viernes, 12 de septiembre de 2014

Don Felipe VI ya borbonea

Son amigos ¡quién lo iba a decir!

Le ha faltado tiempo al actual rey de España para actuar de una manera que es muy propia de su familia, eso al menos dicen los que saben de estas cosas. Está claro que de Borbón, borbonear, pero habrá que explicar que significa exactamente ese término. Se dice, se cuenta, que el término nace en la época de Fernando VII llamado por unos el Deseado y por otros el Rey Felón. Dos apodos difíciles de que coexistieran en la misma persona, pero Fernando hizo lo imposible para ganarse al menos uno de ellos.

Lo del Deseado se lo ganó – es un decir – in absentia. Así lo llamaba el pueblo que levantado en armas contra Napoleón, el dueño del mundo en aquellos momentos, combatían por conservar la corona de España para su rey, que andaba prisionero o lo que fuera en manos del corso, eso sí tras llevar a cabo la más abyecta de las traiciones a España, a la Corona, y al pueblo español, que mientras el intentaba ganarse el favor de Bonaparte, combatía a sangre y fuego a las tropas napoleónicas y mataba y moría por su rey.

Lo del Rey Felón hay que reconocer que se lo ganó a pulso y no como lo del Deseado que ya digo que se lo concedió gratis et amore el pueblo que hacía una guerra, mientras él no hizo otra cosa que vivir muy bien durante su exilio. Para ganarse lo de felón tuvo que emplearse a fondo, poner todo su empeño y engañar una y otra vez a su pueblo. 

Veamos qué es lo que sucedió. Era el 10 de marzo de 1820 cuando  Fernando VII, apretado por las circunstancias, publicaba un documento que llevaba por título “ Manifiesto del Rey a la Nación Española” en el que afirmaba su apoyo a la Constitución de Cádiz de 1812, que por cierto ya se había cargado en 1814. Para que no haya dudas ni malos entendidos recojo lo que dijo, que no fue otra cosa que: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”, para al cabo de tres años, vuelta la burra al trigo, que no se le puede negar la afición que tenía por faltar a su palabra, dar un golpe de estado con el que acabó con el proceso de modernización política de España, que suponía la Constitución de 1812.

Por estas cosas y algunas más, se ganó el apelativo de felón y comenzó a utilizarse en España el término borbonear para definir a aquel que no cumple su palabra o dice una cosa por otra, no es de fiar o tiene una conciencia muy laxa. Aunque al principio costó que se empleara, porque como los españoles somos así de raros desde hace muchísimo tiempo, el pueblo español de la mano de los absolutistas ya había salido a la calle cuando el deseado Fernando VII volvió de su dorado destierro y fue capaz de gritar aquel disparate de “vivan las caenas” para demostrar su apoyo a las intenciones liberticidas del rey, que cristalizaron en mayo de 1814 en el decreto por el que se abolía la Constitución.

Luego ya se sabe que la convivencia mata a veces el amor y fue creciendo el número de ciudadanos que  preferían utilizar el término de Rey Felón , antes que el de Deseado y lo de borbonear quedó fijado en el lenguaje.  Pero el tiempo lima muchas aristas y al paso de los años lo de borbonear quedó para definir las costumbre de los Borbones, reyes a los que les gusta el trato con el pueblo, gente de humor llano, aficionados a las chanzas y las salidas de tono que han caracterizado a la mayoría de ellos.

Aclarado el término, tengo que decir con todo el dolor de mi corazón que D. Felipe VI ha comenzado a borbonear en estos días y lo ha hecho para favorecer al PSOE un partido declaradamente republicano, cuestión que llamaría la atención en cualquier país normal, que no es nuestro caso y aquí, si el pueblo es capaz de gritar entusiasmado que “vivan las caenas”, los Borbones que son muy españoles, en sus virtudes, vicios y defectillos, también pueden ser “reyes muy republicanos”, como fue definido el augusto padre del actual monarca.

Los hechos de nuestra reciente historia dejan muy a las claras que nuestros reyes andan de historia más bien justitos. Desde el advenimiento de la democracia, nuestros reyes parece que estén convencidos que el peligro sólo  les pueda venir por la izquierda y a ella se dedican al objeto de tenerla tranquila, mientras ignoran a la derecha, que entienden que debe comer de su mano porque así lo determina una ley tan inmutable, como inexistente. Alguien debería explicarles cómo la permisiva actitud de la derecha de entonces, permitieron serie de sucesos que terminaron con el advenimiento de la II República.

Bueno, veamos qué es lo que ha hecho D. Felipe VI, que ya va siendo hora. Hace ya unos días, el 29 de julio pasado, el nuevo secretario general del PSOE era recibido por SM. Tras la reunión, desde Ferraz se encargaron de filtrar una especie de resumen de la entrevista: “Respeto absoluto al actual sistema de monarquía constitucional y parlamentaria” decían a bocajarro, lo que resultaba chocante porque Pedro Sánchez se pasó toda la campaña de la elección a secretario general, proclamando su amor por lo republicano. Un giro copernicano que diría alguno, extraño, pero de menos nos hizo el Señor; aunque ahí no acaba la cosa porque desde Ferraz se subrayó que “Lo que queremos son cambios ejecutivos, por ejemplo en la forma de gobernar pero no cambiar el modelo de la jefatura del Estado”, una declaración que dejaría muy satisfecho al nuevo rey; y ya con la boca calentita, desde el equipo de Pedro Sánchez se afirmó que para garantizar esos cambios en la forma de gobernar, se necesitaba precisamente “una jefatura de estado que arbitre de forma imparcial, y que esa jefatura no pertenezca a ningún partido político. Eso sólo lo garantiza la monarquía”, un argumento monárquico por definición y que siendo cierto, extraña muchísimo en boca de gente de la cúpula del partido socialista.

Bueno ya digo que me extrañaron las filtraciones tan amables y monárquicas del PSOE, me resultaba sorprendente que Pedro Sánchez, que no abrió la boca, sin embargo dejara que su equipo se pasara con armas y bagajes al grupo de gente a los que la Corona les parece la mejor institución para garantizar el equilibrio político en España, sobre todo tras el hartazgo de puños cerrados y afirmaciones pro republicanas del entonces aspirante. Comencé a pensar que el nuevo rey debía ser un auténtico encantador de serpientes, seguramente con un máster en ofidios zurdos, los borbones siempre han sido muy simpáticos, se crecen en las distancias cortas y tienen un extraordinario poder de seducción, pensé.

No hubo encantamiento, ni seducción, ahora sé que es lo que pasó, resulta que asistimos a eso tan viejo de tú me rascas la espalda y yo lo hago contigo, sin enterarnos de la misa la media. Ayer saltaba la noticia a los medios, “Susana Díaz desembarca en Marruecos de mano de la Casa Real española y pese al PP” titulaba un digital, que decía en el cuerpo de la noticia que “Susana Díaz, aterriza en Tánger con una agenda política de primer nivel, que ha cerrado con ayuda directa de la Casa Real española, según confirman fuentes del Gobierno andaluz”.

Hay que significar que Susana Díaz  fue recibida en dos ocasiones por el entonces rey D. Juan Carlos I, así que en Zarzuela está, vaya uno a saber por qué, muy bien vista. Todos sabemos la relación existente entre la mano de Susana y el triunfo de Pedro Sánchez en la campaña llevada a cabo para decidir el nuevo secretario general del PSOE, así que está muy claro a qué se debían las filtraciones del nuevo equipo de Ferraz, sobre la monarquía y cómo se ha pagado eso.

Por eso digo que Felipe VI borbonea y hace mal. Se ha buscado la vida, le ha hecho un favor a Susana Díaz, que estará encantada de hacer ese viaje y ahorrarse una sesión en el Parlamento Andaluz, una visita que será positiva para ella a nivel político y personal, de eso seguro que se han encargado nuestro rey y el de Marruecos.


Borboneo puro y duro y acaba de comenzar. Mal asunto, alguien le debería explicar que en asuntos de política, quién decide es el gobierno, aunque sea de derechas. Lo dice la misma Constitución que le permite reinar.

1 comentario:

  1. Felipe VI no es mas que un fulano preso de unos politicos, no es siquiera un Rey al que se obliga a cumplir un papel, simplemente es la coartada necesaria para la politica actual.
    El Rey no Borbonea, aun no ha dejado a nadie con el culo al aire, si exceptuamos a Jose Antonio Alcina, Coronel de Infanteria de Marina que durante muchos años fue su preceptor, aguanto sus estupideces de chiquillo, intento modelar su caracter y por fin recibio la consabida patada con que los Borbones suelen pagar a quienes se esmeran a su servicio.
    Felipe es en este momento un embrion, su desarrollo nos va a dejar con la boca abierta... de susto.
    Por lo demas es, como ya he dicho, la coartada necesaria para el devenir de esa banda de sinverguenzas a los que en España llamamos politicos democraticos.
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es

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