jueves, 24 de noviembre de 2016

Rita Barberá: Entre todos la mataron y ella sola se murió


Comprendo que el título puede sonar a frase hecha que se ha utilizado en infinidad de ocasiones, pero me van a permitir que les diga que a mi pobre ingenio no se le ocurre otra, que mejor y más concretamente refleje lo que ha sucedido con el fallecimiento de Rita Barberá. Una mujer que ni siquiera puede disfrutar de esa triste paz de los muertos, porque con su cadáver aún caliente, la izquierda radical sigue llenándola de insultos, celebrando su muerte y burlándose de la triste circunstancia.

Amigos suyos afirman que murió inocente y tengo que decirles que desgraciadamente se equivocan, murió condenada por esa campaña desproporcionada a todas luces, cruel, falaz, interesada, llena de odio y del partidismo más repugnante que la izquierda - PSOE, IU y Podemos a la cabeza - le montaron a través de los medios, que sin el menor empacho colaboraron encantados, porque estas cosas “venden” y en la que participaron con un papel protagónico las redes sociales. 

Campaña que arrastró por el cieno más repugnante el buen nombre de una mujer, una política del PP, que esa es su culpa y no otra, a la que fueron incapaces de ganar en las urnas y eso por lo visto duele muchísimo a esos eunucos políticos que sólo alcanzan el poder a través de pactos, porque en las urnas son incapaces.

Digo que se montó una campaña absolutamente desproporcionada si consideramos cual era el asunto por el que estaba siendo investigada, se intentaba averiguar si los 1000 euros que Rita Barberá había donado a la financiación de la campaña electoral del PP, era una donación o formaba parte de un procedimiento conocido como “pitufeo” que sirve para blanquear dinero. 

Así que el asunto que concitó durante muchísimo tiempo las primeras planas de los periódicos, la mayor parte del tiempo de las tertulias televisivas y el empeño de los equipos subterráneos pagados por el PSOE y Podemos, IU no paga porque debe hasta callarse, que trabajaron a fondo en las redes sociales, era un asunto de una cuantía ridícula si la comparamos con asuntos protagonizados por gentes del PSOE, IU y alguno de Podemos.

A Rita Barberá dicen que la mató un infarto, pero en realidad quienes la mataron fueron todos aquellos que cegados por el odio partidista, la insultaron, arrastraron su buen nombre por el barro, la amenazaron, la persiguieron, exigieron su dimisión y la declararon una suerte de leprosa social a la que había que arrinconar y de ese pecado no están libres casi ninguno, ni siquiera Ciudadanos que le dio del derecho y del revés, ni tampoco el PP, que en cuanto la izquierda montó el escándalo, se les arrugó el ombligo y se apresuraron a darle puerta de aquella manera…

Ha muerto siendo inocente, porque la presunción de inocencia la amparaba como a cualquier ciudadano; pero a efectos prácticos ha muerto condenada, vilipendiada, insultada, deshonrada, menospreciada por muchos que probablemente si se miraran a si mismos con la misma atención que lo hicieron con ella o examinaran a su entorno político con el mismo nivel de exigencia que aplicaron a Rita Barberá,  deberían dimitir in continenti.

Pero ni siquiera, como decía antes, su muerte ha calmado a las fieras, ahí está la repugnante declaración de Pablo Iglesias - que de pitufeos dicen las malas lenguas entiende un montón - que justificaba el abandono de los diputados de UP del pleno del Congreso de los Diputados, mientras se guardaba un minuto de silencio por el fallecimiento de Rita Barberá, diciendo que “No homenajearemos a una persona corrupta" y subrayaba que  "Estoy orgulloso de la actitud que hemos tenido". Estará orgulloso pero es un canalla, porque saca ventaja política acusando de corrupta a una persona que no se puede defender y que no está condenada por ello.

Hace bien poco días María Dolores de Cospedal, que sabe mucho de campañas porque las ha sufrido en sus carnes, se quejaba en una tertulia de lo que estaba sucediendo con Rita Barberá y decía que esto no iba a acabar hasta que alguien muriera de un infarto. Ya lo han conseguido, a la ex alcaldesa la mató la injusta, por desproporcionada, persecución que sufrió, los insultos que tuvo que soportar y que soporta ahora mismo, aunque ya está fuera del alcance de esa pandilla de mal nacidos que siguen impertérritos exhibiendo su crueldad en las redes sociales.

Hay quiénes se quejan de que con su muerte se haya librado de la condena judicial, como si no hubiera sufrido miles de ellas a lo largo de este tiempo. Estoy convencido que a  Rita Barberá también le duele el hecho de no haber podido demostrar su inocencia, al fin y a la postre ha muerto cuando había declarado una vez sobre el asunto de los 1000 euros y el destino no le ha dado la oportunidad de acreditar su inocencia, que le  fue arrebatada, no por los tribunales de justicia, sino por sus enemigos políticos.

Entre todos la mataron y ella murió, sola y abandonada, ante su triste destino. Que Dios la tenga en su Gloria.




3 comentarios:

  1. La felonía se daba por supuesta entre separatistas, comunistas y algunos socialistas. Aquí se aprecia particularmente más intensa y repulsiva, según se ha visto, entre los teóricamente afines (Ciudadanos y algunos populares). La saña de Ciudadanos (Girauta y Rivera) sólo es comparable a la traición de las "nuevas promesas" del PP. Permitidme no poner nombres.
    Ahora todos se cubren de ceniza y rasgan las vestiduras. Qué lástima damos.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo, la traición y el abandono de los más próximos, sea ideológicamente o por ser compañeros de partido es doblemente sangrienta. Primero sacamos a pasear el odio y el miedo y hoy toca hacerlo con la hipocresía. De náusea.

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  3. Me ha gustado mucho su artículo. Siempre los leo con interés. Por cierto que me encantaría que escribiese algún día sobre los minicréditos que pidió Pablo Iglesias y no sabemos si los ha devuelto y si es así, de donde sacó el dinero. Podríamos estar ante un pitufeo. Gracias y un saludo cordial.

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