miércoles, 12 de enero de 2011

No hay más CERA. CC está que arde

Ayer en el Senado de la Nación, los votos del PSOE y el PP, acabaron con un intento de veto solicitado por CC. En definitiva, se aprobaba la reforma de la Ley Electoral que dispone que los inscritos en el CERA -Censo Electoral de Residentes Ausentes- ya no podrán votar en los comicios municipales y cabildicios, sin estar inscritos en el censo electoral común tal y como hasta ahora se les permitía.

De hecho, fuentes nacionalistas afirman, que esta decisión privará a más de 86.000 emigrantes canarios de su derecho a participar en las elecciones municipales y en las que eligen los cabildos de las distintas islas. Consideran la decisión de socialistas y conservadores como un atropello y amenazan con acudir al Constitucional si la reforma de la Ley Electoral sale ,tal y como está previsto, con esta modificación.

A mí lo del CERA me ha parecido desde siempre un anacronismo y un ingenioso sistema que alguien inventó, para burlar la ley electoral. Todos sabemos que para votar hay que estar censado en el municipio en el que se pretende votar y claro, estamos hablando de emigrantes, algunos de los cuales salieron de Canarias allá por los años cincuenta del pasado siglo; pero es que además de los que salieron y están empadronados en Venezuela, Argentina o Cuba, en el CERA se recogen a sus hijos, algunos de los cuales, ni siquiera han pisado estas islas y aún encontraríamos algún nieto de aquellos hombres y mujeres que empujados por la necesidad se vieron obligados a abandonar su tierra en busca de la supervivencia.

Pues bien hecha la ley, hecha la trampa, la gente no podía votar por no estar en el censo electoral, se crea un censo nuevo de “”residentes ausentes” un oxímoron como un castillo y asunto solucionado. En ese censo se apuntan a esos ciudadanos, sus hijos y sus nietos y aquí paz y más allá gloria celestial, que en esto de la recogida de votos, algunos opinan, más vale no ser muy escrupuloso.

Todos sabemos que cuando un residente convenientemente empadronado en su municipio, si se encuentra ausente el día de la votación, puede votar a través del voto por correo. Pero claro hablar de “residentes ausentes”, que residen en Venezuela y están ausentes desde hace ni se sabe la cantidad de años o ni siquiera han nacido aquí y concederles el derecho a voto en las municipales, a mí me parece un enjuague de primera categoría, que afortunadamente ha finalizado.

A todos los que les haya interesado saber cómo se administraban estos votos, conocen del problema. Se sabe, que el proceso de recolección de los votos, era más que dudoso y que llegaban aquí por correo, sin pasar por un proceso mínimo que garantizara su limpieza. De eso saben todos los partidos, CC en cabeza. Esas giras por las casas regionales en Venezuela o Cuba ¡que recuerdos! O los del PP que mandaron para allá a Juan Santana Reyes, el único caso que conozco de un individuo que ostentaba cargos simultáneamente en el PPC y en el PP venezolano, para que administrara el ganado electoral y de los del PSC supongo que se podría decir algo parecido, pero no vale la pena continuar.

En estas islas se han conseguido alcaldías gracias al apoyo de ese tipo de voto, así que no tratamos de un asunto menor o una cuestión folclórica. Se habla de vulneración de derechos fundamentales y se explica la situación como si esta reforma produjera un sismo emocional y jurídico entre la emigración canaria.

Por otra parte quizás los defensores del CERA, es decir los chicos de Paulino Rivero ¿o habría qué decir de Claudina Morales? podrían explicarnos un hecho. El CERA cuenta con 86.430 residentes canarios. En las pasadas elecciones sólo 66.984 de los inscritos en ese censo se preocuparon por tener derecho al voto, lo que indica a las claras, que tampoco es que tengan muchísimo interés los tantas veces nombrados “residentes ausentes” en las votaciones y votaron, lo hicieran como lo hicieran, en esas elecciones 21.283. Sólo, utilizaron el derecho que les concede el estar inscrito en el CERA un 31,7% de los residentes de marras.

Así que tampoco va a ser una cuestión demasiado traumática para estos canarios ausentes, tal y como predica en el desierto el Gobierno de Canarias que entiende que la reforma supone una vulneración inadmisible de derechos y, como ya he dicho, amenazan con acudir al Constitucional en demanda de amparo.

Pero verdes las han segado, porque en España, se acabó lo de votar en un municipio en el que no se está empadronado, que dicho así parece una obviedad, pero que a CC le resulta insoportable.

Va siendo tiempo en que nos dejemos de chorraditas y nos ocupemos más de los asuntos importantes. El que quiera votar, que se empadrone en el municipio de turno y el que no, que vote en Caracas, que si vota a favor de Chávez no le van a pedir ni la tarjeta de identidad.

Así que lamentándolo mucho, se acabó lo que se daba. Ya no hay más CERA, se acabaron las excursiones a la caza y pesca de votos de emigrantes. Hemos ganado en ética pública. Lo que estaba sucediendo era uno de los tantos escándalos que se producen a diario en este país, ante la indiferencia de sus ciudadanos.

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