viernes, 27 de mayo de 2016

Pablo Iglesias en el país de las maravillas



"...De modo que ella, sentada con los ojos cerrados, casi se creía en el país de las maravillas, aunque sabía que sólo tenía que abrirlos para que todo se transformara en obtusa realidad..." 
(De Alicia en el país de las maravillas)

Me parece que eso es lo que precisamente le sucede a Pablo Iglesias con los millones venezolanos; le basta abrir los ojos para percibir lo difícil que tiene desvincular la pasta que llegó a CEPS de Venezuela, de la financiación de Podemos que lleva ya unos cuantos encontronazos con la Justicia. 

Por desgracia los ciudadanos españoles ya entendemos algo de blanqueo de dinero y en cuanto a un partido se le acusa de andar liando su contabilidad y en la ecuación aparece una Fundación, no hay nadie que no sepa, que a la larga o a la corta, la financiación de ese partido acabará en los tribunales.

Pero no voy a entrar en eso, Iglesias, que de esto sabe un rato se defiende hablando de la financiación de Podemos, preferiría que explicara cómo puede ser que la Fundación CEPS, que según la definían ellos era una organización política española, no adscrita a ningún partido, de ideología anticapitalista recibiera 7.000.000 de euros tal y como está acreditado documentalmente y en su contabilidad solo aparecieran declarados 3,7 millones.

Porque al dinero declarado se le puede seguir la pista, pero de los 3,3 millones que no se declararon, nada sabemos. Hay una íntima relación entre CEPS y Podemos, por allí andaban, dirigían y gobernaban Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Sergio Pascual y Luis Alegre… hasta doce dirigentes de la Fundación  dieron el salto a la política con Podemos. Con el dinero del que nadie sabe nada, podrían haber financiado un partido político, irse de vacaciones, comprarse una dacha  o cualquier otra cosa.

Naturalmente que nadie puede probar, al menos por ahora, que el dinero desaparecido sirviera para financiar la creación de Podemos, pero evadir del control de la Agencia Tributaria 3,3 millones de euros, que no figuran en la contabilidad oficial de CEPS, supone un presunto delito contra la Hacienda Pública. Pecaré de optimista pero espero que un día de estos, la UDEF o la UCO, paren un momento de lanzar informes sobre el PP y nos cuenten algo de este asunto que apesta.

La oposición venezolana afirma que “El Gobierno venezolano debe explicar cómo una fundación extranjera y el partido Podemos recibieron millones de euros entre el año 2002 y 2015, por supuestas asesorías a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro”, por cierto hablan y afirman tenerlo acreditado, de 14 millones de euros y no de 7. 

De hecho La Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por la oposición, informó  que citará a diputados de Podemos para que suministren información sobre supuestas cantidades económicas que recibieron del Gobierno de Venezuela.

Y hasta aquí hemos llegado, porque D. Pablo Iglesias se ha puesto digno y ha dicho que él en estas cosas de dinero venezolano es músico y se acuesta a las ocho, que cuando lo denuncian declara ante los tribunales españoles, pero que no se le ha perdido nada en Venezuela. Por lo visto en este mundo maravilloso en el que habita, del  dinero que le llegó de Caracas no siente que tenga responsabilidad alguna.

Me parece que un político que afirma ser transparente, si  lo del dinero recibido parece que  no está claro, debiera acudir ante la Comisión de Investigación que organiza un Parlamento en el uso de sus atribuciones para averiguar cuánto dinero le mandaron Maduro y Chávez a Iglesias y sobre todo porqué se lo mandaron. Si nada tiene que ocultar, debería coger un avión de inmediato y darse un garbeo por esa Venezuela de la que tanto se ha beneficiado.

Cosa distinta es que no le interese ir y se quede en España donde se siente protegido o porque piense tal y como se puede leer en Alicia en el país de las maravillas, escondido tras las murallas del mundo irreal que se ha construido: “No tiene utilidad volver al ayer, porque entonces era una persona distinta” y con ello pretenda excusarse. Dicen que lo están investigando, a ver si de paso los investigadores le echan un ojo al CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica) heredero de la Fundación CEPS que dirigido por un viejo conocido de la Fundación, Alfredo Mansilla Heredia, sigue trabajando para los bolivarianos.

Que investiguen a CEPS, Podemos y  al CELAG, que seguro encuentran algún tesoro perdido o escondido, vaya uno a saber.

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