lunes, 1 de abril de 2013

El PSOE contra España

Ferraz, la casa de los líos
Parece que el PSOE en esa larga agonía que lleva sufriendo desde la pasada legislatura, vaya renegando alegremente de lo que hasta hace bien poco tiempo fueron sus señas de identidad. El oportunismo más feroz se ha ido imponiendo a  la inexistente línea ideológica y la evolución natural y la adaptación del pensamiento socialdemócrata a la realidad de nuestro país han sufrido de las “ocurrencias” que los destrozaron el campo de lo económico y llevan camino de dejarlos, como aquel gallo de Morón, sin las plumas del pensamiento político e ideológico que les eran propias y dedicados a la estéril tarea de cacarear eslóganes y latiguillos mitineros.

El PSOE “moderno”, sufrió su primera crisis de identidad cuando Felipe González puso a la organización entre la espada y la pared y obligó a los socialistas españoles a elegir entre la obediencia marxista y su persona. Fue un trágala en toda regla “o el marxismo o yo”. Ante la forzada disyuntiva, el partido y sus elementos más importantes aceptaron con la boca chica esa forzada homologación a la socialdemocracia europea, con la esperanza de que ya llegarían tiempos mejores.

En Europa los viejos partidos obreristas y de obediencia marxista, tras la II Guerra Mundial, se adaptaron a la nueva realidad socioeconómica europea y sobre todo al teatro que definía la realidad geopolítica y se transformaron en socialdemócratas. Esa adaptación aquí no se produjo, en primer lugar porque la cúpula del PSOE se dedicó más a la lucha entre el aparato que existía en España y la dirección oficial cómodamente instalada en Francia que a su supuesta participación en la lucha contra Franco y a la evolución de su pensamiento político.

¿Fue la Dictadura la causa de la parálisis en la evolución natural del PSOE? Pues puedo conceder  que fue un motivo muy importante, pero entre otros muchos y tuvo la consecuencia de que el PSOE, ideológicamente hablando, desembocara en la democracia como si la guerra civil hubiera acabado de terminar. Ese retraso en su evolución política supuso un serio hándicap para que el Partido consiguiera pasar del socialismo marxista a la socialdemocracia de corte europeo y europeísta, prueba que habrá que reconocer, viendo su estado actual, no ha conseguido superar. 

Hasta la llegada del ínclito Zapatero, la segunda crisis de los socialistas, la organización funcionaba y el PSOE era un partido que a pesar de los problemas derivados de su falta de homologación europea, funcionaba como lo que era, un partido disciplinado, de corte nacional, con una dirección muy cohesionada que conseguía que la organización, la militancia y los simpatizantes funcionaran al unísono y muy eficazmente.

Ahora más que un partido de corte nacional, el PSOE parece una central que vende una especie de franquicia política que en cada territorio funciona de acuerdo a intereses muy particulares y que no responde a una estrategia nacional que resulta ignorada por las organizaciones territoriales más importantes de esa supuesta organización.

Parece que aquella extraordinaria ocurrencia zapateril de que “nación es un concepto discutido y discutible” abrió un camino que ha supuesto la alianza de los socialistas con lo peor de cada casa del nacionalismo patrio (suena a oxímoron, pero no lo es) con unas consecuencias funestas para ellos. El PSOE en su lucha por conseguir el poder político se ha empeñado en parecerse a los nacionalistas, hasta tal punto que ha tornado en nacionalista. Así hemos podido ver con asombro que ese partido que se declaraba socialista, obrero y español, ahora en Cataluña es más nacionalista que los nacionalistas y coquetea, cuando no impulsa, al independentismo catalán.

El PSOE que ya no era socialista, porque había abandonado el marxismo en aquel congreso en el que se reeligió a su buda particular, Felipe González y que consecuentemente dejó de ser obrero oficialmente, aunque en la realidad ya no lo era, ahora ha dejado de ser español. Empeñados en la tarea de dejar a España que no la iba a reconocer ni la madre que la parió, tal y como dijo Alfonso Guerra, aquel fino espíritu, lo que ha sucedido es que han dejado al PSOE que no lo reconoce la madre que lo parió, ni tampoco Pablo Iglesias, el infeliz padre de la criatura.

Han traicionado a España cada vez que les ha interesado, pactaron con los etarras cuando les convino, han advertido a los asesinos cuando corrían peligro de ser detenidos, gobernaron en Cataluña y prepararon el terreno para que los independentistas tuvieran más facilidades en su tarea por romper la unidad de España y ahora el número 3 del PSOE-A declara que “El Peñón ( el de Gibraltar) es un elemento fundamental” en un paso más del trabajo que están haciendo los socialistas andaluces en pro del Gibraltar británico.

Primero dudaron del concepto de nación y luego han trabajado denodadamente por romper en pedazos el concepto de España y lo han hecho porque ese concepto les incomoda en su tarea de recuperar el poder al precio que haga falta, por eso luchan contra España.

Cuando se les coloca ante sus terribles contradicciones, las venden como consecuencias positivas de la pluralidad de pensamiento que existe en el PSOE y  que ampara su modelo federal de organización. Miedo me da viendo lo que le sucede al muy federal PSOE, cuando en esa lucha que llevan Rubalcaba y su gente contra el concepto de España como nación, proponen la federalización de nuestro estado.

Así que el PSOE, en lugar de dedicarse a luchar por volver al poder, lo que me parece lícito, debiera primero dedicar sus esfuerzos a reinventarse, porque en estos momentos no les es posible sostener que son un partido de corte nacional, no son - hace ya tiempo - socialistas ni obreros y desde luego no parece que quieran ser españoles, al menos en algunos lugares de España;  no hace falta lo de Gibraltar para demostrarlo, sobra con lo de Cataluña o el País Vasco.

Son muy dueños de ser lo que quieran, pero sería bueno para ellos y la nación que primero se pusieran de acuerdo en lo que quieren ser y cuando lo decidan que nos lo expliquen, que al fin y a la postre se supone que los partidos están al servicio de los ciudadanos y no al revés. Ya es tiempo que desde Ferraz dejen de vendernos gato por liebre.

1 comentario:

  1. Otra vez el PSOE. Haber si me aclaro. El partido Socialista,
    ¿No quiere decir socialista? Es decir,
    Unión con la Sociedad. ¿No?
    >Obrero..¿No quiere decir,a favor del Obrero?
    >Español:¿No quiere decir,que son Españoles?
    Pues Yo,veo todo lo contrario,
    > Luego tiene que venir el Tio la Bara a poner
    Orden y les llaman Fachas. ¿ En que Quedamos?
    En el duro,O en los cinco Reales.
    ¿ Pero como se puede caer tan bajo, solo por unas Monedas, para vivir bien, Aprovechando el poder que tienen? Si Dios Les Dá ese Poder
    ¿Porque No lo Usan Bien, Como su letrero Pone.?
    Hoy dia Todos Copian de Todos, Y Nooo tienen
    Orgullo Propio de luchar por una España,que se la encontraron hecha por nuestros antepasados.No hay respeto ninguno, Los Valores Humanos se han perdido.la Realidad es otra de la que dicen
    Conmigo que Noo cuenten Yo,no tengo ese poder como ellos. Dios se apìade de ellos.

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