viernes, 25 de noviembre de 2016

Anteayer el odio, ayer la hipocresía, hoy volvemos al PSOE

A estos cuatro la unidad de España les importa un bledo
Francamente no me quedan ganas de comentar las reacciones al fallecimiento de Rita Barberá, cualquier persona normal que lea los periódicos, vea la tele y cuya opinión no esté infectada de algún sectarismo partidista, sabe perfectamente lo que sucedió. Clama al cielo la impúdica exhibición de hipocresía llevada a cabo por  los supuestos amigos, enemigos y medios de comunicación, a cuenta de lo sucedido y creo que lo mejor, lo más sano, es pasar página, aunque desgraciadamente no creo que hayamos aprendido demasiado de la terrible experiencia.

Así que no creo que sea necesario comentar nada más. El que ha querido saber, sabe, el que ha querido entender ha entendido y con eso es con lo que hay que conformarse; al resto, a aquellos más ocupados en salvar su cara que en sentir el fallecimiento, a los que siguen empeñados en el insulto y la befa, si les soy sincero, que los vayan peinando y allá ellos con su desgracia y su conciencia, suponiendo que la tengan.

Así que me toca volver a hablar de un asunto que me preocupa muchísimo y que debería preocuparnos a todos los españoles, me refiero a la situación actual del PSOE que si hace un mes estaba mal, me parece que hoy está mucho peor y no parece que lo que vaya a venir resulte más favorable. Si alguno se pregunta cuál es la causa de mi preocupación, la explicaré, porque afortunadamente para mis lectores, la explicación es muy corta. Estoy preocupado por la deriva del partido socialista, porque la estabilidad política de España, necesita un partido socialdemócrata con un proyecto nacional y ese papel que hasta hace unos años lo representaba el PSOE, ya no hay quien pueda representarlo.

Desde que Zapatero empezó con la radicalización del PSOE y sus coqueteos con los nacionalismos y la manipulación semántica utilizada para hablar de la unidad de España, desde aquellos viejos tiempos de lo de “El concepto de nación es discutible y discutido” o lo de “Aprobaré aquello que salga del Parlamento catalán”, pasando por el federalismo socialista de Maragall, ya saben el asimétrico, el modelo que garantizaría constitucionalmente que unos ciudadanos españoles tendrían más derechos que otros, en función del lugar en el que vivieran, las cosas han ido de mal en peor.

Huérfanos en Ferraz de un proyecto nacional que apoyado en un programa socialdemócrata ofreciera un mensaje aceptable para todos los españoles, el PSOE ha abandonado el lugar que ocupaba en el arco parlamentario, el centro izquierda e intenta por todos los medios ocupar los espacios en los que están ya situados de forma natural Podemos  o los nacionalistas. Parece que no haya nadie en el PSOE capaz de explicarles a los genios de la Gestora y antes de ellos a los sanchistas que hay una cuestión que imposibilita ese deseo.

Se trata de la impenetrabilidad, la propiedad de los cuerpos que impide que uno de ellos ocupe el lugar de otro en el espacio. Creo que tras leer la definición hasta para César Luena u Óscar López debiera resultar sencillo, concluir que ningún cuerpo puede ocupar al mismo tiempo el lugar que ocupa otro.

El PSOE en ese intento por ocupar unos lugares en los que ya están instalados otros cuerpos políticos, se ve obligado, para intentarlo con alguna posibilidad de éxito, a ser más izquierdista que los de Podemos, más nacionalista que los nacionalistas y lo que es aún peor, más nacionalista que los independentistas. Y en ese trabajo imposible están, aplaudiendo el pacto del PSE, porque no se atreven a desautorizarlo y creo que conviene recordar que en ese acuerdo tan “dentro de la legalidad” se aprueba la realización de un referéndum para que la ciudadanía vasca apruebe el Estatuto resultante y por tanto o es ilegal o, si se pide permiso al Estado para llevarlo a cabo, ya se sabe que no se va a realizar.

Por mucho que se maquille la realidad, estamos viendo con sorpresa y asco unos y otros alborozados, como se aprueba por la vía del trágala que la Mendía le presentó a la Gestora, aquel “proyecto del cambio” que propugnaba Pedro Sánchez y que le costó la cabeza. Lo que certifica, que la caída del ex secretario general se debió a luchas intestinas por el poder en Ferraz y no a asuntos tan “triviales” como lo del derecho a decidir o la proclamación de España como una nación de naciones, que al fin y a la postre los chicos de Javier Fernández  se han tragado la propuesta de Idoia Mendía, con el cebo,  anzuelo, sedal y plomada incluidos.

Deberían ir pensando en una cuestión que resulta preocupante, en la naturaleza existe algo que se llama horror vacui. La naturaleza abomina de los vacíos, cuando uno se crea la naturaleza lo ocupa automáticamente y eso le pudiera suceder al PSOE,  con ese centro izquierda que ahora queda vacío en su flanco izquierdo. 

Ojo que en esto de la política, parece que no, pero para este tipo de maniobras, hasta el más tonto hace relojes de palo… y le funcionan.

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