lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Y ahora qué?

Ayer fiesta, hoy trabajo. España espera.


Bueno se acabó la incertidumbre, por mucho que les pese a algunos, España decidió ayer vestirse de azul. Los votantes españoles decidieron entregarle la mayoría absoluta a Mariano Rajoy para que se encargue de sacarnos de este lío en el que nos han metido, los “mercados”, Europa, el euro y sobre todo, para que nos vamos a engañar, los socialistas.

186 diputados del PP tomarán posesión de su escaño, mientras el PSOE sólo conseguía 110, un revolcón de un carácter tan contundente, que esta vez pocas explicaciones y/o “lecturas” tienen los resultados electorales socialistas. El pueblo español los ha castigado por su deleznable actuación en estos últimos tres años, en los que,  ante un problema muy difícil como es el de la crisis, no fueron capaces de manejarse y nos han llevado, de error en error, de “ocurrencia” en “ocurrencia”, “de los brotes verdes” a “lo peor ha pasado ya” hasta una situación desesperada.

Quizás la lectura más positiva sea, que pese a la situación, los ciudadanos acudieron a votar sin que la tentación de la abstención generalizada, cristalizara. Cierto es que hubo menos votantes que en las anteriores elecciones generales, pero no en una cantidad lo bastante importante, como para que esa disminución en la participación, pudiera definirse como una tendencia, como una respuesta concreta y sobre todo contundente del electorado.


Los ciudadanos participaron y de esa participación y sus resultados, cabe llevar a cabo un análisis positivo a mi entender. Los ciudadanos le han dado un “toque”, un aviso, muy importante al bipartidismo que supuestamente se había instalado en el sistema electoral español. Amaiur – un caso especial, pero ahí está, gracias a Zapatero– los resultados de UPyD, el éxito de IU, que ha recuperado muchísimo voto que vivía en la hucha electoral socialista, todo ello advierte que existen opciones atractivas para una parte importante del electorado y que, cuando hay ofertas interesantes, el ciudadano escoge y no se limita a votar al PSOE o el PP.

¿Y ahora qué?, me preguntaba en el título, pues al PP creo que no le queda tiempo ni para tomarse un café, el protocolo del relevo nos  perjudica a todos notablemente; retrasa la llegada al gobierno de Mariano Rajoy y los suyos y si algo nos falta es tiempo. Esperemos que la gracia del iluminado Zapatero de retrasar las elecciones hasta ayer, en vez de haberlas llevado a cabo en septiembre, no nos conduzca a una situación irremediable que paguemos todos los españoles.

A Rajoy y a su gobierno le espera un trabajo muy duro y para el que sería deseable que contara con la colaboración de todos; no será así. La izquierda de este país que ha asistido sin mover un músculo al brutal empobrecimiento de sus ciudadanos, que nada ha hecho ante los más de 5.000.000 de parados, que permaneció impasible mientras cientos de miles de micro empresarios, tuvieron que cerrar sus negocios, ha decidido que ha llegado el momento de iniciar la movilización.

Nada importará que los responsables del desaguisado ya no estén en el poder y por tanto las movilizaciones lleguen tarde y se hagan en contra de los nuevos responsables que nada tienen que ver con lo que pasó, para justificar eso, está  el cuento de los recortes. Va a haber recortes, porque nos lo impone Europa, y esta imposición nace de la mala administración socialista. No hay dinero en caja, la economía no funciona,  la recaudación de impuestos baja porque no hay consumo  y los ricos en España, en la España socialista, no han pagado impuestos jamás.

Por lo tanto hay que recortar y recortará Rajoy, pero lo hubiera hecho igual Rubalcaba, de haber sido el elegido. Toda la mandanga que nos ha intentado vender de la subida de los impuestos a los ricos, de haberla producido, hubiera tenido efecto tras casi dos años de legislatura, Europa no puede esperar, le hubieran obligado a recortar desde el primer minuto. Así que los recortes serán y serán muy duros, ¿el motivo? la administración de Zapatero nos ha dejado sin un euro, sin capacidad de generar riqueza y mucho menos empleo y con el agravante de que debemos… hasta callar.

Tenemos que estar preparados para los discursos incendiarios, las movilizaciones sindicales, que de golpe habrán descubierto que el papel de los sindicalistas está en la calle y no en los hoteles de cinco estrellas o los restaurantes de lujo. Que todo eso no ayude nada al país, les va a dar igual, no han ganado y ahora toca montar un espectáculo a la griega por ver de debilitar al gobierno popular.

Así que los del PP han ganado, pero les esperan tiempos muy duros ¿y a los socialistas?, pues ahí es nada lo que les queda, una derrota terrible, con un candidato que se niega a dimitir y Zapatero, que ha recuperado el bastón de mando en el PSOE y, supongo yo, tiene la tentación de cobrarse un par de deudas, Rubalcaba ha demostrado que el electorado no le quiere, no es un buen candidato para la Secretaría General del PSOE, pero resulta que si a Alfredo le dieron ayer una paliza electoral, que decir de su repuesto, la “niña de oro” socialista, la celebérrima Carme Chacón, porque si las cosas le fueron mal a Rubalcaba, a la Chacón le dieron un repaso monumental en Cataluña, donde ella iba de reina y señora. Por tanto si el fracaso electoral cierra el camino a Rubalcaba, otro tanto le sucede a Carme Chacón.

Así que el PSOE tiene serios problemas para su renovación; los socialistas  saben que necesitan renovarse o se arriesgan a sufrir  una pérdida de influencia muy importante en el ámbito de la izquierda española. Claro está que IU sólo tiene 11 escaños, pero por ahí se empieza. Si el PSOE no acierta a vender su refundación, ya saben, hemos recibido el mensaje de los ciudadanos, lo aceptamos y vamos a poner remedio… lo llevan claro.

Al PP le espera un camino cuesta arriba, difícil, se lo va a poner más difícil todavía la incomprensión y el sectarismo de la izquierda española que poco favor hace a su causa y al interés general, aunque estoy convencido que los populares marcharán por esa senda. Mientras, el PSOE se asoma a un camino que cuesta abajo le puede llevar hasta lugares y situaciones insospechadas. La derrota dura, muy dura, sangrante casi, la falta de un liderazgo claro, la  natural división ante un Congreso, todo eso los coloca en una situación difícil.

Muy probablemente lo mejor que podrían hacer por España y por ellos mismos fuera colaborar activamente con el gobierno popular. No creo que para eso les llegue ni el patriotismo, ni siquiera la visión de que, en la situación que se encuentran, más les valdría utilizar sus energías en una refundación, real, profunda que los lleve, por el camino de la socialdemocracia europea a volver ser una opción elegible en las próximas elecciones generales.

4 comentarios:

  1. Debemos ser conscientes, de que el cambio es posible... y eso lo queremos todos los españoles, y ya lo han dejado muy claro en las elecciones en el día de ayer.

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  2. Así es, Sr. Rives. Es el momento de que todos los partidos en el congreso arrimen el hombro y trabajen por el bien de la nación. Pero parece que a IU no le debe de gustar eso de arrimar el hombro y eso dice mucho de si. El trabajo debe de hacerse en el congreso y no en la calle movilizando gente y creando disturbios.

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  3. Lo fantástico es que los que mas van a mover el cotarro desde la oposición y la calle son los máximos responsables del desaguisado, si los Españoles no lo ven y les siguen la cuerda, tendremos que pensar que Australia es un lugar confortable para vivir y trabajar. Por otra parte el psoe esta con plomo en las alas y tiene difícil su renovación y cuando la izquierda esta así, siempre sale por peteneras, de esa forma se cubren y escurren el bulto esperando que cuanto peor mejor y a esperar tiempos mejores. Mala cosa es la que tenemos por delante.
    Saluditos.

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  4. Muchos lo teníamos mas o menos claro que esto iba a suceder, ahora es cuando empieza lo difícil, el reto que tiene Mariano no es un camino limpio, el Partido Socialista les a dejado un camino lleno de impedimentos y mucha mierda debajo de las alfombras que están por levantar.

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