miércoles, 15 de junio de 2016

El debate, los votos, las urnas y la conciencia


Espero que con esto que hoy escribo acabe de hablar del debate, que poco o nada aportó salvo tres o cuatro detalles; aunque al menos sirviera para demostrar que el resultado de las encuestas sobre ganadores y perdedores en las redes sociales o en los medios de comunicación, fueron concienzudamente desvirtuadas por los equipos de campaña de los partidos y que las votaciones no sirvieron para otra cosa que para justificar el sueldo de algunos comunity mánager y el entusiasmo de muchos militantes que estuvieron dándole al dedo hasta el agotamiento.

Habrá gente que lo negará, pero basta leer los titulares de algunos digitales y acudir después a la inevitable votación sobre ganadores, para poder ver que son absolutamente distintos.

Estamos en una campaña electoral que si Dios no lo remedia terminará el 26J con un resultado que sólo permitirá gobernar a Mariano Rajoy o a Pablo Iglesias, aunque ambos necesitarán del apoyo activo o pasivo del PSOE. Albert Rivera, explicó ayer a las cámaras que no iba a vetar a Rajoy y parece, al menos así se publica, que explicó que él no iba a pedir la dimisión de Rajoy, que únicamente le pedía una reflexión.

Así que ya hemos hablado del debate, los votos para el final y nos quedan dos elementos, las urnas y la conciencia.Me dirán algunos que las urnas no pintan nada, son simplemente unos contenedores que se utilizan para recoger los votos. Muy cierto, lo importante son los votos, el contenido y no el continente, las urnas son necesarias pero no juegan un papel decisivo en las elecciones, aunque me van a permitir que les diga que la conciencia tampoco tiene un papel demasiado relevante en el asunto de las elecciones, porque el voto no es un acto moral.

No se escandalicen, el voto es simplemente una herramienta que el ciudadano utiliza para elegir a quién entiende que mejor o menos mal puede dirigir este país. En las votaciones no se elige al más guapo, aunque sucediera con Adolfo Suárez y Felipe González que se hicieron con una buena cuota del voto femenino a cuenta de ser bien parecidos, ni al más alto, gobernarían en España los jugadores de baloncesto, ni al más honrado, que eso sí que iba a ser difícil de adivinar. Se elige a quién mejor nos pueda gobernar.

Y resulta que me encuentro con una serie de amigos que me hacen el favor de su lectura, que me dicen que no pueden votar a Rajoy, porque su conciencia no les permite votar a un partido corrupto. Si piensan votar a Ciudadanos, se olvidan de la brutal corrupción del PSOE que no les molesta para nada y si son de VOX hablan de las traiciones de Rajoy, aunque acepten señalar la corrupción socialista que tiene más imputados y más dinero defraudado que el PP de lejos.

Algunos de esos amigos míos que ahora votan C,s, se niegan a dar su voto a Rajoy, pero no les importará nada si Albert Rivera apoya al PP tras las elecciones, aunque no quieren darse cuenta que, al quitarle votos a los populares que no van a ser aprovechados por Ciudadanos, como pasó por ejemplo en Burgos o puede pasar en Murcia, favorecen las expectativas de Iglesias que se llevará los escaños que no gana C,s. Otros hay que han jurado sobre el altar de los dioses patrios maldecir a Rivera si se “ajunta” con el PP, como si tuviera el líder de C,s otra solución.

Son gente que en el fondo piensan que algo pasará y que milagrosamente Unidos Podemos no gobernará, debieran tener conciencia que “los restos” determinan quién se lleva el último escaño de cada circunscripción y éstos se ganan o pierden por muy pocos votos. 

A los de VOX, gente muy de derechas tengo que decirles con pesar, lo que le he dicho hoy a uno de ellos, votar a esa organización supone lo mismo que introducir el voto en el cepillo de la iglesia. No tienen ninguna posibilidad y lo único que harán es reducir las expectativas de la derecha, representada por el PP. Se quejan de que les han hecho el boicot, pero las expectativas de crecimiento hay que proponerlas y llevarlas a cabo entre elecciones, no en la campaña electoral.

Decían los latinos “Primum vivere deinde philosophari”, “primero sobrevivir, luego filosofar”,  vayamos pues de la mano de quien ya ha demostrado es capaz de crear empleo y crecimiento económico. Lo dejó meridianamente claro el de Podemos, hay que elegir entre él o Rajoy. Los que no quieren votar a Rajoy no pueden aducir que los 7,2 millones de votantes del PP son una punta de corruptos, traidores a los principios de la derecha o gente de moral laxa y distraída. 

¿Saben lo que pasará? no votarán al PP y si, Dios no lo quiera, gobiernan España los de Unidos Podemos, le echarán la culpa a Rajoy y con la nariz apuntando al cielo, muy dignos, dirán que tienen la conciencia muy tranquila. Eso sí es tener una conciencia dúctil, maleable, obediente y muy … imprudente. (1)

¡Qué suerte tiene la gente que siempre encuentra a alguien a quien cargar  la responsabilidad de sus acciones!


(1)  En lugar de imprudente había puesto estúpida, luego puse tontorrona, después tonta, porque lo de tontorrona me sonaba cursi y terminé poniendo imprudente, porque no quiero ofender a nadie. 

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