lunes, 4 de julio de 2016

En Ferraz han decidido suscribirse a Marca

Como con el Financial Times no se aclara, van a probar con Marca
En el PSOE andan preocupados para qué nos vamos a engañar, se han esforzado en quitar de en medio a su Secretario General, “para evitarle el desgaste” según la versión oficial, aunque me parece que les convenía atemperar los nervios y la mejor manera para tener calma, analizar la situación y tomar las medidas oportunas, era que Pedro Sánchez estuviera callado.

Pero a pesar del esfuerzo, Pedro Sánchez ha hablado a través de filtraciones o por boca de sus palmeros y así no hay manera de hacer las cosas. Puedo comprender que el PSOE se oponga en su conjunto a apoyar con sus votos la investidura de Rajoy, pero también tengo muy claro que el partido socialista no puede bloquear el gobierno del PP, porque de ir a otras elecciones, el resultado que obtendrían sería muchísimo peor que el que han cosechado el 26J.

Tendrán que abstenerse parcialmente para asegurar la investidura de Rajoy, pero si con esa maniobra persiguen conseguir un gobierno débil que sea incapaz de gobernar, se equivocan. Es muy cierto que las urnas han mandado al PSOE a la oposición, pero si realmente quieren recobrar el peso específico que en España ha tenido su partido  a lo largo de la democracia, necesitan una legislatura que les permitiría renovarse, solucionar los problemas internos que les acosan y buscar un secretario general de garantía. 

Una legislatura larga les permitiría acometer su “reconstrucción”, a la vez que posibilitaría el debilitamiento de los de Podemos;  cuatro años en la oposición serían largos para el PSOE, pero resultarán eternos para los populistas, que sin tocar poder se las van a ver y desear para llegar a las siguientes elecciones con capacidad para disputarlas.

El PSOE tiene problemas muy serios a nivel nacional y en Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha, Galicia, Asturias, Aragón y Cataluña. Problemas de etiología diversa que urge resolver; gracias a Pedro Sánchez se ha creado una fractura entre la militancia y el aparato del partido que a cada día que pasa aumenta y eso en Ferraz no lo pueden permitir, como tampoco pueden correr el riesgo de convocar un Congreso deprisa y corriendo y volver a cometer un error en la elección de su secretario general.

Deberían ir a la oposición, pero con unos acuerdos firmados con el PP que garantizaran el apoyo conjunto a la solución de los problemas que no admiten espera, entre los que se encuentran, por hablar de algo que le guste a Pedro Sánchez, la reforma de la Constitución y además la reforma de la Ley Electoral, Pensiones, Educación, Empleo, que necesitan para su solución de unas mayorías parlamentarias que sólo PP y PSOE juntos pueden garantizar.

En la oposición sí, para controlar el proceso de cambios acordado entre los dos partidos y prestando el apoyo parlamentario necesario para solucionar los “asuntos de estado”, lo que le devolvería la imagen de partido serio, dispuesto a poner en marcha los resortes necesarios para servir al interés general de los españoles, dispuesto a sacrificarse.  A su izquierda los populistas seguirían en esa oposición trufada de ocurrencias y gestos que se iría agotando en la inanidad de su proyecto.

Claro que en el PSOE hay mucho totorota (1) con galones, que siguen empeñados en apostar por aquello del “no, es no”. Ahí está, sin ir más lejos, Óscar López, ese genio del análisis político, experto en la “Antropología y sus efectos en la política de pactos” que afirma que en España no puede haber un pacto de gran coalición, porque no lo ha habido nunca. Un argumento cuya paupérrima categoría intelectual sorprende, aunque venga de D. Óscar, que por lo visto no se ha enterado que en este mundo traidor las cosas cambian muy rápido y que hay que evolucionar ante los cambios o mejor tenerlos previstos, si uno sabe de qué van las cosas.

Dice López: Nunca ha habido en España un pacto como el que propone Rajoy y por tanto eso convierte en imposible la propuesta. No es necesario ir a Harvard para saber que “a grandes males, grandes remedios” y conociendo el pensamiento, la paráfrasis está servida “a nuevos males, nuevos remedios”.  En todo caso le convendría a Óscar López dar un  repaso a sus conocimientos de Historia Europea Contemporánea, que de tenerlos, cosa que dudo, los tiene muy oxidados.

Como entiendo que tampoco hay que pedirle peras al olmo, lo suyo sería que un coleguita le ponga un vídeo de una película yanqui, en la que salgan marines y así se evita el rollo de leer tratados de Historia y extraer las deducciones correspondientes. En cuanto vea y oiga a Clint Eastwood explicando a sus reclutas lo de “nos adaptamos y vencemos” puede que entienda que el escenario político ha cambiado muchísimo y que las recetas antiguas no sirven, pero igual una que no se haya probado nunca, da con la solución.

Hay quienes aportan otro recurso para solucionar los problemas del partido socialista. Dicen las malas lenguas que alguien muy próximo a Pedro Sánchez, tras analizar en profundidad la evolución del PP y su presidente Mariano Rajoy, del que se han pasado los últimos cuatro años, explicando a los españoles que es un vago que lo único que hace es leer el “Marca” y que a pesar de ello les ha dado dos repasos monumentales, ha decidido suscribir a su secretario general a la publicación deportiva, por si lo del Marca sea la solución y no el problema, que nunca se sabe.

Así igual aciertan.



(1) Academia Canaria de la Lengua
 totorota.
1. adj. Dicho de una persona, atontado, abobado. U. t. c. s.
2. f. Cabeza de las personas. Hay que usar esa totorota: piensa un poco antes de responder.


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