miércoles, 13 de julio de 2011

Seguimos al borde del desastre, no tan cerca como que ayer pero…

España e Italia sufren la "crisis" griega

Ayer comentaba los problemas que sufría la economía española a cuenta de la quiebra griega, default que le llaman  los que de esto saben. Refiriéndose a ellos decía ayer el presidente Zapatero que no había ninguna noticia negativa que tuviera que ver directamente con nuestra situación y que a pesar de ello nuestra prima de riesgo había subido espectacularmente desde el pasado viernes. Quería significar, y tenía razón, que lo que necesitamos en Europa en estos momentos, es un poco de calma y confianza por parte de los mercados y añadió que los vaivenes de nuestra economía tenían una causa exógena, la inquietud producida por la noticias sobre el fiasco heleno.

Zapatero hizo una serie de reflexiones que me han parecido muy oportunas, aunque esta afirmación pueda extrañar a alguno de mis lectores. Ha pedido calma de manera reflexiva, le ha dado un toque a Europa y ya de paso y metido en harina, sin nombrarla, ha afeado la conducta de Alemania o de la Sra. Merkel, que para el caso es lo mismo.

Parece que todavía existe gente que se resiste a creer que en esto de los mercados internacionales la confianza, la fe, las sensaciones, las apariencias son muy importantes. Les voy a explicar cómo en esta ocasión ha logrado frenar la situación el Banco Central Europeo. El bono español operaba a primera hora de ayer a un 6,25% lo que hacía presagiar lo peor; sin embargo a las cinco de la tarde – una hora muy torera - las operaciones rondaban el 5,85%, una cifra que no siendo buena era bastante más esperanzadora.

¿Qué es lo que había sucedido?, simplemente se corrió la voz de que el BCE iba a intervenir comprando deuda de los países periféricos. Para que ese rumor se propagara a la velocidad que arde la pólvora, bastó simplemente una llamada del propio Banco a las entidades en las que acostumbra a llevar a cabo sus “compras”, en la llamada el BCE se interesaba por la cotización de los bonos españoles, italianos, etc.; con eso fue suficiente. Ante la posibilidad de que el Banco Central Europeo acudiera a una compra masiva de la deuda pública en peligro, los inversores cerraron las posiciones cortas contra el euro y la deuda soberana , bastó el rumor y algunas compras casi testimoniales.

Nos enfrentamos en estos días a una situación verdaderamente peligrosa para los países de la Eurozona, el “asunto” griego ha provocado que los países del euro se hayan alineado en dos bandos, por un lado se encuentran los países, que se han dado en llamar periféricos que, junto al BCE, no quieren que se produzca oficialmente la quiebra griega, porque la caída de Grecia, desataría el pánico entre los inversores con las consecuencias fáciles de suponer para sus economías. En el otro bando, Holanda, Francia y Alemania que lideran a los países ricos de la zona euro que se niegan a pagar el derroche griego y que han advertido que no van a sostener indefinidamente los griegos.

Ayer Zapatero se reunía en Madrid con el presidente del Consejo Europeo, y dejó claro que está dispuesto a plantar cara a esta situación a pesar de su manifiesta debilidad, manifestando que: "Todos los países tienen que asumir su responsabilidad, esto supone una apuesta importante por el proyecto colectivo... Mi confianza en Europa se mantiene viva. Sólo una respuesta de la zona euro va a devolver la confianza a los mercados".

Es más, lanzó una crítica soterrada a Merkel,  criticando la forma con la que se ha iniciado el debate sobre la participación privada en el rescate a Grecia. Y tiene razón, fueron los alemanes los primeros que exigieron que los bancos y otros inversores sufrieran quitas en sus activos, por el contrario España y así lo hace constar ZP, y el propio BCE se oponen a cualquier medida que no se pueda adjetivar como “voluntaria”.

Y continuó afirmando. “Por lo tanto, sobre esta cuestión central y decisiva, el Gobierno de España mantiene que este no es el camino adecuado, a no ser que se tenga una fórmula seria, rigurosa, previsible. Lo contrario provocaría efectos aún más negativos”

Todo eso ocurría ante Van Rompuy que recordó que las reformas son necesarias, defendió la postura oficial de la UE, ya saben ustedes: la “participación privada” sólo puede ser voluntaria; pero echó un cuarto a espadas a la equidistancia para afirmar que esta crisis ha puesto de manifiesto la interdependencia de los países de la eurozona y la necesidad de que se acometan las reformas necesarias, nos dio la razón pero no criticó al otro bando.

Parece que otra vez Zapatero ha tenido que sacar valor de donde no lo hay y ante una situación desesperada ha defendido el fuerte con contundencia. Ha demostrado firmeza y confianza en la situación de España y eso ayuda, bueno eso y la finta “compradora” del BCE, la presencia de Rompuy en Madrid, etc. Pero no nos engañemos la prima de riesgo no ha bajado aún del punto crítico que marcan los 300 puntos, al cierre estábamos en los 315, la bolsa se ha llevado otro estacazo y hemos estado cerca en estos dos últimos días de vernos obligados a operar por encima del 7%, un sobreprecio que nuestra economía no podría resistir.

Por ahora estamos disfrutando de la calma, probablemente sea esa zona tranquila que existe, dicen en el centro mismo del ciclón, pero calma por ahora. Pero desde luego hay que hacer más cosas.  Zapatero, en esta ocasión, se ha portado como le correspondía, veremos si es capaz de seguir en el empeño. Si no se siente lo suficientemente fuerte y apoyado por su partido, debe disolver y convocar elecciones al menos para el 27 de noviembre, que parece ser la fecha “prevista”.
Ya no tiene, a mi parecer, la autoridad moral necesaria para dirigir la batalla económica que nos espera.



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