizaciones territoriales, a lo peor ni siquiera podría contar con esos escuálidos noventa votos. Y a pesar de sus urgencias  tiene en contra la opinión del monarca, que en la entrevista mantenida con Pablo Iglesias, mantenía que el candidato a la investidura debería tener un proyecto más avanzado.

Si Rajoy le metió un pase negro de libro, Sánchez ahora intenta jugar de farol. Lo de recibir el encargo del rey para formar gobierno es una cosa muy seria, tan seria que no se puede tratar como si fuera un asunto de política partidista, por lo tanto hablar de disposición plena, sin contar con acuerdo alguno, me parece imprudente y señala claramente lo poco o nada que se puede esperar del sentido común del candidato socialista. 

Sánchez afirma insistente en que no se puede  esperar ni un minuto más, pero está claro que confunde deliberadamente sus intereses, con los de España y los españoles que sabemos perfectamente que en estas cosas y en otras muchas, las prisas son malas consejeras.

Vuelve a plantarle cara a su Comité Federal y dice algo parecido a aquello de que los pactos los decido yo y no el Federal que ya tuvo que tragarse en su momento y que le obligó a aceptar por escrito aquella hoja de ruta de la que ya no se habla pero permanece y es ahora cuando de golpe cual Saulo redivivo cae de su caballo y descubre que respeta muchísimo a los votantes del PP, partido con el que piensa hablar, aunque advierta que no se va a apoyar en él.

Y resulta patético, una característica inhabilitante para ser presidente del gobierno, cuando habla de formar un gobierno transversal, progresista y reformista y no añadió lo de las juntas ofensivas nacionalsindicalistas y de los grandes ferrocarriles europeos, simplemente porque no se le ocurrió. Como sigue en campaña electoral anima a las fuerzas emergentes a que cesen en su política de “vetos”, cuando desde el minuto uno de este asunto él vetó al PP, que le parecerá un detalle nimio, pero es el ganador de estas elecciones.

Dijo no sé quién y dijo bien, que la política es el arte de lo posible, Pedro Sánchez está jugando una partida que difícilmente puede ganar con las cartas que tiene y que de ganarla supondría para la sociedad española una aventura muy difícil de llevar a buen puerto.

De todas manera debería recordar aquello que atribuyen a Platón "hay que tener cuidado con lo que se le pide a los dioses, porque éstos, para castigarnos, suelen concedernos aquello que se les solicita". Si Felipe VI le encarga la formación de gobierno, puede empezar a topar con la realidad, que no es tan sencilla como él la explica.

Vamos a ver qué le dice SM a Patxi López, que esto está escrito antes de esa reunión, pero eso será tema para mañana, si ustedes quieren.

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