lunes, 22 de septiembre de 2014

Díjole la sartén a la alcuza ¡apártate que me manchas!

A Pablo Iglesias le molesta que Pedro Sánchez vaya a la tele

Parece que para ser político es condición necesaria el tener un ego del tamaño de la catedral de Burgos, pero en el caso de los nuevos especímenes que están saliendo a la palestra, ya sean los populistas de Podemos o el guaperas del PSOE  el fenómeno se dispara, me da la impresión que su ego no cabría por su excepcional tamaño ni en la fosa de las Marianas.

Ha sido que a Pedro Sánchez se le ocurriera intervenir telefónicamente en ese programa infecto que se llama Sálvame, en una acción de carácter populista que él critica a Pablo Iglesias, para que el de Podemos, molesto por la gira populista y populachera de Sánchez por distintas televisiones, se apresurara a intervenir telefónicamente “por sorpresa” en la Sexta, en el programa de debate político – es un decir – La Sexta Noche, en la que el presunto periodista que dirige el esperpento se apresuró a tenderle la alfombra roja, que guardan en la Sexta para las grandes ocasiones y le regaló a Pablito Iglesias más de ocho minutos de soliloquio y autobombo en  pleno prime time.

La intervención estaba preparada a conciencia, al menos en su comienzo y fluía con una impostada naturalidad  - si me permiten el oxímoron - muy agradable, luego el presentador tuvo más dificultades, solucionadas por algún cerebrito a través del pinganillo. Sería muy  bueno que algún amigo de Iñaki López le dijera que cada vez que le dicen algo por el pinganillo, Iñaki mira automáticamente a su izquierda, un tic que parece no sabe reprimir y que quita muchísima de la ilusión de frescura e improvisación – inexistente a todas luces – que pretenden vender sus mandantes.

Resulta extremadamente curioso que Pablo Iglesias tenga tiempo para irrumpir, “por sorpresa”, me reitero en las comillas, para anunciar urbi et orbi que piensa volver a las tertulias televisivas, de las que dice le ha tenido apartado el abrumador trabajo que desarrolla en el Parlamento Europeo, trabajo cuyo rendimiento para los españoles ignoramos los ciudadanos y no contento con  el compromiso de su presencia, aproveche la oportunidad para retar a Pedro Sánchez a un cara a cara con él en La Sexta.

Digo que resulta curioso su urgente retorno a la tele por dos motivos, primero, porque si antes no podía acudir a las tertulias  por su trabajo parlamentario, habrá que preguntarse, si es que a partir de la fecha piensa abandonar su labor en el Parlamento europeo y segundo, resulta llamativo que tenga tiempo para las tertulias y el desafío a Sánchez y sin embargo no lo  tenga, para pagar la deuda que tiene con la audiencia y Esperanza Aguirre, a la que debe, hace ya tiempo, un cara a cara al que se comprometió y para el que nunca encuentra momento.

Porque da toda la impresión que le tiene menos miedo a Pedro Sánchez  que a la del PP y por eso dice que está loco por enfrentarse con él y parece que "la Espe” le da como más reparo. Ni que Pablo Iglesias fuera uno de aquellos vigilantes de movilidad del ayuntamiento madrileño, que fueron aterrorizados brutalmente por la lideresa popular y que por lo visto sufren hasta estrés post traumático de resultas de aquel enfrentamiento.

Y ahí estaba Iglesias explicando lo que le daba la gana, con el presentador alisando las pequeñas arrugas que pudiera tener la alfombra roja y claro con las facilidades, la gente pierde la prudencia, se le calienta el pico y largan de más, sobre todo al de Podemos que siempre ha pecado de tener la boca demasiado grande, de tal manera que como digo se vino arriba y afirmó campanudo y grandilocuente:

"Es muy respetable que salga [Pedro Sánchez] en televisión, pero a veces en política es importante que el maquillaje y la cosmética se traduzcan en actos y para eso no basta el marketing, hacen falta los hechos y un poquito de biografía de verdad".

No me digan que no llama la atención, poderosamente dirían algunos partidarios del lugar común, que al hombre que se ha hecho político frente a unas cámaras  de televisión, le parezca mal la utilización de ese medio, si lo hace Pedro Sánchez. Como buen político dijo en primera instancia que le parecía bien lo que había hecho el socialista, pero siguió subrayando lo que le parecía mal. Habló de lo del maquillaje y la cosmética, una elipsis para no decir televisión, para exigir él, que no ha hecho otra cosa que hablar por la tele, que la utilización de la televisión se traduzca en actos. Como reza el título, le dijo la sartén a la alcuza…

Porque lo de que está muy bien hablar, pero mejor está hacer, es algo que llevan soportando, mal para que vamos a engañarnos, los de Podemos en las diferentes tertulias a las que acuden y que en cuanto les dicen que expliquen las cosas concretas que proponen para solucionar los problemas que critican, se apresuran a cambiar de tema o contestan lo que les parece, aunque parece que este detalle no le incomoda lo más mínimo al líder populista de Podemos.

La afirmación de que no basta el marketing, que hacen falta hechos y un poquito de biografía de verdad, es para nota alta. Vuelve la sartén a criticar a la alcuza por estar manchada de aceite, porque cabe preguntarse qué sería Pablo Iglesias sin ese marketing que ahora critica en Pedro Sánchez y sobre todas las cosas, seguro que a todos les interesaría saber, dónde tiene escondido Pablo Iglesias ese poquito de biografía que exige al socialista,  porque si uno es nuevo en esto, al otro le pasa lo mismo.

Eso sí, le enseñó el capote a Pedro Sánchez en un quite por gaoneras, con la intención de llevar embebido en el engaño al del PSOE, hasta el terreno que más le conviene, afirmando que “Nosotros tenemos la mano tendida a todos los que quieran hacer un país decente, pero eso es lo contrario a lo que el PSOE ha hecho en los últimos años" y aunque pueda parecer que con esta frase negaba el pacto con los socialistas, lo cierto es que no es así, ya que había dicho antes  "Mucho tendría que cambiar el Partido Socialista para llegar a pactos con ellos, pero nosotros no somos sectarios. La pelota está en su tejado”, por lo tanto lo único que hizo es utilizar eso tan viejo de aplicar la ducha escocesa al PSOE. Primero explico quién es el bueno - Podemos - para después señalar quiénes el malo, es decir el PSOE, pero le enseña al hermano perdido, el camino para pactar. Viejo procedimiento, como todo lo que exhiben los podemistas.

Se contradijo constantemente, porque si es cierto que el trabajo le impedía acudir a las tertulias, tendremos que suponer que abandonará, aunque sea parcialmente, su labor en el parlamento, por la que le pagamos 21000 euros, para acudir a los programas. Criticó la utilización del márketing, fuente primigenia de Podemos, censuró la utilización de la televisión y lo hizo en una cadena de televisión en la que anunció su próxima presencia en ese medio y no contento con todo ello criticó la falta de hechos del PSOE y el tamaño … de la biografía de Pedro Sánchez, como si la suya fuera más grande.


Y todavía hay gente que dicen que son un soplo de aire fresco y que hay que darles tiempo antes de juzgarlos. Yo que soy más viejo, me quedo con aquello de por sus hechos los conoceréis, hoy he hablado de unos cuanto de ellos, creo que sobra con ello.


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