miércoles, 17 de febrero de 2016

Y sin embargo te quiero



Entre los múltiples defectos que “adornan” mi personalidad, se encuentra el de la tozudez, así que no se extrañen si continuo inmerso en el comentario de esta desgraciada octava de San Valentín que están celebrando de manera harto extraña Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

Están los del PSOE que los ahorcan con un hilo, ya no saben qué hacer para que los de Podemos correspondan a su buena voluntad y accedan a negociar un pacto que beneficie sobre todo a la estabilidad política de Pedro Sánchez, que ve cómo el plazo que se dio a sí mismo para conseguir un acuerdo que le permita ser investido, va agotándose, sin que por ahora, haya conseguido que Pablo Iglesias acceda siquiera a mandar a gente de su equipo para que los del PSOE puedan afirmar con un mínimo de racionalidad que están negociando.

Está ahora mismo el candidato socialista, políticamente hablando, sin padre, ni madre, ni perrito que le ladre, aunque los infelices sacaban pecho el lunes presumiendo de un acuerdo importantísimo con IU que creo tiene dos diputados... Ese es por ahora, el activo de Pedro Sánchez que está tan mal, que hasta Susana Díaz su principal enemiga en el partido, decía que lo mejor que le podría pasar a España es que Sánchez fuera presidente, lo que da la exacta medida de la imposibilidad de la circunstancia y del retorcido sentido del humor de la sultana del PSOE.

Pablo Iglesias, ante las filtraciones de Ferraz, que advertían de la rendición de los socialistas, dispuestos a tragar con casi todo, en lugar de mostrarse satisfecho y generoso en la victoria, les mandó un documento cuyo contenido resulta absolutamente inadmisible. De hecho así lo manifiestan los portavoces socialistas,  aunque parece que lo hacen con la boca chica, porque ni el disparate fiscal que propone Podemos, que nos llevaría de cabeza al modelo griego, que a lo peor es lo que pretenden, con un gasto público insostenible, el riesgo evidente de descapitalización de la economía, el frenazo a la creación de empleo y la mayor subida de impuestos propuesta durante la democracia; ni la siniestra idea de modificar la Constitución sin contar con la mayoría reforzada, es decir por la gatera, utilizando la bolivariana herramienta de las consultas "populares", que pone los pelos de punta a cualquier demócrata, por zurdo que sea; ni la exigencia del compromiso por escrito de llevar a cabo el referéndum en Cataluña y allá donde se demandare, ni… y no sigo porque ya hemos hablado de las imposiciones podemitas hasta el hartazgo; a pesar de todo ello están dispuestos a negociar ¿sobre qué? pues vaya uno a saber.

Ahí está, el balbuceante Hernando, aventajado estudioso de Etología y el dirigente socialista que mejor adopta la posición de mandril sumiso, que se apresuraba a declarar ayer que “el PSOE quiere dialogar a pesar de la actitud que mostró Podemos” y a mayor abundamiento César Luena, el inefable Secretario de Organización del PSOE, que a lo que se ve le hace la segunda voz a Hernando, afirmaba en la radio que el acuerdo PSOE-Podemos está hoy “a la misma distancia” que antes de que los de Iglesias remitieran el dichoso documento y que “son ellos los que tienen que moverse”, aunque suavizara la “dureza” del mensaje, añadiendo que “si es posible encontrar un espacio común de cambio, por el PSOE no va a ser”.

Resulta muy difícil de entender que a pesar de todos los pesares, definiendo como definen como disparates a las propuestas de Podemos, estén dispuestos a negociar y lo que es peor, al precio que haga falta, que ya sabemos por experiencia que en Ferraz a la rendición incondicional se le llama diálogo. Así está Pablo Iglesias que no cabe en sí de gozo, constatando la fragilidad ideológica del equipo de Pedro Sánchez y su delicuescente amor por la democracia y la Constitución.

Y si todas esas cosas no mueven el corazón de piedra de Pablo Iglesias, al final vamos a ver, en la Sexta naturalmente, a Pedro Sánchez que sonriendo meláncolico, acompañado a la guitarra y el requinto por Hernándo y Luena le cante al podemita, aquello tan triste y tan bonito de “… te lo juro compañero, no debía de quererte, no debía de quererte y sin embargo te quiero”.
  
Que es lo que le queda por intentar a Pedro I "El Doliente" para que Iglesias acceda a pactar con él.

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