jueves, 7 de agosto de 2014

Podemos y sus circunstancias

Iglesias y Monedero cuando se sentían orgullosos de ser chavistas
Desde el inesperado éxito electoral de Podemos, conviene recalcar lo de éxito y no triunfo tal y como se está vendiendo por ahí, porque es cierto que Iglesias y Cía. consiguieron un éxito sorprendente, pero no ganaron las elecciones europeas en España, aunque hay que reconocer que le han sabido sacar provecho al resultado obtenido porque desde el día del éxtasis europeo, los “circulares” están en el candelero todo el santo día.

Pero si analizamos qué es lo que ha dado de sí esa organización política después de su éxito europeo, habrá que convenir que aquellos estajanovistas de las tertulias y las declaraciones, si no han desaparecido del mapa totalmente, sí han moderado su actividad de manera sorprendente. Parece que tanto Iglesias como Monedero han decidido guardar un prudente silencio, al menos en España, porque Monedero se quitó el mono en Argentina, de tal manera que propios y extraños, comienzan a echarlos en falta, ni que decir tiene que los propios, mucho más que los extraños.

Me parece bien que si nada tienen que decir, guarden silencio, pero la dinámica es lo que tiene, no pueden permanecer durante mucho tiempo más callados, porque aunque su parroquia más fiel reciba su dosis de izquierdismo populista a través de sus particulares programas de radio y televisión y en las redes sociales, el resto de sus votantes, los recién llegados, están sufriendo una especie de depresión post coito, tras bajarse de la nubes a las que los subieron los cinco escaños europeos y ahora esperan no saben bien qué, pero necesitan que los animen y apacienten con cariño.

Ya advertí y los lectores más fieles no me dejarán mentir, que lo de presentarse a unas elecciones municipales ofrece más problemas de lo que pueda parecer a primera vista. Si hablamos de Podemos que son un caso especial, esos problemas se agravan por la propia naturaleza de la organización política, su irregular implantación territorial, la falta de estructura necesaria para hacer frente a unos comicios a nivel nacional, a la que hay que unir la falta de líderes con los que afrontar la aventura municipal y un largo etcétera de problemas que ya comenté en este mismo blog.

Por eso creo que Podemos está pensando qué es lo que va a hacer, tiene hasta otoño para decidirlo, entonces van a celebrar la Asamblea Ciudadana y allí habrá que explicar cuál va a ser la decisión tomada en petit comité y que legitimará la asamblea. Puedo entender que los resultados de las encuestas sobre intención de voto, animen a muchos de los militantes y dirigentes de Podemos a querer presentarse a las municipales; estoy convencido que lo de presentarse en Madrid contra Ana Botella es algo que les tiene que “poner” muchísimo, pero su cúpula sabe perfectamente, que el conseguir éxitos en las elecciones no es el camino que les va a llevar a conseguir el cambio de régimen que postulan.

Por otra parte el riesgo de convertirse en “casta”, con sus concejales, pactos, alcaldes, subvenciones, sueldos, mociones, licencias, tasas, etc., etc., les iba a sustraer uno de sus principales argumentos. Si hacen lo mismo que los demás políticos al uso, son tan “casta” como ellos y como ya he dicho un montón de veces Podemos vive de su imagen, sobre todo porque hablar es gratis, el papel lo aguanta todo y ya no digo una pantalla de televisión, pero si son inteligentes, que lo son, saben que con los equipos que pudieran conformar para presentarse en las alcaldías más importantes del país, iban a ser incapaces de cumplir lo que sea que prometan en su programa electoral y al final se verían envueltos en algún problema de corrupción, transfuguismo, cohecho o prevaricación, esas cosas que según ellos hace sólo la casta y que no pueden permitir les suceda a los concejales de Podemos.

No sé qué  harán, supongo – es lo que yo haría – se presentaran con otras marcas electorales coaligados con los grupos radicales que encuentren en cada zona y si la cosa va bien, el éxito será para Podemos y si sale mal, cargarán con la crítica y las acusaciones las marcas electorales correspondientes.

De todas maneras y hablando de elecciones, me parece que en Podemos, al menos en lo más selecto de su cúpula  saben perfectamente que no será a través de  los triunfos electorales como van a conseguir expulsar a la “casta” de la política española y cambiar el presente régimen de democracia parlamentaria que no quieren, tal y como nos han explicado en repetidas ocasiones.  Saben perfectamente que serán incapaces de obtener o al menos controlar la mayoría parlamentaria reforzada que exige la modificación de la Constitución y para Podemos los cambios en el modelo constitucional son esenciales.

Así que en la generales se presentarán para estar en el ajo, pero su pelea real va a estar en la pelear por conseguir que la izquierda de este país, que no son más tontos porque no entrenan y están locos por hacerle ojitos a Pablo Iglesias, digo que la zurda les permita atajar y de la misma manera que en 1999 el comandante Chávez, tan próximo a ellos, aunque lo han negado tropecientas veces y lo que te rondaré morena porque aún no ha cantado el gallo, van a intentar crear la Asamblea Constituyente, para así poder pasarse por el mismísimo arco del triunfo la constitución, mediante la creación de un órgano, que a imagen y semejanza de la Venezuela chavista, asuma el poder supremo de la nación por encima de cualquiera de los poderes existentes.

¿Y cómo se come eso? pues muy sencillo. No les va a costar mucho argumentar la necesidad de aplicar esa medida excepcional, les bastará vender la imposibilidad  de que un régimen corrupto sea capaz de regenerarse a sí mismo y subrayar que el régimen nació de la coyunda franquista con la banca, bendecida por la Iglesia, al igual que la monarquía y que por tanto para tener un  régimen democrático de verdad, habrá que partir de cero y para ello será imprescindible que los dirigentes del país no hayan tenido jamás el menor contacto con las casta putrefacta.

Cómo en este país no nos cabe ni un tonto más, la izquierda aplaudirá enfervorizada y la ciudadanía hará lo que mejor le parezca, que no significa que sea lo más acertado. Y los de Podemos y sus coaligados, como en Venezuela se acogerán al rollito de  la soberanía popular y exigirán que sea ésta la que decida. Después bastará montar un referéndum que legitime la creación de la Constituyente y tras el trámite, unas votaciones convocadas a toda prisa elegirán a los delegados que conformarán el cuerpo legislativo ad hoc y ya está. Así de fácil y así de sencillo.

¿Qué eso es imposible? Pues miren ustedes hacia el oeste y fíjense lo que sucedió en Venezuela, allí hubo mucha gente convencida de que aquellos desharrapados no ganarían jamás y lo hicieron, por la gatera, pero lo hicieron. Andan con la cartilla de racionamiento, se han transformado en el país más violento del mundo, pero por lo visto, bueno por lo visto no, pero si hacemos caso a lo que cuentan Monedero y Errejón, están encantados de la vida.

¿Qué lo pongo muy fácil?, realmente no es así, si repasan lo que he escrito se darán cuenta que Podemos lo tiene complicado. En España somos bastante toletes – sálvese el que pueda - pero con todo el respeto, no somos Bolivia, ni Ecuador o Venezuela, por eso creo que lo van a tener muy difícil, aunque si hay gente que sigue empeñada en facilitarles la labor y nadie les hace frente, ya no sabría qué decir. Pero desde luego, conste que  las circunstancias no les acompañan.


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