jueves, 28 de abril de 2016

Ayer tocó cruz, hoy cara



Asistimos ayer al hundimiento de un candidato que ha estado cuatro meses hablando, discurseando, posando y que nada ha conseguido,  ni ha convencido a nadie. Tengo por cierto que desde el 21 de diciembre pasado, Pedro Sánchez sabía que sería incapaz de formar gobierno, sus consejeros más próximos y los barones de su partido se lo advirtieron una y otra vez, con noventa diputados no se puede gobernar España.

A pesar de ello ha estado engañando a los ciudadanos con lo del pacto, cuando en realidad maniobraba por ver de solucionar su situación personal en el PSOE. Todos estos cuentos del pacto con Ciudadanos, fingir que intentaba pactar con los populistas, que le habían advertido de la imposibilidad de coincidir en el mismo espacio con los de Rivera, pacto que tenía prohibido por el Comité Federal del PSOE, la propia aritmética parlamentaria, todo hacía imposible que consiguiera un acuerdo que garantizara un gobierno viable y sobre todo firme y eficaz.

Pedro Sánchez no dudó en engañar a propios y extraños mientras intentaba ganar tiempo, hasta que la realidad lo ha colocado en su lugar. Entretanto Mariano Rajoy ganó las elecciones, 7,2 millones de ciudadanos lo apoyaron, propuso el “pacto constitucional”, lo puso por escrito, lo hizo llegar a C,s. y PSOE y aguantó impertérrito las presiones mediáticas y las impertinencias de Sánchez y Rivera  que ahora reculan y reconocen que se pasaron siete pueblos. Los mismos que decían que a ver si Rajoy entendía de una vez que “no, es no”, cínicamente denunciaban que su postura impedía cerrar pactos.

El del PP guardaba un prudente silencio y mientras los demás seguían con su particular teatro de polichinelas, "pactus interruptus", líneas rojas y vetos dispares, mantenía engrasada su maquinaria electoral  y conseguía que el partido permaneciera unido en torno a la figura de Rajoy. Éste desde el primer día vaticinó que Pedro Sánchez fracasaría y acertó, ahora hay quiénes atribuyen a la suerte este extremo, pero ya sabemos que hay muchos que al saber le llaman suerte.

Rajoy hizo un análisis, estableció una hipótesis, actuó en consecuencia y acertó de pleno, mientras Sánchez hacía bueno eso de que el que juega por necesidad pierde por obligación. Los del teatro y Rajoy se enfrentan a nuevas elecciones y el pepero lo hace con una ventaja substancial, ha dado una imagen de firmeza, fe en su programa y serenidad, que contrasta con los que hasta la fecha no han hecho otra cosa que hablar, dividir y engañar a los votantes y a sus respectivas militancias.

La postura de Rajoy, la actuación del PP y la que han protagonizado los que pretendían alcanzar ese pacto nonato, me recuerdan irremediablemente a aquello que decía Tomás de Iriarte en una de sus fábulas: “Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas,  quiero amiga que me diga: ¿Son de alguna utilidad?  Yo me afano, mas no en vano: sé mi oficio, y en servicio  de mi dueño, tengo empeño  de lucir mi habilidad”.

Rajoy puede permitirse decir ahora, sin que nadie pueda discutirle que "a nadie se le ocurre cambiar lo que está bien y lo que funciona, salvo que sea un sectario de colosales proporciones" y aunque no los nombre, ahí deja bien retratados a Pedro Sánchez y su fiel escudero Albert Rivera. 

Y por si hubiera alguno que dudara, afirma “Cada vez lo creo con mayor convicción, hemos hecho lo que debíamos sin alharacas, sin espectáculos, sin engañar a nadie, sin ocurrencias y sin ansiedad”, porque esa es la verdad, una verdad que escuece sobre todo porque estos cuatro meses han servido para que todos nos conozcamos mejor y para que los recién llegados a la política puedan ser juzgados porque ahora "ya los conocen muchos más españoles".

Comienza a calar la posición de firmeza y convencimiento del que ha hecho gala el PP en este tiempo, nadie puede llamarse a engaño, si tenemos que ir a nuevas elecciones el culpable es Pedro Sánchez que tras fracasar en la investidura con el pacto con C,s y posteriormente intentar infructuosamente  pactar con la izquierda radical, se negó a aceptar el pacto que le ofrecía el PP.

Mucho gallear, pero ahora sólo puede afirmar contrito, que fue un error llamar indecente a Rajoy; a buenas horas mangas verdes.

Ahí están la cara y la cruz de la moneda, por fortuna podemos volver a elegir.

1 comentario:

  1. Me quedo con este final que ha puesto: Ahí están la cara y la cruz de la moneda, por fortuna podemos volver a elegir.
    En estas palabras queda condensado todo el texto que espero y deseo lean muchos españoles, lo ha intentado y ha fracasado, cosa que ya debia de saber antes de empezar a marear la perdiz como ha hecho Pedro Sanchez, gracias a él y a los que sean igual por estar en politica, nos lo dejan mucho más claro de que pie cojean.
    C.l Franciaco José Cortés.

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