domingo, 30 de enero de 2011

Leer no está de moda


Será cierto aquello que me decía mi padre: “Eres el espíritu de la contradicción”; pero no puedo estar de acuerdo con el titular de un periódico, que afirmaba que en Canarias ya no estaba de moda leer. Lo cierto y verdadero es que lo de leer, no ha estado jamás de moda, ni en Canarias ni en el resto de España. Primero porque la lectura no es un hábito que responda directamente a modas y segundo, porque para que engañarnos, jamás hemos sido grandes lectores en este país de nuestros pecados.

Me confieso lector, he leído a lo largo de mis sesenta y cinco años y lo he hecho  voraz e indiscriminadamente. He leído bueno y menos bueno, he leído por diversión, alguna vez por interés intelectual y también por deseos de formación. Me aficioné a la lectura desde la más tierna infancia y he tenido la inmensa suerte de continuar en este empeño. Un ejercicio mágico el de la lectura, que nos ayuda en muchísimos aspectos de nuestra vida. Crea adicción pero es una de las pocas, por no decir la única adicción a la que sólo conozco aspectos positivos.

Me han dicho muchas veces que en mi tiempo lo de ser lector era más sencillo, pero que hoy con la televisión, internet, las redes sociales la gente consume su tiempo libre en asuntos que le son más sencillos y atrayentes que la lectura. Tengo que decir que en mi infancia yo era lector, casi un estajanovista de la lectura, pero era un caso raro, mis amigos y compañeros no leían o lo hacían mínimamente.

Los que no leen, no saben lo que se pierden. La lectura nos permite, a través de un ejercicio activo de nuestra imaginación, conocer mundos, personas y situaciones muy alejados de nuestra realidad. El libro no es un producto hecho y cerrado, el escritor nos cuenta una historia, pero sin la cooperación necesaria del lector, el libro es un objeto inerte. La participación del lector permite a esa colección de páginas convertirse en una historia maravillosa.

La experiencia lectora es personal e intransferible, y eso nos permite un ejercicio fantástico, la relectura. Cuando releemos un libro, como ya no somos la misma persona que lo leyó, la experiencia es distinta y generalmente complementaria. La relectura nos permite saborear, aspectos y matices que en la primera ocasión se nos escaparon o permanecieron ignorados.

¿Cómo nace un lector?, el ejemplo es fundamental, en las casas dónde existen bibliotecas decentes y sus habitantes leen de manera habitual, los niños que allí viven, acostumbran a leer. No olvidemos que los niños aprenden de manera instintiva mediante la imitación; pero eso no es suficiente.

Paradójicamente la lectura es un hábito que no entra por los ojos, sino por los oídos. Cuando yo contaba con siete u ocho años, veraneaba con mi familia en una maravillosa Calella de Palafrugell, una Calella en la que sólo había un turista, un alemán que venía todos los años a pasar un mes en la pensión El Garbí, un fenómeno extraño, observado con curiosidad y desconfianza por los naturales del país.

Ya entenderán que allí, además de ir a la playa poco había que hacer. Por la tarde, después de la siesta, paseábamos con mis padres por la costa, entre alcornoques y pinos y cuando nos deteníamos, mi madre nos leía párrafos del libro que llevara. Así conocí por ejemplo al Martín Fierro, y otras muchas lecturas que llamaron mi atención y me gustaron. De escuchar a leer sólo hay un paso, el que te convierte en lector.

Por tanto si estiman este ejercicio en lo que vale y entienden que es muy importante que los jóvenes lean, procuren que éstos se den cuenta que los libros guardan un tesoro muy apetecible en sus páginas. Lean a los niños y no cuentos infantiles que están bien para edades muy tiernas; a partir de los siete u ocho años, léanles historias que llamen su atención.

Además peleen para que la lectura se enseñe en las escuelas como Dios manda, los niños de hoy en día aprenden a leer tarde y mal. Da grima oír como lee un niño de diez años. Si no leen con fluidez es prácticamente imposible que lean por afición.

De todas maneras no esperen mucho de la educación pública en ese sentido, complementen ese aprendizaje en casa. No olviden que en España los lectores siempre han resultado sospechosos a los ojos del poder, por algo será.

Hagan lo imposible para ¿que la lectura esté de moda?, no. Ya he dicho la lectura es un hábito no sujeto a modas, procuren simplemente que España se convierta en un país de lectores, nos iría bastante mejor, seguro.

2 comentarios:

  1. Bueno Miguel, muy bueno.
    Al leerte a ti rara es la vez que no tropiezo con una palabra que me manda al diccionario, eso está muy bien!

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  2. Me has dejado patinando. ¿Tan raro escribo? no tenía idea. Gracias por leerme.
    Miguel

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