sábado, 20 de septiembre de 2014

Podemos. Ser o no ser… de la “casta”

Iglesias con Anguita traga, pero a Cayo Lara no le "ajunta"

En Podemos están encantados porque una encuesta de ABC los sitúa como segunda fuerza política en intención de voto en Madrid, lo que es muy buena noticia para ellos y muy mala para el PSOE. Los circulares siguen mientras tanto preparando su Asamblea Ciudadana, que no sé por qué diablos no la  llaman constituyente, si ese es precisamente su carácter. Me imagino que el nombre se ha escogido cuidadosamente, sacrificando la precisión a lo propagandístico, porque Podemos hoy por hoy, vive de su imagen y de las críticas que dirige a la “casta” y al régimen pero sin que lleguen mucho más allá. Porque bien está criticar lo que se entiende que se hace mal, pero aquel que se postula como remedio, debería aportar algo más que esa crítica acerba y reiterada en sus intervenciones públicas; quizás alguna solución concreta o alguna proposición creíble, no estarían de más.

De todas maneras parece que ya han decidido, no sé yo si animados por el panorama tan favorable que dibujan los estudios demoscópicos,  que se van a presentar a las municipales sin llegar a acuerdos preelectorales. Apuestan, dicen por una “unidad popular y ciudadana”, el concepto suelta un tufo a marqueting electoral que tira para atrás, pero entiendo perfectamente que esa es su batalla, al fin y al cabo, son hijos de la mercadotecnia electoral y la presencia mediática y en eso están.

Manifiestan que no pueden pactar con IU, porque los comunistas de Cayo Lara “representan al régimen del 78”. Afirman en el texto que se propone para su debate en la Asamblea, que IU es una formación “vinculada generacional y culturalmente al régimen de 1978”. Lo del régimen del 78 es como llaman los populistas de Podemos a la democracia parlamentaria que nos dimos todos los españoles a través de nuestra Constitución, que al populista Pablo Iglesias,  le parece un papelito sin importancia tal y como afirmó en un acto en una herriko taberna, en el que habló de “el papelito aquel de 1978”. Particularmente no me escandalizan esas frases pretendidamente ingeniosas, ni las posturas extremas, dirigidas solamente a captar la atención y el voto de su parroquia más radical. Si ellos están convencidos que los de Cayo Lara representan al régimen del 78 y pretenden cargarse la Constitución, me parece lógico que se resistan a pactar con ellos.

Ahora bien,  lo que no me parece tan lógico es que, independientemente de la pertenencia de IU a ese régimen que denostan, nadie podrá discutir que los de Cayo Lara pertenecerán a “los del 78” antes de las elecciones, durante éstas y después de ellas. Por lo tanto se les ve el plumero de lejos a los podemistas, cuando entrando en consideraciones electorales más complejas, abundan en su teoría, explicando que no es aconsejable pactar con IU, a pesar de los puntos coincidentes de sus programas, porque lo de los pactos preelectorales en España, de siempre, ha dado muy malos resultados y naturalmente con las cosas de comer no se juega.

Ahora se entiende todo mucho mejor, a los populistas de Podemos lo que sea IU, en realidad les da igual, entienden que un pacto preelectoral fortalecería la organización que dirige – es un decir, ustedes ya me entienden- Cayo Lara y por tanto le niegan esa posibilidad; pero resulta de una hipocresía lacerante el refugiarse en el deleznable argumento de lo del régimen del 78, para evitar pactar antes de las elecciones, cuando esa lacra que por lo visto mancha la ejecutoria de IU no les va a molestar para nada el día después de los comicios municipales, en ese momento estarán dispuestos a pactar con quién haga falta para tocar poder, que no lo digo yo, lo han dicho ellos.

Así que por mucho que hablen de cosas nuevas, son tan viejos en su manera de pensar y hacer como cualquier político conservador de la Restauración, se dedican a vender humo y son de una transparencia insultante para  aquellos de sus partidarios que tengan la más mínima capacidad de análisis. Nada cambia en IU el día después de las elecciones y si antes no se puede pactar con ellos, después tampoco, no me vale esa explicación hipócrita de mire usted, es que si pactamos con IU perdemos votos, porque habría ciudadanos que no nos votarían, por lo tanto es mucho mejor pactar después, cuando aquellos que no estén de acuerdo con ese pacto nos hayan votado ya y les resulte imposible rectificar.

A eso se llama engañar a los votantes y torcer miserablemente el sentido de su voto. Por eso la izquierda no quiere ni oír hablar de esa reforma en la Ley Orgánica que regula las elecciones a alcalde, que tildan de golpista y antidemocrática. Me parece que nadie como Podemos ha demostrado la necesidad de impedir la capacidad que tienen hoy los partidos, de manipular el sentido del voto conseguido, torciendo, a través de pactos no anunciados, la verdadera voluntad del ciudadano que los votó.

No se puede afirmar, refiriéndose a los pactos preelectorales con IU que “La gente que ve en nosotros un cambio de régimen no entendería esa unión”, para treinta segundos después afirmar tan tranquilos que “Nuestro objetivo es gobernar, por lo que intentaremos negociar a posteriori con otros grupos para sumar fuerzas que nos permitan acceder a ayuntamientos”. Porque el pacto sea antes o después de las elecciones se hace con las mismas organizaciones y las mismas personas.

Lo único cierto que hay en todo esto es la afirmación de que su objetivo es gobernar, objetivo que comparten con los del “régimen del 78” y todas esa baladronadas de que los que quieran pactar con ellos, tendrán que pasar por las horcas caudinas de la firma del programa, desconocido por ahora, de Podemos y que ellos tendrán siempre la última palabra, ya sabemos que son simples enunciados destinados a tranquilizar a sus votantes.

Después de que se conozcan los resultados de las urnas, lo que valdrá es la aritmética y volveremos a escuchar, como siempre, dicho por lo de siempre y esta vez también por los de Podemos, que en esto de la política de lo que se trata es de sumar y se consumará la charranada, porque al final, por poco que les guste escucharlo a los de Pablo Iglesias y compañía, de lo que se tratará será de cuatro años de poltrona, poco trabajo y buen sueldo y se pongan como se pongan, firmen ante notario, ante una sandalia del Pol Pot o la momia de Lenin, el concejal, sea de Podemos o de los partidos del régimen del 78, seguirá siendo dueño de su acta y hará con ella lo que le venga en gana.


Así que de dientes para afuera serán muy nuevos, pero su conducta es tan vieja, como la más vieja de las urnas en las que alguna vez se haya votado en esta España de nuestros amores y de nuestros pecados. Evidentemente si no son "casta" se le parecen mucho. 

1 comentario:

  1. Un magnífico análisis con el que estoy de acuerdo en casi todo...Que POTEMOS se guarde en la manga el as del "día después", lo veo lógico también...Que España no es Venezuela por mucho que se le parezca, también...Y que POTEMOS hace bien en no comintarse arrimándose a quien hiede, pues lo veo de lo mas lógico...Que van a morir de éxito...¡Muy probable..!

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