martes, 23 de febrero de 2016

Mariano y Susana ¿Amigos y residentes en Madrid?



¡Y vuelta la burra al trigo! conste que lo digo con todas las dudas, pero parece ser que eso fue lo que exclamó D. Pedro Sánchez cuando uno de los muchísimos correveidiles que se mueven en Ferraz y su entorno, le susurró al oído la noticia de que Susana Díaz tras unos días de silencio y reflexión, se había vuelto a poner en marcha para obtener su cabeza en bandeja de plata. Lo dije hace poco y me reitero, hay que tener muchísimas ganas de mandar, para aguantar todo lo que está soportando Sánchez de amigos, enemigos, compañeros de partido, presuntos socios y mediopensionistas.

Parecía haber silenciado a su oposición interna, encabezada y dirigida por la sultana del PSOE-A, que lo tiene entre ceja y ceja; de hecho alguien había conseguido que Felipe González la frenara en su deseo de hacerse con la Secretaría General del PSOE, con aquello de que “no la veía en Madrid”, pero los repetidos fracasos del candidato en los intentos de negociación para asegurar un pacto que le garantice la investidura, parece que ha animado a su oposición interna, que tiene muchas cuentas que ajustar con Pedro Sánchez y no pocas con Podemos.

No es que el coraje sea una virtud muy valorada en el PSOE, los barones han permitido que su secretario general los toreara, simplemente por temor, pero está claro que en el partido  hay gente muy importante para los que considerar un pacto de gobierno con Podemos les resulta igual de siniestro que mentar la soga en casa del ahorcado. Entre ellos y en cabeza, los perjudicados precisamente por los acuerdos que cerraron con los podemitas tras las elecciones autonómicas. Ahí están sin poder aprobar los presupuestos para el presente ejercicio los presidentes de Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias, a cuenta de las zancadillas de los circulares.

Si hablamos de Susana Díaz, habrá que recordar la investidura para la presidencia de la Junta, en la que la sultana sufrió lo indecible, gracias a la oposición de los de IU y Podemos; por tanto el PSOE cuenta entre sus barones con cuatro presidentes autonómicos que han jurado odio eterno a los de Pablo Iglesias y si repasamos las cifras resulta que de los noventa diputados con los que cuenta Pedro Sánchez más de la mitad de ellos pertenecen a la disciplina de las organizaciones territoriales que tienen cuentas que ajustar con los bolivarianos y a los que se les ponen los pelos de punta sólo de pensar en verlos en el Consejo de Ministros.

El fin de semana pasado comenzó a filtrarse, dicen que desde medios próximos a Susana Díaz, la noticia de que el gobierno en funciones estima que el 5 de marzo el candidato socialista fracasará en el debate a la investidura y ante esa situación el Partido Popular podría estar en disposición de presentarse a la Investidura con un candidato distinto a Rajoy, que tiraría la toalla y se haría a un lado, para facilitar el pacto con Ciudadanos y PSOE.

El PSOE ha estado vendiendo que no pactaría con el PP  bajo ningún concepto, claro que también sostenía César Luena que el PSOE no pactaría otra cosa que un gobierno monocolor y ahí tienen ustedes a los de Ferraz subastando ministerios al mejor postor. Así que si Rajoy desaparece, los socialistas  que son unos fenómenos para sostener una cosa y la contraria, dirían muy serios que no estando Rajoy que era el responsable de la corrupción pepera, la cosa cambia y teniendo presente la debilidad en la que quedaría el PSOE, tras el fracaso de su secretario general para afrontar una nueva cita electoral, parece que los susanistas se darían por satisfechos, porque seguramente el pacto nacional, llevaría anejo una serie de parches que facilitarían el gobierno de las CCAA que hoy sufren a cuenta de los caprichos de los podemitas.

Uno de los barones regionales que está afilando  el hacha por si tiene la oportunidad de cobrarse la cabeza del candidato socialista, decía en petit comité “Sánchez aspira a gobernar desde La Moncloa y desde Ferraz, pero si no llega al Gobierno perderá también el sillón del partido”, esa es la opinión del grupo de conjurados a la cabeza de los que se encuentra Susana Díaz, que sabe que si Pedro Sánchez fracasa en su investidura, Felipe González  apoyará públicamente el pacto del PP con Ciudadanos y PSOE, sobre todo porque el gurú socialista dijo aquella frase de que “Ni el PP ni el PSOE deben impedir que gobierne el otro” que es una frase estupenda, apta para todos los públicos y para cualquier situación, porque tras el fracaso de Sánchez al que habrá que apoyar será al PP, que al fin y a la postre es lo primero que dijo Felipe, aunque luego tuviera que matizar sus palabras por las cosas del querer.

Seguimos en el follón, veremos que da de sí la reunión de la zurda y que opina Ciudadanos, aunque Albert Rivera, cuyos compañeros apoyan a la sultana, dejara caer una frase que ahora pudiera entenderse mejor, cuando afirmaba que estaba preparando un pacto con el PSOE que le iba a gustar a los populares.


Ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas y que sarna con gusto no pica, pero me parece que a Pedro Sánchez le están empezando a  faltar manos para rascarse.

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