martes, 31 de enero de 2012

El 2012 que nos espera

Empeñados en vivir como garrapatas


Hoy 31 de enero en otros tiempos no tan lejanos, muchos de nosotros suspiraríamos aliviados, por fin terminábamos con la santísima -iba a poner puñetera- cuesta de enero, pero por desgracia llevamos unos años en los que los ciudadanos españoles en lo que hace referencia a lo negativo, trabajamos al por mayor. Lo que in illo témpore era una cuesta de 31 días, se ha convertido en una durísima escalada de doce meses, que es lo que deberemos sufrir hasta que logremos cerrar el presente año.

Año bisiesto, año siniestro, es un dicho viejo mil veces repetido, ya se sabe que de refranes y lugares comunes tampoco es que haya que fiar en demasía, pero este 2012, económicamente hablando, así se anuncia. Lo de la cuesta de enero de tiempos anteriores, nos va a parecer un suave repecho para lo que nos espera a lo largo de los once meses que restan para acabar con el bisiesto de marras, con la esperanza puesta en que el próximo año, el 2013, que con el numerito ordinal de marras tampoco es que dé  demasiadas esperanzas, pero habrá que esperar sea mejor y que nos permita ver la luz aunque sea al final de un largo túnel.

Me parece que era César González Ruano el que decía que “hay años en que uno no está para nada” y supongo que así se sienten multitud de compatriotas, entre los que me incluyo, pero lo cierto es que vamos a tener que estar “a todo” si pretendemos salir adelante. Comprendo que caminando con paso firme hacia los 6.000.000 millones de parados, con la subida de impuestos, lo del IVA que está por ver, los recortes en servicios públicos que vamos a sufrir, el no saber… resulta difícil ser positivo, pero debemos serlo y apechugar con lo venga recordando aquello que decía mi ilustre tocayo, por boca de D. Quijote y que otras veces he utilizado:

“...Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.”

Y alguno habrá que opine que  D. Miguel de Cervantes sabría de escribir, pero de  economía ni mijita, por el contrario he de decir que el de Lepanto, como poco, sabría de economía tanto como muchos de los economistas que todos los días nos ilustran con su “sabiduría”, que hay que ver lo poquito que acierta esta gente y después habrá que admitir que en cuestiones de problemas de liquidez y asuntos relacionados con los impuestos D. Miguel, para su desgracia, fue durante mucho tiempo un experto en esas cuestiones.

Soy de la opinión que lo primero que le hace falta a este país es volverlo a lo que fue y hacerlo reconocible para la madre que lo parió, va siendo hora que volvamos a lo que siempre hemos sido, un pueblo de gente valerosa, decidida, trabajadora, dura y sacrificada; nos hace falta un rearme moral como el aire que respiramos. Es muy cierto que al menos en la superficie, los socialistas, bueno los socialistas y muchísima  gente más – que esto sí es, lo de “entre todos lo mataron y él solito se murió” - hemos conseguido crear una España a la que no la reconoce ni la madre que la parió.

Que funcionó mientras funcionó y vivimos encantados mientras el viento de la economía soplaba por la popa del  suicida proyecto económico en el que estábamos inmersos, una situación que nos tragamos al principio con ciertas dudas y luego entusiasmados - sálvese el que pueda – cuando descubrimos, que contra toda lógica ni explicación,  éramos milagrosamente ricos.

Ahora que las cosas han cambiado, debemos adaptarnos, sólo el que se adapta vence, nos lo dicen en las películas, los marines y nos lo dice la vida, las únicas especies que sobreviven son las que se adaptan y evolucionan. Comprendo que resulte extremadamente duro pasar sin casi solución de continuidad de la condición de nuevos ricos a la de pobres por sorpresa; pero habrá que hacer frente a lo que se nos venga, por muchísimos motivos, pero sobre todo por uno fundamental, no nos queda otra que aplicarnos al difícil ejercicio de la supervivencia, la económica, la física y sobre todo la moral.

Y es que nos habíamos convertido, me van a perdonar ustedes la frase pero si no lo digo reviento, en un país raro de cojones, aquí todo el mundo comulgaba con ruedas de molino y nadie se atragantaba, éramos ricos y ya no hacía falta esforzarse demasiado. La preparación, el esfuerzo, el trabajo duro, todo cambiado por una Visa y el consumismo más desaforado, aquí todo Cristo estiró más el brazo que la manga, empezando por nuestros dirigentes, pero todos o casi todos podemos entonar el mea culpa correspondiente.

Nadie puede entender que los sueldos en España bajaran en la época de vacas gordas y subieran con la recesión, pero así fue, subieron los salarios en plena desaceleración y el resultado fue que la crisis la pagamos con desempleo. Debemos ser el único país del mundo capaz de cometer semejante gilipollez y luego nos extrañamos que tengamos un paro superior al resto de países.

Ayer Europa nos dio un respiro, va a haber recortes pero también política de estímulos y en ese sentido nos van a caer 2.700 millones de euros para invertir en la creación de empleo juvenil, que menos da una piedra. Empezamos un nuevo período, Rajoy ayer hizo su papel en Bruselas y parece que consiguió convencer, el ambiente en torno al Presidente nada tenía que ver con el hosco aislamiento que sufría Zapatero en las reuniones internacionales.

Se ha abierto la puerta a una reconsideración del objetivo déficit, Europa acepta que el déficit  del 2011 está en el 8,3% y que estamos a punto de entrar en recesión, sufrimos crecimiento negativo en lugar de crecer en un 2,3% tal y como había previsto el seráfico Zapatero, estoy convencido, que si logramos demostrar que se están haciendo las cosas bien, esa consideración permitirá una dulcificación del objetivo de reducción para 2012, lo que supondría un alivio manifiesto para la situación de los ciudadanos españoles.

Veremos, no olviden la cita de Cervantes, esto va a terminar, seguro que no será en este año, pero habrá  que hacer un esfuerzo para adaptarnos y en ese sentido lo de la huelga tal y como lo expresó Rajoy en Bruselas no debiera existir siquiera como posibilidad. Resulta inaceptable que unos sindicatos vayan a la huelga general, no por la bajada de salarios, que eso lo han aceptado, sino simplemente porque les recorten su poder y desaparezca la negociación colectiva.

Ya lo he dicho antes y me reitero, hoy me debo haber levantado muy grosero, somos un país raro de cojones, sufrimos casi 5.500.000 parados, hay que bajar los salarios, subir los impuestos y mientras todo eso sucede, los sindicatos pretenden  ir a la huelga general para defender su poder, para seguir disfrutando de sus privilegios, para continuar siendo una rémora atroz para los trabajadores de este país y lo que es más fuerte, con los de la CEOE a retaguardia, silentes pero encantados de la vida, que ellos también quieren seguir viviendo de la subvención y los ciudadanos.

Somos muy raritos, a ver si hay suerte y espabilamos.

1 comentario:

  1. ME HA ENCANTADO ADEMAS DE ESTAR TOTALMENTE DE ACUERDO UN SALUDO

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