lunes, 16 de enero de 2012

Hipocresía al cubo

Los "indignados" españoles desalojados de la plaza San Pedro

Este comentario fue escrito ayer domingo, lo publico tal cual.


Hoy domingo, había decidido que sería bueno tomarme un día libre y sobre todo dar 24 horas de descanso a mis sufridos lectores, especialmente a los que, perteneciendo a la progresía, hacen el impagable esfuerzo de enfrentarse a diario a la dura tarea que supone la lectura de lo que escribo y lo hacen con una constancia que agradezco infinitamente, aunque tras la lectura me manden unos comentarios que en ocasiones tienen una altísima temperatura emocional. Debo reconocer que no hay nada tan admirable como la amistad, aun cuando agradecería unas comunicaciones  algo más tibias. Como les decía y como probablemente ya sepan, hoy no he publicado el post de todos los días.

Pero para que vamos a engañarnos, la vida tiende a dar en el mejor de los casos, alegrías incompletas o fugaces, en cambio cuando se pone a dar disgustos consigue resultados mucho más importantes, completos y duraderos, así es la vida y si no me creen ustedes, reflexionen en como tienen que estar algunos del PP, a los que la noticia de la subida de impuestos, los cogió todavía en plena celebración del triunfo, con la banderita del partido encima de la cómoda y un par de folletos de Rajoy  en la mesa del café, esa que se pone entre la televisión y el sufrido espectador. Ya saben ustedes a lo que me refiero, esas mesitas de patas cortas que todos tenemos en esa habitación que se conoce como “el salón”, cuanto menos una inexactitud, porque cuando las casas tenían salón de verdad, a esa habitación se le conocía como cuarto de estar; pero bueno así es la vida y así están las cosas.

Decía que cuando estaba disfrutando de la tranquilidad que me daba el no tener que escribir nada de nada, se me ha ocurrido darle un repaso a la prensa digital y ahí la hemos liado, porque me he topado con una noticia que me ha llevado de cabeza al ordenador para escribir esto, aunque estén tranquilos, me he hecho la firme promesa de no publicar lo que escriba hasta mañana lunes. Si no soy capaz de estar tranquilo, dedicado a cosas más fructíferas o cuanto menos más satisfactorias que dar la paliza con mi blog, no tengo porque suponer que a ustedes les suceda lo mismo.

Les cuento. Cuando distraídamente repasaba las noticias, me sorprendió un titular: “Cargas policiales en el Vaticano contra un grupo de "indignados" españoles”, ciertamente la imagen que se me vino a la imaginación, no podía ser más surrealista, antidisturbios de la Curia Romana, con alzacuellos de seguridad y uniformados de púrpura, con el casco de la Guardia Suiza cargando contra los del 15 M y rociándolos con chorros de agua bendita a presión.

No se molesten, no pretendo ofender a los creyentes, bueno ni a los creyentes ni a nadie, pero resulta difícil domeñar la imaginación. Abrí la noticia y de inmediato me encontré con las declaraciones de un  “indignado” - español tenía que ser- no hay nación en el mundo que mejores hipócritas produzca que la nuestra, que se dolía del trato recibido y manifestaba: “Pusimos nuestra fe en el Vaticano, esperábamos que alguien saliera a detener esta violencia, pero nadie nos ayudó. Estábamos sentados en el suelo y nos golpearon con porra”.

Bendito sea Dios, pobrecitos. De inmediato me vino a la mente aquello que coreaban estos chicos, en la Puerta del Sol, cuando los desalojaron por vez primera, recordarán ustedes aquel “con Rubalcaba esto no pasaba”, ahora y en Roma, les tocará decir, digo yo, “esto con Rouco no pasaba”.
La noticia da bastante de sí. Veamos, por una parte la inmensa hipocresía que supone lo de irse al Vaticano a liarla tras lo que les hicieron los del 15 M y sus acólitos – que me perdonen los “indignados”  el sustantivo, pero es lo que tiene esto de hablar de asuntos religiosos, que se contagia uno – digo que me parece una provocación inadmisible, propia de gente hipócrita hasta el tuétano, armarla en la Plaza de San Pedro tras lo que les hicieron a los peregrinos católicos durante la visita de Benedicto XVI  a Madrid en aquella Jornada Mundial de la Juventud.

De una parte, insisto, la desvergüenza absoluta de unos descerebrados que nada respetan más allá de sus intereses y el ejercicio de la provocación; de otra,  la hipocresía que supone lo de “pusimos nuestra fe en el Vaticano” y ya por finalizar la lógica actuación de la policía italiana que, a requerimiento de las autoridades vaticanas, despejaron la plaza. Comprendo que a los del 15 M eso de que la policía actúe cuando alguien ocupa un lugar público por bemoles, les resulte extraño,  su experiencia en España ha sido muy distinta, espero que lo de San Pedro y la policía italiana, sea el anticipo de lo que les espera en Sol,  ahora que hay un ministro del Interior del PP mandando en la Policía Nacional. Quizás  han buscado en la plaza de San Pedro un lugar que entendían les iba a resultar más plácido y ese intento de “okupación” internacional se haya producido por aquello de darle tiempo al tiempo, hasta que a los antidisturbios españoles se les olvide, al menos en parte, lo que tuvieron que aguantar a estos tipos.

Por cierto subrayar la impecable explicación del portavoz vaticano que  afirmó: “Teniendo en cuenta el lenguaje que usaban y las acciones que estaban emprendiendo, era evidente que estos “indignados” querían usar la plaza de manera inapropiada, por lo que era justo y oportuno echarles de allí con la cooperación de la Policía”. Así de sencillo, así de natural.

Que cierto resulta eso de que la Iglesia es maestra, creía yo que la expresión se refería exclusivamente al dogma y la moral, pero ya ven ustedes que no es así. Aunque en estos asuntos de orden público, habrá que reconocer, que cualquiera da lecciones a los mandatarios socialistas.

Creo que nadie puede superar la hipocresía demostrada por esos “indignados”, bueno quizás sí, a lo peor los socialistas ahora apuntan en el haber de Rubalcaba la detención de los tres etarras efectuada en Francia, los asesinos iban armados, estaban planeando el robo de coches y tenían en su poder materiales para fabricar explosivos, recientemente adquiridos. Ya que estamos hablando de hipocresía, una pregunta a los Eguiguren, Urkulluz, Zapatero, Rubalcaba, Patxi López y demás patulea, estos de ETA, los que pretendían robar coches, iban armados y tenían en su poder elementos para fabricar explosivos, adquiridos hace cuatro días ¿no se habían rendido?

Lo que digo, hipocresía elevada al cubo.

3 comentarios:

  1. Nihil novum sub sole. Extraigo la siguiente perla de la entrada correspondiente a NOCHE POPULAR, del "Diccionario para un macuto" de Rafael García Serrano, donde hacía referencia a la manía del bando republicano de cambiar el nombre a las fiestas religiosas, con lo cual también se demuestra que las chorradas de ese tipo que hemos visto últimamente por parte de nuestros progres de salón también tienen sus años. En la dicha entrada leemos:
    "Poco antes de las primeras Navidades de la guerra, casi cuando acababa de morir en labios de todos los combatientes aquella esperanzadora frase que nació en verano: 'Para Navidad, en casa', las emisoras rojas comenzaron a hacer mucha propaganda de la Noche Popular. Con tan sublime melonada querían sustituir los marxistas a la vecina y melancólica Nochebuena. Los separatistas catalanes, con su habitual zafiedad plutocrática y seudointelectual, afinaron más, y Gironella lo recuerda bien cuando dice: 'La Generalidad de Cataluña quiso impedir que se celebraran la Navidad y los Reyes Magos, como antaño, y sustituyó esas fiestas por la Semana del Niño'. También Madrid picó en ese anzuelo, y además, a base de escamotear lo imposible, organizó el Aguinaldo del Miliciano."
    "Lo curioso es que ellos querían raer de su zona todo sentimiento religioso; pero en cambio, en determinadas ocasiones se atrevían a reprocharnos a nosotros el saltarnos a la torera, por razones militares, la conmemoración de ésta o de la otra festividad sacra. En tono menor: si un miliciano se veía en peligro cualquier día de los de repique gordo, comentaba escocido: "Y luego presumirán de católicos!". por lo visto su idea de los católicos iba ligada al algodón en rama. Cuando el Caudillo desencadenó la imparable ofensiva de Cataluña en la víspera de Nochebuena del 38, las radios rojas se mostraron altamente piadosas y todo era gemir: "Hay que ver qué gente la gente facciosa; ni respetan la Nochebuena ni nada. esto es intolerable". El mismo día 22 las radios bermejas especulaban sobre una visita del cardenal Mathieu al Sumo Pontífice, en solicitud de una tregua de Navidad que el Papa habría de obtener de Franco gracias a su influencia. ¡Si en cualquier Navidad anterior pescan al Papa y al Cardenal, como quiera se ponen a hablar de treguas los feligreses de Stalin! En la primera Nochebuena se dedicaron a la caza de todos los que se habían arriesgado a salir de las Embajadas y otros escondrijos, atraídos por el hogar en fecha tan honda y casera. Napoleonchu (José Antonio de Aguirre, jefe del gobierno vasco. Nota mía) se dolía de que los rebeldes arreasen estopa "en estos día cuyo nacimiento de un Dios celebra la humanidad creyente". Cuando Teruel no dijo eso, ni así, ni un poquito mejor dicho. Cuando Teruel, el Sumo Catolicarra brindó por el triunfo."

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  2. En el Vaticano NO hay progres y es logico que la policia italiana mantenga el orden.
    Que los zurzan
    Les han dado poca leña para la que se merecen
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com/

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  3. No puedo por menos que felicitarle, Sr. Miguel, por el relato tan minucioso y ameno de lo acontecido en la Plaza de San Pedro en el Vaticano a raíz de la "okupación por los indignados", se ve que la policía italiana no se anda con paños calientes para desalojar a los "okupas", lo mismo les sucederá ahora aquí desde que hay nuevo gobierno. Precisamente hoy, he oído que la policía ha cargado contra los manifestantes en Madrid. Si es así, son síntomas de que ya ha cambiado la Delegada del Gobierno en la capital de España.

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