domingo, 14 de abril de 2013

El salvavidas será popular

Si cuela, cuela...
Esto de escribir todos los días en un momento tan complicado tiene sus peligros, unos previsibles y algunos sorprendentes. Me decía el otro día una buena amiga que circula por la vida a lo británico, que si Rubalcaba supiera de mi existencia me contrataría para que escribiera para él, estaría encantado – decía mi amiga - con alguien que todos los días lo presenta como un “rojo peligroso”. Me hizo gracia la afirmación, le contesté y olvidé el asunto. Pero, lo que son las cosas, a los pocos días, otro amigo, éste de la derecha social me decía que le iba a pedir a Rajoy que me pagara una buena subvención que retribuyera la defensa numantina que hacía de su persona.

Recibe uno tantas opiniones que tampoco le di importancia, le contesté como a mi amiga en tono amable y ahí acabó el asunto o eso pensé yo, porque una noche sin aviso previo me asaltó una idea que por su gravedad me obsesionó ¿me habría convertido en un centrista? Al principio decidí reírme de la situación, pero el fatal pensamiento me castigaba una y otra vez, de tal manera que tuve que acudir a un buen amigo – los tengo afortunadamente de todos los colores – especialista en patologías político-centristas que tras escucharme con atención, me ordenó unos análisis. Cuarenta y ocho horas duró la angustiosa espera, afortunadamente los resultados dejaron claro que en mi organismo no se encontraba ni un solo anticuerpo cuya existencia justificara la existencia de una infección centrista. Mi amigo aseguró que muy probablemente la obsesión se debiera a la astenia primaveral y me recetó unas vitaminas.

Cuento esto para que vean que escribir no es tan sencillo como parece, está uno más expuesto de lo que se pueda pensar, pero recuperado de mis dudas existenciales paso al tema que hoy nos ocupa y utilizo el plural suponiendo que ustedes hayan llegado hasta aquí, en la también difícil prueba que supone la lectura de lo que escribo.

Digo en el título que “El salvavidas será popular” es más, creo que el salvavidas será popular o no será. Lo llevo sosteniendo hace tiempo, o nos saca de este lío impresionante en el que vivimos el gobierno de Rajoy o ya nos podemos ir preparando para ser los nuevos chipriotas de la UE.

Insisto, a sabiendas que las explicaciones importan más bien poco, que no es que sostenga que Mariano Rajoy y sus muchachos sean una maravilla, pero desde luego son muchísimo mejores o menos malos, si ustedes así lo prefieren, que los que pueden postularse para ocupar su lugar, así de sencillo. Las cosas van mal, pero de vez en cuando nos llegan noticias positivas que animan a un circunspecto optimismo, aunque no sé yo si el término es el más adecuado por su contenido positivo, pero vale para describir mi pensamiento.

Mucha gente se horroriza con mis aseveraciones, pero vamos a analizarlas un poquito. Ayer expliqué lo de los  populares, veamos hoy que tal andan los que se postulan como aspirantes a la presidencia de España. 

Felipe González afirma en público, el matiz es muy importante,  que “El PSOE ha perdido la vocación de mayoría” creo eso resume perfectamente la actual situación de la cúpula de Ferraz. Pero no es la voz de González la única que declara su frontal descontento con la deriva socialista de la que él y gente de la cúpula de Ferraz afirman los está llevando a parecerse al 15 M. Gente muy importante en el PSOE, que apoyó a Rubalcaba para la Secretaría General, ahora afirman que “no podemos continuar así”. 

Estiman que la radicalización de Rubalcaba es la que motiva que muchos de sus votantes les abandonen. Manifiestan que gran parte de la militancia  está en contra de la expropiación temporal de vivienda, entienden que el Partido no ha tomado una postura ética ante el acoso al PP, estamos alentando el debate monarquía-república y se manejan campañas contra la Corona, cuando ésta era la garantía de estabilidad que necesitaban los inversores internacionales. Y rematan afirmando que todo esto es muy malo para nuestras expectativas.
 
Creo que esto deja las cosas claras, pero por si había dudas Rubalcaba en esa huida hacia delante se agarra desesperadamente a dos opciones peligrosas y estériles, la radicalización y las ocurrencias. Este fin de semana le ha tocado a las “ocurrencias” en ese sentido Rubalcaba se ha sacado del bolsillo un disparate incomensurable. Ha propuesto elaborar "una ley fiscal todos los años" que garantice una revisión "permanente" para evitar el fraude. Entre lo de las expropiaciones de viviendas y la ley fiscal cambiante se carga la seguridad jurídica, lo que perjudicará notablemente las inversiones extranjeras, pero también hará que el dinero español salga zumbando de aquí.

La propuesta fiscal de Rubalcaba nos resulta conocida, es aquella ley para que pagaran los ricos y la banca de la que habló durante la campaña electoral, eso sí convenientemente maquillada, esta nos proporcionará 40.000 de euros, no ha explicado ni cómo ni de dónde, pero da lo mismo; es tan mala y poco realista que ha sido IU la que ha salido inmediatamente a la palestra para oponerse a ella. Cayo Lara ha dicho que ésta es una medida que sólo busca titulares y que desde el punto de vista de la eficacia es “absolutamente ineficiente” y ya de paso le ha recordado a Rubalcaba que cuando estuvieron en el Gobierno, aprobaron una supresión del impuesto del patrimonio y aplicaron una rebaja fiscal "importantísima" en España.

El infumable proyecto de Rubalcaba parte de un error de base, propone unir los conceptos fiscales del IRPF y Patrimonio para que “paguen los que más tienen”, aunque él sabe cómo sabemos todos, que en España los ricos de verdad no tributan por el IRPF, por lo que su medida salvadora nace muerta. De todas maneras subrayar que los dos, Cayo Lara y Rubalcaba, lo que proponen como solución a nuestros problemas es subir aún más los impuestos y me parece que de eso ya vamos servidos. Que ya sabemos que eso de que van a pagar los que más tienen es una entelequia y que en esto como en casi todo, siempre terminamos pagando los mismos.
Habrá quien diga que existen otros partidos, que existe vida más allá del bipartidismo, yo me limito a hablar sobre los que pueden gobernar y alguno habrá que diga que eso habrá que verlo en las próximas elecciones que el panorama es muy cambiante y veremos lo que sucede en el momento de la verdad.

Efectivamente, eso y otras muchas cuestiones habrá que verlas cuando llegue el tiempo electoral, pero mientras tanto el salvavidas que nos debe sacar del problema de hoy y el de mañana tiene que ser popular, no hay otra. Vivimos una situación desesperada y no hay recambio, al menos hoy por hoy. Esto es lo que hay, a no ser que apuesten ustedes por la revolución, cuestión que me parece imposible. 

Dicen que para gustos se hicieron colores, muy cierto; pero también lo es eso de que a la fuerza ahorcan. Así que ya saben, agárrense al salvavidas popular aunque no les guste, es el único que tenemos a mano en estos momentos, exactamente cuándo nos hace falta.

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