miércoles, 24 de septiembre de 2014

Podemos no da la medida



Ayer sobre el mediodía – hora canaria – tuve la oportunidad de presenciar una suerte de entrevista que se le hacía desde Cuatro a Pablo Iglesias, que me parece estaba en Bruselas. Ya deben ustedes conocer, al menos por referencias, el estilo almibarado que se gasta Cintora con los de Podemos, estaba claro que la entrevista estaba más que preparada y en lugar de una pieza periodística parecía más un espacio de publicidad, a mayor honra del inefable Pablo Iglesias.

Aunque he de reconocer que tuve una satisfacción inesperada, ver al líder populista explicar cuáles eran los motivos que aconsejan a Podemos no presentarse a las elecciones municipales y que éstos coincidieran plenamente con los que advertí iban a enfrentarse, no tiene precio. A veces la vida te da esas recompensas.

Pero hoy voy a ir un poco más allá, Podemos se enfrenta a problemas que dice no puede solucionar, realmente creo que no quiere hacerlo. Ya saben, la falta de una estructura apta para llevar a cabo una campaña electoral, el problema de los pactos, la dificultad para crear unas listas que tengan ojos y cara, la financiación, la heterogeneidad de su militancia, la inexistencia de un programa plausible…,  en fin no les quiero aburrir, pero esos  problemas, de sentir verdadero interés los líderes populistas por remediarlos, creo que habría procedimientos a su alcance, para intentar conseguir una solución.

¿Y por qué no lo hacen? Muy sencillo, el problema real es que la cúpula populista no quiere presentarse a las elecciones municipales. La administración municipal no da réditos, intentar administrar un ayuntamiento en mitad de la crisis perfecta, sin posibilidad de conseguir financiación por el viejo sistema de las licencias, concesiones, concursos y tasas, resulta un trabajo duro, sacrificado, sin brillo y que los colocaría ante una realidad que no quieren ni pueden afrontar, su incapacidad para resolver los problemas más acuciantes de los ciudadanos.

Por lo tanto los de Podemos, prefieren pasar del tema. La idea que parece les anima, es que gobierne la casta y que se desgaste en el empeño de mejorar la situación de sus municipios, mientras ellos permanecen tranquilos y relajados, dedicados al noble deporte de ejercer la crítica y lanzar acusaciones. Cosa distinta son las elecciones autonómicas, en ellas la posibilidad de administrar jugosos presupuestos, les dará la oportunidad de lucirse, embarcando a los administrados en proyectos demagógicos y populistas que les permitiría preparar el asalto definitivo al poder cuando lleguen las generales.

Tienen una fe infinita en su capacidad para manipular la realidad y me parece que desprecian la capacidad de análisis y crítica de sus votantes. Igual han cometido un error importante, creo que mucha gente pensará que si estos de Podemos no son capaces de presentarse a unas simples elecciones municipales, con las encuestas proclamando su triunfo, despreciando un activo de 1.200.000 votos y aceptan que el éxito les ha pillado a contrapié - digo que muchos pensarán que estos chicos que hablan tan bien, no son tan listos como dicen, ni tienen la varita mágica que proclaman, porque si la tuvieran se presentarían a las elecciones y las ganarían.

Se presentaron a las europeas y consiguieron un éxito fantástico y ahora aquellos que depositaron su fe en esa gente, ven que, con excusas de mal pagador, huyen del compromiso y prefieren seguir haciendo lo único que saben hacer, hablar y criticar. Es ahora, en las municipales, cuando deben demostrar de los que son capaces, pero han optado por escurrir el bulto. Por otra parte van a tener que permitir, que sus militantes apoyen a las distintas plataformas ciudadanas que sí se presentan a las elecciones y no sé yo si han considerado que el votante es un ser huidizo que se sabe cuándo se va, pero que resulta muy difícil saber cuando vuelve, si es que vuelve.

A la ocasión la pintan calva o más vale pájaro en mano que ciento volando, lo que quiero decir es que el momento  se produce cuando se produce y si uno no está preparado para aprovecharlo o le falta confianza en su proyecto, se queda in puribus ante la opinión pública.

Ya para que hablar de la identificación que hacen de sus enemigos en esos borradores en los que recogen su estrategia, si los buenos números de la economía española, perjudican las aspiraciones electorales de Podemos, tendrán que reconocer que no pueden ser tan buenos, cuando para triunfar necesitan de la ruina total de los españoles. Hay que ser muy mezquino para jugar en este país y sus circunstancias, a cuanto peor, mejor.


Francamente estos chicos no dan la medida y lo que es peor, ellos lo saben. Ahora sólo hace falta que sus votantes se enteren de una vez, de qué va el rollito este del populismo circular.


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