lunes, 4 de julio de 2011

De cómo el 15M empieza a concretar propuestas


Los del 15 M no los quieren
Para aquellos que me leen con regularidad, no supone un misterio saber lo que opino sobre el llamado movimiento 15 M. Me ha parecido desde su constitución un grupo con algunas ideas que por lo compartidas con casi toda la sociedad, incluso pudieran parecer obvias; pero ideas importantes y necesarias, tales como la reforma de la ley electoral, la implementación de medidas más contundentes y, sobre todo, más eficaces en la lucha contra la corrupción, la lucha contra los privilegios de la casta política y de la banca, la defensa del ciudadano frente al poder político, bancario, etc., etc.

Por otra parte he criticado su falta de rigor, el cúmulo de ideas producidas al amparo del buenismo, el reinado de la utopía sobre lo posible, la falta de rigor intelectual de muchas de sus propuestas, la generalización del ataque al capital, a la banca y al sistema, presuntamente padres de todas las desgracias que nos acucian, el mutismo absoluto en el plano de la crítica sobre la acción del gobierno socialista, lo que además de llamar la atención, infundía sospechas sobre su pretendido apartidismo y otras que creo no merece la pena reseñar.

Aunque debo decir, porque es cierto, que los indignados me sorprendieron agradablemente con la convocatoria de una huelga general en la que advertían no querían ver a los sindicatos ni de lejos y ahora, en la misma línea de actuación, nos sorprenden con una propuesta dirigida a los trabajadores en las que se explica a éstos, como pueden librarse del dogal que suponen los sindicatos “oficiales” para las relaciones laborales en el ámbito de las empresas en las que trabajan.

De forma contundente, los indignados han convertido a los sindicatos en su próximo objetivo. Y la noticia me parece excelente, porque demuestra que están trabajando con los pies en el suelo y proponen una serie de medidas que, lejos de la utopía, pueden ser aplicadas con sencillez. Los del 15M han puesto en marcha una campaña contra los “representantes” de los trabajadores, a los que quieren  echar de las empresas presentando candidaturas independientes en las elecciones al comité de empresa.

Esta campaña que reconoce la inutilidad de la acción sindical llevada a cabo por los principales sindicatos UGT y CC.OO, me reconcilia con este movimiento, al que por fin veo llevar a cabo acciones plausibles y con un fin más que justificado. Las llamadas comisiones de Economía y Trabajo, nacidas al amparo de la acampada de Sol, redactaron un documento que empuja a los trabajadores a dejar sin funciones a los sindicatos y ser sus propios representantes en los comités de empresa.

El documento que se titula “Sindicalismo y sindicatos”’, se pregunta “para qué sirve tener representación legal de trabajadores en la empresa”, afirmando a continuación que “es posible” tener dicha representación sin la intervención de sindicatos. Proponen un procedimiento sencillo, fiable y eficaz, simplemente habría que organizar una “candidatura independiente” que para conformarse sólo necesitaría la firma de los compañeros que la apoyen. El número de avalistas dependerá, como es lógico, del número de empleados que tenga en plantilla la empresa. Una vez formada la Candidatura, sus componentes podrían presentarse a las elecciones de Comités de Empresa y de Delegados de Personal.

El movimiento 15M apuesta por la unidad de acción de un nuevo movimiento obrero, a través de esas candidaturas independientes, sin que se necesite para llevar a cabo su tarea la pertenencia a una organización rígida y permanente y señalan que los actuales sindicatos mayoritarios forman parte de la explotación de los empleados, por lo que es necesario un cambio.

Dentro del propio movimiento la idea ha sido bien acogida, aunque existe otra línea que, estando de acuerdo con la necesidad de un cambio, propone una acción más radical. Entienden que hay que hacer en las empresas exactamente lo mismo que se ha hecho en la calle y proponen presionar a los sindicatos y a los patronos de forma asamblearia, desde abajo y sin recurrir a la representación formal.

Las dos soluciones propuestas por los indignados atacan frontalmente a los intereses de todos los sindicatos, que van a pagar las culpas de UGT y CC.OO, organizaciones que han protagonizado una serie de actuaciones difícilmente justificables ante los propios trabajadores. La creación de esas candidaturas independientes, obligará a los sindicatos a actuar al objeto de conseguir los votos necesarios para competir con esta nueva propuesta. Queda claro, al menos para mí, que de la “competencia" entre representantes “indignados” y sindicalistas "tradicionales" sólo se pueden derivar consecuencias positivas para los trabajadores.

Reconociendo la importancia de las organizaciones sindicales, como herramientas democráticas de representación y defensa de los trabajadores, hay que reconocer también que lo que conocemos como “los sindicatos”, es decir UGT y CC.OO, han llevado a cabo durante estos últimos años una labor deleznable. No han luchado por el verdadero interés de los trabajadores y se han instalado en la burocracia, la opulencia y en la defensa de intereses que nada tenían que ver con los de sus representados.

Me parece una buena idea la propuesta de los indignados, repito plausible, fiable y eficaz, espero que se ponga en marcha y espero sobre todo, que los sindicatos que se dicen de clase, despierten y vuelvan a ser la herramienta reivindicativa y representativa para la que fueron creados. Claro que esto que comentamos es simplemente una propuesta, seguro que necesitará de la implementación de una serie de medidas, hasta que pueda funcionar a plena máquina. Es un primer paso, o quizás algo más que un primer paso, pero sin duda debe y puede evolucionar en positivo.

Además, que quieren ustedes, no puedo evitar sentir una satisfacción, quizás mezquina, pero satisfacción al fin y al cabo, al pensar en la “indignación” de los aburguesados Cándido Méndez y Toxo al enterarse de la noticia. La vida es muy dura pero, a veces da inesperadas satisfacciones, que se reciben muy bien y más en lunes…



























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