domingo, 17 de julio de 2011

La burocracia “ilógica” de Paulino Rivero


Canarias 7: Desayuno con... Paulino Rivero
Hablaba ayer de la mala costumbre que tienen los políticos en general - el que sea cofrade que coja su vela - de discursear cuando en realidad poco o nada tienen que decir. Es este un fenómeno que se multiplica a cada día que pasa y se practica con un entusiasmo digno de mejor causa.

El problema se agrava porque los medios, que viven con la casta política en una relación simbiótica mutualista, dan relieve a la primera tontería que diga el “subvencionador” de turno sea éste directo, indirecto, fijo, circunstancial o fijo discontinuo, que de todo hay en la viña del Señor, prestando sus primeras páginas para vestir a la tontería de turno con las galas de  noticia importante.

Y naturalmente el ciudadano que, tonto no es, pero que bastante tiene con atender a lo suyo como para dedicarse a la semiótica o al análisis político, tiende a aceptar como bueno aquello que la prensa publica sin percibir que la mayoría de lo que se vende como información es pura y simplemente opinión, tras el cuidadoso maquillaje a que someten a la noticia muchísimos medios.

Bueno pues muchos de los políticos que de formación andan bastante justitos y que no destacan - a la vista está – por el estudio de los temas que no dominan y si alguno tiene dudas sobre mi aserto, ahí está como paradigma de lo que afirmo, aquellas dos tardes que iban a bastar a ZP para convertirse en un experto de la ciencia económica, no creo que haga falta insistir los hechos, los resultados ahí están y desgraciadamente hablan por sí solos, decía que los políticos se dedican a la improvisación, mientras los asesores agradecidos y los correligionarios asienten entusiasmados.

Viene a cuento este proemio por las declaraciones de Paulino Rivero, presidente del gobierno canario, que en un desayuno organizado por el periódico Canarias 7, un acto que consagra esa relación simbiótica de la que hablaba hace un par de párrafos y revestido de la importancia del acto y del peso específico de la fauna política y empresarial asistente, se lanzó a pontificar a calzón quitado y anunció la intención que tiene el presidente y su gobierno de terminar con la burocracia "ilógica”.

Si Rivero se refería a la burocracia en la primera acepción que de ella nos da el DRAE: “Organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios”, está más que claro, cristalino que lo de burocracia "ilógica” es un oxímoron tamaño Catedral de Burgos. Pero si por el contrario se refería a otra acepción que nos ofrece el diccionario: “Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas” cae de hoz y coz en la redundancia, defecto muy propio de políticos en el ejercicio de su cargo, pues si a esa acepción se refería lo de ilógica le sobra del todo.

Pero bueno, alguno habrá que me diga que yo a lo que estoy es en la labor de cazar al pobre Rivero diga lo que diga y no es así. De hecho y lo he manifestado en muchas ocasiones le tengo afecto, tengo dudas sobre su capacidad, seguridad en su amor por el trabajo, critico algunas ideas centrales y fijas de su gabinete, pero le tengo aprecio.

Vamos a ver, no se entiende como Rivero que repite en el cargo decida anunciar urbi et orbi que va a acabar con lo que él denomina burocracia "ilógica" como si al tomar posesión de la Presidencia se hubiera encontrado ante la desagradable sorpresa de percibir que la administración canaria estaba aquejada de esa patología grave de la burocracia, en la acepción que la define como “administración ineficiente".

Porque uno de los padres más preclaros de la infeliz circunstancia son precisamente Rivero y sus cuates, que han conseguido crear una burocracia al servicio de una legislación que los que tienen tratos frecuentes con ella definen como una auténtica jungla, creadora de una ineficacia difícilmente de alcanzar y que nos convierte en una Comunidad Autónoma líder en la inseguridad jurídica de la que huyen naturalmente los inversores.

Son los nacionalistas los que han creado esa jungla legislativa que hace imposible el trabajo de empresarios e inversores. El propio Rivero puso como ejemplo y habló del concurso eólico que está paralizado por los problemas burocráticos que han creado CC y Rivero, entre otros.

Por aquello del clientelismo político crearon una Administración con sedes paralelas para garantizar, decían, el equilibrio entre las islas capitalinas y se lanzaron a contratar a amigos, cuñados, sobrinos, primos y correligionarios que cubrían los huecos milagrosamente creados a cuenta de esa administración sobredimensionada. Lo hicieron alegre y concienzudamente,  saben ustedes que para que haya sitio para tanto burócrata hay que hacer crecer a la burocracia, eso y no otra cosa es lo que hicieron.

Ahora la crisis les obliga a recortar y ante la que les espera, de la necesidad hacen virtud y anuncian por boca de Rivero, los de CC, que van a acabar con la burocracia "ilógica”, cómo si no fueran ellos los que la hubieran creado y promocionado. Se proponen como solución los que son los padres del problema, sin un ápice de autocrítica. Todo lo contrario autobombo y propaganda, convenientemente enmascarados por el Canarias 7 que pone el local y las páginas de su medio, para dar al conjunto del vacuo discurso de Paulino, la importancia de noticia de primera plana.

Lo decía en nuestro Siglo de Oro, en el que tampoco nos iban muy bien las cuestiones económicas y financieras, pero íbamos sobrados de genio, alma y fibra nacional, digo que lo decía D. Francisco de Quevedo y Villegas, rey de la sátira política:

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Desgraciadamente sigue siendo de aplicación la letrilla, aunque – conviene no engañarse – de genio, alma y fibra nacional vamos peor que justitos.

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