miércoles, 10 de septiembre de 2014

Monedero quiere Madrid

Quiere ser el alcalde de Madrid, al precio que haga falta
Hablábamos ayer de Pablo Iglesias y su gira por Israel, que salvo para los que sean muy forofos de Podemos, no es otra cosa que una acto de propaganda personal que pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos. No creo que nadie pueda sostener que el viaje pretenda buscar solución a los problemas de los ciudadanos españoles, a los que representa el europarlamentario Iglesias, ni tampoco para los europeos en general y no creo que haya aportado siquiera una idea positiva que contribuya aunque sea mínimamente a la solución del problema que sufre aquella zona.

Pero ya sabemos cómo son los políticos y eso es Iglesias, un político que a cada día que pasa se parece más a esos de la “casta” a los que pretende eliminar de la vida pública española y que tal y como se está desarrollando la historia circular, al final todo el rollete zurdo, la utopía progresista y el empoderamiento popular, no va a ser otra cosa que el viejo quítate tú, para ponerme yo y pare usted de contar.

Puedo entender su difícil situación personal, es un triunfador pero el parlamento europeo es un lugar muy peligroso para aquellos que tienen aspiraciones en la vida política. En ese parlamento se han enterrado muchas esperanzas de proyección política de aquellos que atraídos por el momio que supone ser europarlamentario, cayeron en la tentación de serlo, para desaparecer del escenario político de sus países para siempre jamás y quedar en el mejor de los casos relegados a ejercer sine die en ese parlamento.

Es por eso que Iglesias está en lo que está, buscando algún asunto que le dé la notoriedad que necesita como el aire que respira. Vive un momento difícil, intenta crear para Podemos una estructura que le permita hacer frente a las elecciones municipales en igualdad  de condiciones que el resto de los partidos. Ese es un trabajo importante, difícil y que no despierta el entusiasmo de sus seguidores, es más, le crea problemas con su militancia o lo que sea que tenga Podemos, porque la relativa proximidad de las elecciones municipales ha creado en su organización una efervescencia interna que se está complicando y existe una clarísima inquietud en las bases que ya han expresado sus descontento ante la posibilidad de que los chollos electorales tengan el nombre y los apellidos de los amigos de Iglesias.

Por eso se hace muy difícil comprender la tontería descomunal que ha protagonizado Juan Carlos Monedero, el que parecía hasta la fecha el cerebro del dúo, que ha decidido auto proclamarse candidato a la alcaldía de Madrid ¿en representación de Podemos?, pues no sé qué decirles porque todavía no se sabe si los circulares se presentarán a las elecciones como tales o bajo una “marca blanca”, que me perdonen los podemistas, pero si pongo roja se van a mosquear igual, así que lo dejaremos como está.

El esperpento montado por Juan Carlos Monedero, profesor universitario al que se le atribuía ser el cerebro de la organización, extraña porque lo de la auto proclamación  tiene su importancia en un partido en el que se presume de manera constante que todo se aprueba desde las bases, pero es que además sorprende, porque no puede saber Juan Carlos Monedero qué es lo que va a decidir esa Asamblea que se celebrará el mes que viene  y en la que deben resolverse entre otras muchas cuestiones, cual va a ser el procedimiento para elegir a los candidatos, pero a mayor abundamiento, es que tampoco sabe - a no ser que convengamos que el pucherazo en la Asamblea de Podemos va a ser descomunal y él sepa ya lo que va a suceder - si se van a producir agrupamientos con otros movimientos y partidos y resulta sorprendente a la vez que curioso que Juan Carlos Monedero se haya proclamado candidato a la alcaldía de Madrid, aunque no sepa exactamente en representación de quien lo hace.

Los de los círculos de Podemos estaban ya moscas hace tiempo con las cuestiones que proponen unas elecciones, para ser claros mingitaban y no echaban gota. Desde “Ganemos Madrid”, una de esas marcas blancas bajo las que se pueden presentar los candidatos de Podemos, una plataforma electoral en la que conviven gente de la base de los circulares, pero también diversos movimientos sociales de la capital y algunos partidos de la izquierda radical madrileña, advertían ya hace días que no estaban de acuerdo con que el candidato a la alcaldía fuera impuesto sin la participación de las bases.

Para que les cuento como están ahora tras el momento en que Juan Carlos Monedero, decidió pasarse por el mismísimo arco de la ambición personal, lo de la horizontalidad, el empoderamiento popular y toda la mandanga que venden, porque como diría un amante de los lugares comunes, con las cosas de comer no se juega y Monedero quiere un puesto que no dé demasiado trabajo y que además esté bien pagado. 

Esta dispuesto a ser el candidato al precio que haga falta, de hecho se puso como una pantera hidrófoba, según cuentan testigos presenciales, con los promotores de "Ganemos Madrid" en una reunión informal mantenida el pasado miércoles, en la que expresó su mosqueo con ellos  porque les dijo que “no estábamos siguiendo los ritmos y los tiempos marcados desde arriba. Por encima de todo quiere ser el candidato, con o sin consenso, incluso proponiendo que no se vote el cabeza de lista”.

Creo que queda muy claro que a la cúpula de Podemos, lo que quieran las bases les importa más bien poco, por no decir nada, lo de "los tiempos marcados desde arriba” expresa con claridad meridiana que, como en todos los partidos, lo que se hace es lo que mandan los de “arriba” que sólo  cuentan con las bases para que les hagan el trabajo, para ser al final ellos, los que se alcen con el santo y la limosna.

Pero por si los promotores de Ganemos Madrid, tenían alguna duda, Monedero les explicó hilo por pabilo que o tragaban con sus imposiciones o rompía la unidad del voto ciudadano y se presentaba en Madrid bajo la marca Podemos y no con la integradora Ganemos, como se supone se hará en la mayoría de ciudades. Los de Ganemos están que los ahorcan con un hilo y no entienden nada de lo que sucede, de hecho manifiestan que el mensaje amenazador de Monedero contradice frontalmente al expresado por Íñigo Errejón, así que no saben a qué carta quedarse.

No es la prensa vendida al capital, al Vaticano y al sionismo internacional la que habla, es "Ganemos Madrid" la que advierte que lo de la primarias es un cuento para niños, un bulo falsamente democrático que denuncian, porque no aceptan que “se siga manteniendo el fetiche de listas abiertas como símbolo de neutralidad, como si la popularidad o el acceso a los medios no jugara un papel importante y desigual”.

Creo que las cosas están muy claras, no para las bases de Podemos que no saben bien que sucede  y aguantan el tirón con el lógico mosqueo; ni para sus coaligados que están probando lo amargo que resulta  aprovechar el tirón mediático de los líderes podemistas, pero sí están más que claras, cristalinas, para los que desde el principio aseguramos que todas las cosas esas que vendían en Podemos de la horizontalidad, el empoderamiento popular, la democracia directa y el procedimiento asambleario no eran más que cuentos de hadas para engañar a incautos.

Ahí está la verdad, se aproximan las municipales y de lo dicho no hay nada de nada, centralización del poder del partido en las manos de Iglesias y allegados, reparto anticipado de poltronas y amenazas a quiénes se atrevan a rechistar.

No sé si hubo alguna vez las 11.000 vírgenes asunto que interesaba mucho a Jardiel Poncela, pero si estoy seguro de que no conozco a ningún populista de izquierdas que sea democrático. Me acojo a la auctoritas de quien dijo aquello de “Por sus hechos lo conoceréis”.

¿Qué dice Iglesias?, guarda un prudente silencio porque el bollo es de los de órdago a la grande. Cuando haya digerido su aventura israelita, veremos que dice. Mientras, Juan Carlos Monedero disfruta de su recién estrenada auto proclamación.


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