lunes, 8 de noviembre de 2010

La X, el GAL y González

Creo que resultaría dificilísimo encontrar un español que habiendo vivido el feo asunto de los GAL no tenga el convencimiento moral que la X, que no supieron o no quisieron situar ni Garzón ni José Mª Aznar, tenía y tiene un nombre y un apellido concreto que no es otro que el de Felipe González, de los González de toda la vida.

El pasado domingo, Felipe decidió proclamar urbi et orbe, aprovechando la cobertura que le daba el País, que tuvo la oportunidad de hacer volar a la cúpula de ETA en una de sus reuniones en Francia y a pesar de que el asunto estaba en sus manos decidió no llevarlo a cabo, aunque -añadía- siempre ha arrastrado la duda si hizo bien o mal adoptando la decisión que tomó.

Sin entrar en profundidad en el asunto, sorprende y escandaliza que un Presidente del Gobierno del Reino de España tenga una conciencia tan laxa como la de Felipe González que le permite dudar sobre si actuó bien o mal cuando decidió no llevar a cabo un asesinato múltiple. No se entiende que una persona de esa catadura moral ostentara un cargo de tal importancia.

Porque un asesinato múltiple y no otra cosa se hubiera cometido si Felipe González hubiera decidido acabar con la cúpula de ETA y por su cuenta y riesgo actuando como juez, jurado y verdugo, hubiera ordenado la comisión del atentado sin que pudiera acogerse a pretexto o excusa que  justificara un disparate moral de tal calibre.

Ahora bien, lo que resulta difícil de explicar y mucho más difícil de aceptar es en que se diferenciaba el hecho de actuar violentamente sobre la presunta jefatura etarra del resto de atentados del GAL, cuál fue el motivo por el que ese asunto precisamente y no otros llegaran a su conocimiento. Sería muy interesante saber quien le transmitió la información, quién le solicitó el preceptivo permiso para llevar a cabo otro atentado sangriento

No se nos puede exigir tras sus declaraciones que creamos que, como siempre ha sostenido, él no sabía nada de la trama sangrienta de los GAL que organizaron según la versión oficial socialista, elementos incontrolados del Ministerio del Interior y otros Servicios de Inteligencia del Estado.

Se le solicita permiso para ejecutar este atentado y sin embargo sigue sosteniendo que del resto de actuaciones del GAL no conoce nada. Nadie va a creer que supone un acto de menor gravedad lanzar granadas de mano en un bar lleno de clientes para ametrallarlos a continuación que el de explosionar una vivienda en la que estuviera reunida la cúpula de ETA.

Habrá quien intente convencernos que resultaría mayor el enfado de las autoridades francesas por la presunta “importancia” de las víctimas. Así que por lo visto resulta que se podía matar a etarras de segunda división con “impunidad diplomática” pero no a era conveniente "eliminar" a los jefes de la banda asesina. Resulta harto difícil de creer.

Supongamos que el atentado se hubiera producido con su permiso expreso ¿acaso hubiera sido distinta la reacción de González ante este suceso? No, hubiera vuelto, reiterante y contumaz, a manifestar “que se había enterado del suceso por la prensa” y que no tenía nada más que decir, aparte de condenar a aquellos que se empeñaban en cargar con la responsabilidad de los crímenes del GAL al gobierno socialista y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

No voy a insistir en que estas declaraciones sitúan a Felipe González en la X que tantos años lleva esperando a que se reconozca la realidad de los hechos, realidad que por otra parte prácticamente es de dominio público, resulta hasta obvio, incluso para los militantes socialistas que sean capaces de reconocer una verdad cuando la ven, aunque hay otros que  expresaban hoy en las redes sociales el placer que habían sentido al conocer las declaraciones de su líder. Como decía Rafael “El Gallo” ¡¡es qué hay gente pa to…!!

Pero teniendo en cuenta que Felipe González jamás ha dado una puntada sin hilo ¿a qué viene esta extemporánea declaración? La entrevista tiene más de un mes de antigüedad, se hizo y se guardó en un cajón, esperando –hay que suponerlo así- a que llegara el momento oportuno y cabe preguntarse ¿qué ha sucedido o qué va a suceder para que ahora sea ese momento?

Tendrá que ver con el nombramiento que ha llevado a la Vicepresidencia del Gobierno a Alfredo Pérez Rubalcaba o la noticia de que el Tribunal de Estrasburgo avalaba las condenas impartidas por el Tribunal Supremo, en relación con Barrionuevo y Vera y los GAL y una serie de denuncias que mezclaban a Rubalcaba con este asunto, no lo sé.

O a lo peor es que se está cociendo algo en el entorno de los de ETA y consecuentemente conviene lanzar un tema que tenga a los especialistas en ese mundo ocupados en analizar y discernir que significan exactamente esas declaraciones y no permanezcan atentos a otras señales.

No lo sé, lo que sí está claro es que algo se está cociendo, algo importante ya que obliga a “mojarse” a uno de los santones del socialismo español del siglo XX. Probablemente tenga que ver con las conversaciones que se mantienen en secreto con ETA y/o su entorno y sobre todo en la defensa de la imagen del Vicepresidente que de parachoques ha pasado a probable candidato para el 2012.

El tiempo nos permitirá saber la verdad. Ahora sabemos, al fin y a la postre las declaraciones de Felipe González constituyen una auténtica declaración de parte, quien era el hombre que ocupaba la cabeza del organigrama de los GAL en el que hasta la fecha aparecía la famosísima X. No es una novedad pero tiene una importancia indiscutible.



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