sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Entre col y col lechuga? No: Entre coz y coz, amenaza

Dos equipos que deben entenderse

Ya saben ustedes que a cuenta de la costumbre campesina de intercalar cultivos distintos en las huertas, nació el dicho de “Entre col y col, lechuga” que venía a significar que después de algo bueno, llega irremediablemente lo malo o lo menos bueno. Conocemos también, porque lo hemos sufrido, el amor que siente el PSOE por retorcer la semántica para justificar lo injustificable, así que siguiendo su ejemplo creo que podremos transformar el dicho, que quedaría “Entre coz y coz, amenaza” que es el procedimiento de comunicación elegido para asuntos que tengan que ver con el PP por los interinos de Ferraz, para justificar la abstención en la Investidura ante su militancia.

No es que me vaya a escandalizar, pero de todas maneras llama la atención el tiempo y la mala baba o mala leche, como ustedes prefieran, que lleva gastado el PSOE con este gobierno que todavía no ha dado ni los buenos días, al que ya amenazaba Hernando (PSOE) en su intervención en la segunda vuelta de la Investidura, advirtiendo al gobierno no nato, que se amarraran los machos porque no le iban a conceder ni un minuto de gracia, antes de ir a por ellos.

Eso, como digo, antes del parto, después para que les cuento. El PSOE al completo, desde la Gestora hasta El País, le dan leña al nuevo gobierno de Rajoy por continuista, falta de aptitud para el diálogo; ser débil, marianista, ¡político! etc., etc. 

Mario Jiménez, portavoz de la Gestora del PSOE afirmaba que el hecho de mantener a Montoro en Hacienda, Íñigo Méndez en Educación y Fátima Báñez en Empleo, demuestra a las claras que Mariano Rajoy no está dispuesto a facilitar el diálogo con el PSOE y después de la coz, la amenaza: “"Rajoy no se ha enterado de nada y se terminará enterando a partir del próximo lunes". No falla, primero la crítica adusta, esquinada, áspera y después la amenaza. 

Resultaría grotesco, si no fuera porque estamos tratando asuntos de vital importancia, que el portavoz de la gestora de un partido que lleva casi un año montado en el eslogan del “No, es no” como único argumento de su pensamiento político, negándose contumazmente a negociar con el PP y que además se está rompiendo  ante su incapacidad para crear acuerdos con su militancia, aparato, grupo parlamentario y Gestora - en la que ahora andan a palos a cuenta de la fecha del Congreso, basta oír como largan Francesc Antich y Paco Ocón, miembros de la Gestora, que acusan a Javier Fernández de decidir por su cuenta el calendario orgánico y filtrarlo a la prensa - como digo, que el portavoz de la gestora acuse al PP de no querer dialogar, mueve a irrisión. Los que se han negado a negociar una y otra vez, diecisiete veces según sus propias cuentas, esa gente cerril y recalcitrante predican ahora la bondad taumatúrgica del diálogo a los ministros del PP; cuando ellos, insisto, no son capaces de dialogar ni entre ellos.

Decía yo el 22 de diciembre de 2011 a cuenta del nombramiento del primer gobierno de Mariano Rajoy: “…Claro que, como ya he dicho antes, me sobran algunos nombres y me faltan otros, pero les voy a contar un secreto, en cuanto escuché a Marcelino Iglesias portavoz del PSOE y me enteré que a los de Ferraz les parecía muy mal el gobierno, por una serie de motivos infantiles que expuso Iglesias en un tono inseguro y titubeante que daba grima,  se despejaron todas mis dudas. Si al PSOE le parece mal el gobierno de Rajoy, es que el gobierno es bueno. Eso garantizado…” Pues ahora digo lo mismo, cambiando eso sí a Marcelino Iglesias –nada que ver con el coletas – por Mario Jiménez y me queda que ni pintado.

Al gobierno de Rajoy le han dado leña o le han puesto tacha por muchísimas razones, la más socorrida es su supuesta incapacidad para la negociación y eso lo dicen unos tipos que han tenido que dinamitar su organización por no ser capaces de ponerse de acuerdo y que si se tropezaran con un diálogo en el plato, no sabrían si  se come con cuchara o tenedor; pero hay dos críticas que llaman la atención, la primera es que el gobierno es muy “marianista”. No es nada nuevo, lo mismo dijeron del que se formó en el 2011.

Decía yo entonces, ante la bobada: “… ¿Qué el gobierno resulta muy marianista?, eso he podido ya leer y escuchar, pues no creo que resulte nada raro, lo que sería noticia es que fuera muy “felipista”. Me parece muy natural que Rajoy escoja gente de su absoluta confianza para llevar a cabo la difícil tarea que les espera…” Ahora digo lo mismo cambiando lo de “felipista” por “sanchista”.

Y lo que ya me parece de nota alta es lo de acusar al gobierno de “político”, fue leerlo y se me vino a la cabeza aquella charla que mantuvo Francisco Franco con un ministro del Movimiento que se le quejaba de los ministros del Opus; le dijo el gallego “Haga como yo, no se meta en política”, así que por lo visto los críticos que acusan de demasiado político al gobierno, beben directamente de la metodología de Francisco Franco, hay cosas que sorprenden… y claman al cielo.

El País cierra su artículo editorial del viernes con esta fúnebre frase: “Las grandes reformas que requiere España tendrán que seguir esperando” Y yo añado que eso será así, si el PSOE en el uso de su reconocida incapacidad para el diálogo, los acuerdos y la negociación - ahí está la Gestora en Ferraz para demostrarlo - se niega a colaborar.

En fin, lo de siempre, la culpa la va a tener Rajoy aunque quién se niegue al diálogo sea ese PSOE, que se abstuvo en la Investidura, no por sentido de Estado, sino por salvar sus pobres muebles y evitar unas terceras elecciones en las que los de UP los iban a liquidar. Veremos si a pesar de su reconocida incapacidad para la negociación, demuestran que tienen instinto de supervivencia como organización y colaboran con el PP, aunque sólo sea para ganar el tiempo que necesitan para intentar recomponerse como partido.

Y todo esto… antes del primer Consejo de Ministros.


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