martes, 5 de julio de 2016

Albert Rivera pierde apoyos, pero le sobra el dinero.

Hay noches muy difíciles de sobrellevar
Decía no sé quién pero estoy de acuerdo con él, que la vida no acostumbra a dar alegrías completas. Ya saben aquello de que cuando una puerta se cierra, otra se abre; pero visto desde el punto de vista negativo, cuando una puerta se abre, otra se cierra automáticamente, así es la vida.

Pudiera ser el caso de Albert Rivera que tras el 2OD parecía se había hecho el amo de la situación  y era el director del circo de tres pistas en el que se convirtió el escenario post electoral entre los aplausos de sus votantes. Claro está que entre la militancia de los partidos abundan aquellos que confunden sus deseos con la realidad y no hay ejercicio más sencillo de llevar a cabo que retorcer lo que sucede para que a uno le cuadren sus particulares expectativas.

In illo témpore Albert Rivera era el elegido, estaba en una operación que podía llevarle a la presidencia del gobierno. Le sobraban los patrocinios, el poder empresarial, financiero y mediático le apoyaba entusiasmado, por fin aparecía una figura capaz de liderar el centro derecha español. Unan ustedes a eso la antipatía que esos poderes sentían por Mariano Rajoy, al que nunca han considerado uno de los suyos y del que siempre han sospechado que no les tiene el respeto que ellos creen merecer y el resultado suponía que todo iba fantásticamente bien para el líder de C,s.

La realidad se encargó de demostrar que no había para tanto. Tras las elecciones del 20D Albert Rivera se soltó el pelo y creyó que era el líder natural que iba a salvar a España y no un producto de la mercadotecnia y vino lo del pacto con el PSOE, el veto a Rajoy, el intento de pacto con los de Podemos y el 26J.

En aquella aciaga noche electoral, se impuso la realidad y sufrió un correctivo que no supo aceptar, le pudo el infantilismo y en lugar de cuantificar las pérdidas y anunciar el análisis correspondiente, se largó un mitin infumable en el que culpó a la ley electoral de su desgracia, lo que resultaba una evidente estupidez, porque reconociendo que la ley electoral es manifiestamente mejorable, habrá que considerar que seis meses antes, con esa misma ley, había conseguido 400.000 votos y 8 diputados más. Ofreció excusas de mal pagador, siendo incapaz de hacer frente a su derrota personal.

Personal porque Ciudadanos se ha empeñado en ser un partido personalista, una apuesta arriesgada basada en la imagen de su líder. Ahora las cosas le van mal, no es que lo diga yo, lo dicen los que lo auparon cuando empezó, lo dicen los intelectuales que conformaron la ideología de su partido, eso es malo, pero siéndolo no es lo peor,  desde el 27J, día en el que volvió al mantra de “Rajoy no”, perdió el apoyo de ese poder financiero, empresarial y mediático que lo había apoyado y que necesita la estabilidad que sólo podía darle Mariano Rajoy.

En una reunión discreta llevada a cabo para analizar la situación, algunos de los representantes de esos poderes expresaron su indignación por el veto a Rajoy: “Insistir en que Rajoy no es digno, es un insulto a sus votantes”, no aceptan la postura de Rivera que calificaron de “pataleta infantil”. Entienden que necesitamos un gobierno estable y exigen que Rivera se baje del burro y admita el diálogo con el vencedor de las elecciones. 

Dice exactamente lo mismo un núcleo importante de su propio partido, que cree que Rivera se equivoca en su negativa a permitir un gobierno de Rajoy. Opinan que si quiere reformar España, debe negociar con Rajoy esas reformas y ponerlas en marcha desde el gobierno. Temen y razón no les falta, que de ir a otras elecciones Ciudadanos se convierta en una fuerza política residual.

Sin embargo sorprende lo bien que le van las cosas a Ciudadanos en el aspecto financiero. Están tan bien de dinero, que no han querido solicitar una de las subvenciones que el Ministerio de Asuntos Exteriores concede a las Fundaciones de los partidos políticos y que les hubiera proporcionado más de 100.000 euros. Será que les sobra el dinero  o a lo peor no quieren que se husmee en sus cuentas.

Me alegro por ellos; las penas con pan son menos y hacer frente al fracaso electoral, empeñado hasta las cejas como el resto de los partidos, debe ser un trago muy amargo. No sé yo si Rivera habrá ido a la mili, supongo que no, si lo hubiera hecho sabría que no es prudente llamar la atención o sobresalir. Sorprende la falta de interés por las subvenciones en Ciudadanos, a mí, a usted y a la vecina del tercero primera, lo malo será si llama la atención de la Agencia Tributaria, a la que los casos raros le acostumbran a interesar.

Lo que es la vida, a Albert Rivera le sobra la pasta, pero sus apoyos se baten en retirada ordenadamente. Mal asunto para los naranjitos.

1 comentario:

  1. Mi opinión personal es que el señor Albert Rivera iba muy bien como líder de Ciudadanos hasta que metió la pata hasta el fondo.
    Lo de la Ley electoral fue también en las elecciones del 20 de diciembre del pasado año y habrá que cambiarla a la mayor brevedad posible.
    Lo que no es de recibo para mi es que el señor Albert Rivera se metiera antes de las elecciones con el señor Mariano Rajoy, a no querer pactar con el PP pero sin el señor Rajoy.
    A veces los políticos cometen grandes fallos imperdonables. Hay un dicho que dice que con Boca Cerrada estarías mejor.
    Señor don. Albert Rivera, ha perdido usted la oportunidad de su vida. El Tren no pasa dos veces por el mismo sitio. Que le sirva esto de lección para las próximas elecciones, después de las elecciones pacte usted con quien quiera y como quiera.

    ResponderEliminar