viernes, 14 de enero de 2011

La ex Presidenta del Tribunal Constitucional canta la gallina

Antesdeayer se despedía María Emilia Casas de su puesto como Presidenta del Tribunal Constitucional, una presidenta que ejercía su responsabilidad fuera de plazo, más de tres años de retraso, hasta que los partidos políticos se han puesto de acuerdo para proceder a su relevo.

Y María Emilia Casas ha aprovechado este momento para “cantar la gallina”, ya saben dar la bronca. Y se ha quejado de una serie de asuntos graves, muy graves, aunque tengo que decir que no es ella la persona más indicada para expresar las quejas, que ahora analizaremos, por muy ciertas que sean.

Vamos a ver en primer lugar, cual ha sido el motivo para que María Emilia Casas haya puesto el grito en el cielo en este momento y no cuando sucedieron los hechos que ahora denuncia.

Dª. Mª. Emilia tiene un problema con María Teresa Fernández de la Vega, todos ustedes recordarán la fenomenal bronca que le metió la Vicepresidenta a la Presidenta del Tribunal Constitucional en la tribuna de autoridades, un día de las Fuerzas Armadas. Fue una bronca exagerada, en el tono, las maneras y el volumen y sobre todo pública. Si quedaba alguien en España que pensara que aquello de que, ya era hora de enterrar a Montesquieu, era sólo una boutade del bueno de Guerra,  seguro que se desengañó. Aquella bronca puso de manifiesto que el ejecutivo se pasaba por el mismísimo arco del triunfo la independencia del poder judicial. Y mire usted que cierto es eso de que una imagen vale más que mil palabras...

Así que Mª. Emilia y Mª .Teresa no son viejas (sin intención peyorativa) amigas, pero por si la cuestión de la bronca no era suficiente, han vuelto a coincidir sus destinos hace relativamente poco tiempo, y le ha tocado “palmar” otra vez a nuestra amiga Casas. Veamos, a Mª. Emilia se le había prometido un puesto vitalicio en el Consejo de Estado, como premio al esperpento que organizó y soportó en aquellos cuatro años que tardó en dictar una sentencia sobre el Estatuto de Cataluña.

Les participo que lo del Consejo de Estado resulta un momio de los de primerísima categoría. Pero miren ustedes lo que son las cosas. El presidente Zapatero en una de sus maniobras internas, decide cesar a María Teresa Fernández de la Vega y para taparle la boca le da el puesto prometido a María Emilia Casas en el Consejo de Estado.

Así que ésta se ha visto cesada y sin cargo que premiara su subordinación a los intereses del gobierno de turno, alargando la sentencia del Estatut, en una maniobra que ha producido muchísimo daño, a España, Cataluña y los españoles, pero que interesaba a ZP en aquellos momentos. Que la manden para casa sin el premio prometido y que el momio se lo lleve su vieja (si pongo antigua queda igual de mal) enemiga; desde su punto de vista, resulta insoportable.

Así que aprovechó el momento de la ceremonia, para ponerse digna y ante los ministros socialistas asistentes, Francisco Caamaño y Jáuregui, y los representantes peperos, Soraya Sáenz de Santamaría y Federico Trillo, ¡vaya colección amigos! se explayó en lo que la prensa amiga, enemiga y mediopensionista califica como “una contundente denuncia”, en la que señaló: “el grave incumplimiento de la Constitución” que supone la demora en las renovaciones en el TC y advirtiendo que “el reparto de los puestos” de magistrados es “una vulneración del mandato constitucional tan grave como el anterior”.

Continuó afirmando que: “la renovación en plazo es un deber constitucional de inexcusable cumplimiento” y señaló que “si los procedimientos previstos por las Cámaras no consiguen que se cumpla la Constitución habrá que modificarlos”. Denunció además las negociaciones y cabildeos llevadas a cabo al margen del Parlamento y reclamó que las elecciones de los magistrados respondan a méritos profesionales y no al reparto de plazas vacantes entre las dos fuerzas políticas mayoritarias.

Dicen las malas lenguas que los representantes socialistas y populares se vieron impelidos por un súbito interés en la decoración del techo de la sala, mientras duró la intervención de la Presidenta saliente.

Y para que no quedara la más mínima duda de que la situación del Constitucional, la elección de sus magistrados, etc., es profundamente anticonstitucional, el Presidente en funciones, Javier Delgado, al levantar la sesión, lo hizo con la siguiente frase: “Queda constituido el Tribunal Constitucional dejando constancia de la anomalía de su situación”. Lo que supone una realidad profundamente preocupante.

Tirios, troyanos, y un servidor, que es de Barcelona, y que algo de fenicio debo tener, opinamos lo mismo. Lo que dijo María Emilia Casas es una verdad tamaño catedral de Burgos. Pero también, que estas denuncias se hacen en su momento y no tras cesar en el cargo y con el mosqueo de no haber recibido el premio que se le había ofrecido.

Por tanto Dª María Emilia, comprendiendo su indignación, tengo que lamentar que haya sido usted capaz de dirigir durante cuatro años el papelón que vivió el TC. Ese es un daño irreversible que usted ha causado. Que entienda usted, que además esa trapisonda merezca premio, forma parte de una visión del servicio a España que no puedo comprender ni compartir.

Pero como ciudadanos que somos, hay que denunciar que en España la constitucional división de poderes y su independencia, resulta en la realidad una farsa obscena. Las decisiones sobre el Poder Judicial, deben volver de manera urgente, a los miembros que conforman ese poder. No podemos continuar con esta ficción que sólo sirve a los intereses de los partidos políticos mayoritarios, que una vez más ignoran el interés de España y los españoles para atender exclusivamente el cuidado de los suyos.



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