lunes, 25 de julio de 2011

El lenguaje de los políticos, entre el castellano y el alto politiqués

Rivero y Rubalcaba, dos especialistas en "alto politiqués"

Muchas veces uno se sorprende ante algunas de las manifestaciones de los políticos en el ejercicio de su cargo. Me da la impresión que la vieja convención que mantenía que el lenguaje es la vía de transmisión de las ideas y pensamientos y que es un instrumento que sirve para que los humanos nos comuniquemos, ha cambiado y en la actualidad el instrumento a través del que se comunican los políticos con los ciudadanos, es una herramienta que sirve - en el mejor de los casos - para el circunloquio, la evasiva, el maquillaje de la realidad y de forma más habitual constituye pura, llana y simplemente una falsedad palmaria.

Los políticos, ante la falta de una reacción contraria, se sienten autorizados a mentir o cuanto menos embellecer la realidad de las cosas de tal manera que si uno fiara de lo que explican, pensaría que vivimos en el mejor de los mundos. Sin embargo, para que su fin primero sea servido, es decir, que los votantes no sepan de la misa la media, nació el “alto politiqués”, que como ya saben los más fieles de este blog, es una lengua que permite decir una cosa y que parezca que se dice otra.

Es un lenguaje con el que hay que tener cuidado; para la inmensa mayoría de los ciudadanos resulta difícil percibir su utilización, si uno no presta atención puede confundirse con el castellano. Así, cuando un cargo público habla de un proyecto y alguien le pregunta  cuándo va a comenzarlo, el político afirma que “en breve”, pero esa afirmación en politiqués significa en castellano exactamente “no tengo ni idea”, si dice “ajustes” está hablando de “recortes” y si califica a un presupuesto de “austero para todos” quiere decir que habrá recortes, sólo en los servicios básicos que afectan directamente al ciudadano.

Así que por principio hay que analizar cuidadosamente los mensajes que pretendidamente se hacen en castellano o cualquiera de las lenguas cooficiales de España, que variantes del politiqués parecido al castellano, han nacido también para el vasco, el gallego o el catalán. Y ¿cómo aprende uno a distinguir cuando el mensaje llega por la vía torticera del politiqués?, pues como aprendió usted el castellano si esa es su lengua materna, por experiencia; además es recomendable contar con buena memoria, oído fino y cierta experiencia en el lenguaje no verbal.

Un ejemplo de la utilización del politiqués, pueden ser unas recientes manifestaciones del Presidente de Canarias, D. Paulino Rivero de Coalición Canaria. Se le preguntaba por los recortes en el presupuesto y sus consecuencias inevitables en servicios tan importantes para el ciudadano como la Sanidad y la Educación. El hombre afirmó imperturbable que no habría problema “que con menos dinero haremos más”.

No me digan que no quedó bonita la frase, que además sirvió para cerrarle la boca al periodista de turno. ¿Usted quiere saber si la frase se dijo en castellano o en alto politiqués?, pues muy sencillo, vayamos a la realidad.

Y la realidad es que “los recortes en Sanidad rompen la línea de mejora y elevan las listas de espera”, así reza el titular de un periódico y se añade en la noticia que han aumentado considerablemente las listas de espera en la sanidad canaria, que ya era de las que tenía uno de los peores ratio de toda España. La noticia añade la opinión de los sindicatos sanitarios que opinan que el sistema se ha convertido en una auténtica ratonera, para los usuarios y trabajadores.

Así que ya saben, cuando D. Paulino dice eso de “con menos dinero haremos más” utiliza el politiqués - bien es cierto que en una variable con cierto aire de folía - en realidad lo que está diciendo, traducido al castellano es: “Pues irá todavía peor que ahora, como es lógico”. Así es como se aprende a distinguir cuando los políticos utilizan un idioma o el otro.

Es tan grande el desprecio por la verdad en España que los responsables de su gobierno, se han inventado un idioma con el que pueden manejarse con total impunidad.

Claro que al final estos excesos se pagan de tal manera que el inefable Rubalcaba, reconoce que su principal trabajo está centrado en “hacer creíbles” sus propuestas como candidato. Está claro como el agua que los expertos del PSOE le han advertido que los votantes se muestran renuentes al discurso rubalcabiano, que no cala, que no resulta creíble.

Pudiera parecer que la solución más sencilla sería cambiar las propuestas y ajustarlas a la realidad, pues no es así, estoy convencido que en estos momentos, los especialistas en lenguaje político, que el politiqués no es otra cosa, se están aplicando a traducir el programa al alto politiqués y asunto solucionado.

Así que afinen el oído, no vaya a ser que les vendan gato por liebre o castellano por politiqués, que para el caso es lo mismo.

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