martes, 16 de noviembre de 2010

Irrevocable, palabrita del niño Jesús...


Qué clase de diccionario usará o qué clase de castellano hablará Claudina Morales que cuando dice que renuncia irrevocablemente a tomar parte en las próximas elecciones, todo aquel que habla castellano entiende qué toma una decisión que no se puede revocar y que es por tanto de las que no tienen marcha atrás, mientras que a lo que se ve Claudina lo que dijo y no se entendió, porque somos todos una panda de liantes, que ella es muy clarita con sus cosas, insisto lo que dijo en realidad es que: ¡ahora no! pero en cuanto hable con Tenerife os vais a enterar de lo que vale un peine, ¡vamos! negarme a mí un doblete como si una fuera una triste concejala de esas de andar por casa.

Resulta más que triste, sorprendente que alguien que se postula como la persona que nos va a resolver los problemas sea incapaz de mantener lo que firma si se la tienta con algún momio apetecible. Pero en cambio si resulta más triste que sorprendente, allá cada uno con su amor por la verdad, compromiso con la palabra dada, credibilidad, etc., digo que resulta triste que al cabo de cuatro días esté vendiendo la moto, en la prensa amiga, como si aquí no hubiera pasado nada.

Hoy en Canarias 7 podíamos leer, bien es cierto que con alguna dificultad, que lo de leer con los ojos desorbitados por la sorpresa tiene su aquel, las declaraciones de la flamante candidata al Parlamento de Canarias en el número uno –off course- y al municipio de La Oliva ¿en qué numerito quiere ir mi presidenta?, pues eso en el número uno que a Claudina lo que le gustan son los números primos, una manía inocua, casi doméstica.

Y le preguntaba la periodista que si “tantas idas y venidas no empañan su imagen de cara al electorado y dentro del seno de CC” y la buena señora, que se traía la lección aprendida de casa, contestaba muy puesta ella que “No creo, ha sido un proceso de diálogo y debate que, en todo caso, fortalece nuestro proyecto político”.

Veamos, el Consejo Político Insular de CC se dispone a debatir si se acepta o no el doblete de Claudina y ésta en un explícito desprecio por el mencionado órgano y por el propio debate presenta su “decisión irrevocable”, que a los cuatro días torna en revocable y a ella eso le parece un proceso de diálogo.

A mí, personalmente, me parece una tomadura de pelo y una muestra de la debilidad y dependencia de la dirección majorera de CC frente a la dirección regional de ese partido. Y como Claudina Morales de tonta no tiene un pelo habrá que concluir que lo que sí piensa la doble candidata nacionalista es que tontos, en todo caso, los ciudadanos de Fuerteventura.

Y que esto ha sido un trágala en toda regla lo demuestra la dimisión de Soledad Monzón que lo hace de sus cargos orgánicos y públicos para expresar su rechazo “a las presiones de la presidencia insular y de la dirección nacional de CC” para que votara a favor del doblete que se le concede graciosamente, bien es cierto que por vía chicharrera, a nuestra amiga.

Y en la entrevista se le pregunta si correría la lista de La Oliva si Claudina no consiguiera la Alcaldía a lo que contesta mayestática ella “Es una opción que no contemplo” que en alto politiqués, que es el idioma que utilizan los políticos para decir una cosa y que se entienda otra, significa “sí a ti precisamente te lo voy a contar”

Y ya el remate viene cuando la periodista le pregunta si tres cargos –Presidenta de CC, parlamentaria regional y alcaldesa de La Oliva- no son muchos cargos y Claudina, que precisamente jamás se ha caracterizado y en eso están de acuerdo tirios y troyanos, digo que jamás se ha caracterizado por su amor al trabajo, afirma que lo importante es tener un buen equipo, ya, naturalmente, faltaría más oiga.

Me parece lamentable que cargos de tal responsabilidad recaigan o puedan recaer en persona que demuestra que es incapaz de cumplir con su palabra, ahora bien en el pecado lleva la penitencia. Parece que la justificación para que Fuerteventura tragara el sapo del celebérrimo doblete es la afirmación de los de Tenerife en el sentido que la presencia de Claudina garantiza el tercer diputado nacionalista en la Isla y eso está muy pero que muy difícil, así que ya hay gente en CC afilando las dagas que apuñalarían a Claudina si ésta fracasara en su aventura parlamentaria.

Y ya ni digo lo que le va a suponer a la candidata de CC la campaña en La Oliva, donde la esperan sus adversarios, encantados con la elección nacionalista. Tal y como dejó ese ayuntamiento, volverse a presentar me parece una imprudencia en lo personal y en lo electoral un auténtico disparate, le van a dar –si me permiten la expresión- políticamente hablando hasta en el cielo de la boca.

Y sobre la capacidad de liderazgo, formación y dirección de grupos de Claudina me van a permitir que no me extienda, que cuando me entra la risa floja me cuesta mucho trabajo acertar con las teclas.



























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